El asesino etarra Jon Bienzobas a su llegada hoy a una sala de la Audiencia Nacional en Madrid para asistir a su juicio por el asesinato el 10 de junio de 1990 en Gecho (Vizcaya) de Rafael San Sebastián
ETA
El asesino de Tomás y Valiente se suma a Txeroki en la larga lista de etarras que acceden al régimen de semilibertad
El etarra Jon Bienzobas, responsable de los disparos que acabaron con la vida del catedrático Francisco Tomás y Valiente en su despacho de la Universidades Autónoma de Madrid en 1996 va a acceder al régimen de semilibertad.
Precisamente, cuando se acaban de cumplir 30 años del vil asesinato al que fuera presidente del Tribunal Constitucional, el asesino que le disparó a bocajarro va a beneficiarse del ya famoso artículo 100.2 del reglamento penitenciario, gracias al cual desde que el Gobierno vasco asumió la competencia de prisiones, decenas de presos de la banda terrorista tienen ya un pie en la calle.
Así lo ha adelantado este domingo el diario El Mundo, que señala que Bienzobas podrá disfrutar de este permiso a partir de la próxima semana, una vez vez el Ejecutivo del País Vasco ratifique el dictamen aprobado por la junta de tratamiento de Zaballa (Álava) y facilite su traslado a la prisión de Basauri (Vizcaya). De esta forma, el asesino podrá estar fuera de la cárcel de ocho de la mañana a nueve de la noche para, en teoría, desempeñar alguna actividad laboral y participar en iniciativas sociales.
Se consuma así un nuevo «tercer grado encubierto» como al que hace escasos días accedió sanguinario Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, exjefe del aparato militar de ETA, provocando una oleada de indignación nacional.
266 años de cárcel
Además de matar a Tomás y Valiente, Bienzobas también participó en el asesinato del trabajador de Iberduero Rafael San Sebastián en 1990. Asimismo, organizó un atentado fallido con coche bomba contra un autobús del Ejercito del Aire en Madrid en 1994 y fue responsable del depósito de armas de la banda terrorista.
Tal y como recuerda El Mundo, fue detenido en Francia el 31 de octubre de 1999, tras participar en el robo de ocho toneladas de explosivos en una fábrica de Bretaña. Fue condenado a 18 años de cárcel en el país galo y en 2018 fue entregado a las autoridades españolas. Tenía pendiente el cumplimiento de otras 4 condenas que sumaban 266 años de prisión. A las penas de 30 años de prisión por cada asesinato se sumaron otros 186 por el intento fallido de coche bomba y a otros 20 más por depósito de armas.
Primero fue encarcelado en Cádiz, pero, gracias al Gobierno de Pedro Sánchez, a partir de 2021 fue acercándose al País Vasco hasta recalar en la comunidad autónoma en 2022, junto con otro amplio grupo de etarras.