El general de división de la Guardia Civil Fernando Mora Moret
Perfil
Fernando Mora Moret: la retirada de un general de la Guardia Civil forjado en 45 años de servicio a España
La fe cristiana ha sido uno de los pilares íntimos sobre los que Fernando Mora ha construido tanto su vida personal como su trayectoria profesional
Su mensaje a los más jóvenes es claro y directo: «no os dejéis manipular…»
El general de división de la Guardia Civil Fernando Mora Moret (Cartagena, 1962) se despide del servicio activo como llegó a él: apelando a la vocación, al sentido del deber y a una idea profundamente arraigada de servicio a España. Su discurso de despedida ante un nutrido grupo de compañeros, familiares y amigos, pronunciado con emoción contenida, no es solo un ejercicio de gratitud, sino también un recorrido vital que encuentra reflejo directo en cada etapa de su dilatada carrera profesional.
La fe cristiana ha sido uno de los pilares íntimos sobre los que Fernando Mora ha construido tanto su vida personal como su trayectoria profesional. Él mismo se define como «un hombre de fe» y explica que esa dimