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Entrada de Hernán Cortés y sus aliados indígenas en Tenochtitlán. Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau presentado en 2019 en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden)Augusto Ferrer-Dalmau

No. No hubo mucho abuso en la conquista de América

No hubo mucho abuso en la Conquista de América, lo diga quien lo diga. Es un gran error histórico. El problema en este caso es que, viniendo la idea y la iniciativa del actual Gobierno de España, intenciones de buena voluntad planeadas por falsos amigos, que, en su caso, son enfáticamente «algo peligroso», siendo divulgada por sus terminales mediáticas y manipuladoras, la afirmación hace más daño que todas las mentiras de la Leyenda Negra generadas desde el siglo XVI como propaganda política y religiosa para desacreditar a España.

No hubo mucho abuso en la Conquista de América; lo que ocurre ahora es que las fechorías que unos pocos rufianes delincuentes españoles cometieron durante la Conquista, se imputan hoy en día, 500 años después, a todos sus compatriotas y a la Corona de España, debido a intereses partidistas, entre otros, para evitar problemas de cara a la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre. Hubo delincuentes que no respetaron la ley y por ello fueron juzgados y encarcelados. El rey Felipe II, en una Real Cédula en 1593, dispuso: «Yo he sido informado que los delitos que los españoles cometen contra los indios no se castigan con el rigor que se hacen los de unos españoles contra otros (...) os mando por ello que de aquí en adelante castiguéis con mayor rigor a los españoles que injuriaren, ofendieren o maltrataren a los indios, que si los mismos delitos se cometiesen contra los españoles». La lista de iniciativas de las Leyes de Indias por parte de las Órdenes de los Monarcas de La Corona de España, Isabel la Católica, Carlos I y Felipe II en pro de los derechos de los indígenas de América, es extensa.

Hernán Cortés, según Augusto Ferrer-DalmauAugusto Ferrer-Dalmau

La Corona de España del Siglo XX dio Crédito y Honor a las gestas de los Exploradores Españoles de la Era de los Descubrimientos, el periodo histórico que comenzó a principios del siglo XV, extendiéndose hasta comienzos del siglo XVII. El rey Juan Carlos I y el príncipe de Asturias promovieron con compromiso y entusiasmo las celebraciones del V Centenario del Descubrimiento de América, destinadas a conmemorar tanto la llegada de los españoles en 1492 al continente americano y a las islas del Pacífico como la importancia de este hecho en la historia universal. La Corona Promovió la Exposición Universal de Sevilla que, bajo el lema «La Era de los Descubrimientos», mostró al mundo los avances de la humanidad desde la llegada de Colón a América.

Es conocido que tanto el rey Juan Carlos I como el rey Felipe VI defienden y apoyan el Descubrimiento de América y del Pacífico:

-La Corona de España ha sido la responsable de muchos descubrimientos y exploraciones geográficas. —Ninguna nación la ha igualado —dijo Richard Weese, presidente del Explorers Club de Nueva York, el día 16 de marzo de 2019 durante la 115.ª Cena Anual que reúne a los mayores exploradores del mundo, de la legendaria sociedad geográfica y científica, el Centro Mundial de la Exploración.

Viendo estos hechos, no hay duda del firme apoyo de la Corona a los Conquistadores.

Algo no cuadra. ¿Dónde está escondida la trampa? ¿En la carretera de la Coruña?

Decir hoy que hubo mucho abuso en la Conquista de América, es como decir hoy de un gobierno que es corrupto porque una de las figuras clave del partido de ese gobierno, que fue secretario de Organización, portavoz parlamentario, «todopoderoso» ministro de Transportes y uno de los fieles hombres del presidente, es un corrupto que fue a la cárcel. Por supuesto, ese gobierno se ha dado prisa en desmentir afirmando que el presidente no sabía nada de lo que hacía su mano derecha y que un caso de corrupción —en realidad, fueron muchos— no significa que el gobierno ni su partido hayan cometido muchos abusos. ¿Entonces, en qué quedamos? ¿Hubo o hay muchos abusos cuando hay delincuentes que actúan saltándose la ley o no?

Por supuesto, la presidenta mexicana indigenista, «descendientes de lituanos», con risa contenida pero no disimulada, agradece el gesto de «acercamiento», aunque «no es todo lo que hubiéramos querido», afirma de manera condescendiente, como «perdonando a España», pero avisando que quiere más sacrificios para sus populistas exigencias. Habría que recordarle muchas cosas, como por ejemplo que la exposición «La mujer en el México indígena», organizada conjuntamente por México y España en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, le debe mucho a una mujer: Su Majestad la reina católica Isabel I, de Castilla, que ordenó al navegante Cristóbal Colón, descubridor de América, «tratar a dichos indios muy bien y con cariño».

Isabel la Católica y el Gran Capitán. Cuadro de Augusto Ferrer-DalmauAugusto Ferrer-Dalmau

La presidenta de México también ha afirmado: «Porque hay esta idea, sobre todo en la derecha española, de que llegaron a civilizar a los indios, que los indios de México eran unos bárbaros y allá civilizados (…)». Cuando pronuncia la palabra «indio», pone una entonación curiosa. «Indio», como denominó Colón a los habitantes del Nuevo Mundo por creer que había llegado a la India, es una palabra preciosa, llena de dignidad, pero los indigenistas y los políticos extremistas decidieron hace años que las palabras «indio» e «indígena» no tenían ni la misma carga emocional y de mirada de prejuicio, ni la misma etimología: ahora hay que decir, indígenas originarios o pueblos originarios...

Los españoles de derecha –a mucha honra– o de izquierda, del Norte, Sur, Este y Oeste de España, nos sentimos muy orgullosos del ejemplar comportamiento de los Conquistadores españoles hacia los indios o indígenas originarios o pueblos originarios de América. ¡Qué vergüenza que el gobierno de España hable ahora mal de Hernán Cortés, uno de los exploradores y descubridores más importantes de la historia!

También nos orgullecemos de las Leyes de Indias a favor de proteger y respetar los derechos de los indígenas americanos dictadas por los reyes de la Monarquía Hispánica. Los monarcas españoles, se preocuparon e insistieron en un derecho fundamental: los matrimonios mixtos, entre varones españoles y mujeres indígenas, y entre mujeres españolas y hombres indígenas. El mestizaje se propagó rápidamente por toda América, donde los españoles tuvieron descendencia con los amerindios y dieron sus apellidos a los hijos mestizos que tuvieron juntos. ¿También tienen que pedir perdón los herederos de tantos españoles que tuvieron hijos con los indígenas por todo el continente americano, dándoles sus apellidos?

Durante más de cuarenta años, durante mis viajes por América y Oceanía y en mis expediciones en embarcaciones indígenas, balsas primitivas y en réplicas de piraguas polinesias con balancín Waka Ama, he conocido entre los nativos americanos y polinesios (soy padrino de un indígena originario aymara del lago Titicaca –Bolivia– y de un rapanui, Isla de Pascua) a hombres y mujeres que serían un orgullo para cualquier nación, pues se sienten honrados de su pasado y de nuestra historia compartida. Uno de ellos es Iván Pérez Corona Tiacala Tlaclateca, divulgador histórico originario de Tlaxcala, México. Le he pedido a Iván que escribamos este artículo compartido para tener una visión de ambos lados del Atlántico: México y España.

Kitin Muñoz, en el Museo Naval de la Armada española en MadridEl Debate

En la actualidad escuchamos muchos disparates populistas de esforzados partidos políticos en busca del «eslogan prometido» que les convierta en inmortales por título. En este sentido, llegaremos a ver cómo ciertos activistas cuestionan a Adán y Eva. Se imaginan: «Las relaciones sexuales entre Adán y Eva no fueron consentidas»: «Adán abusó mucho de Eva»… ¡Qué disparate! El mismo disparate que hace el Gobierno de España, que, perdiendo la dignidad, filtra: Hubo mucho abuso en la Conquista de América.

  • Kitín Muñoz Valcárcel Explorador e investigador. Premio Influencia Hispana por su contribución a la ciencia.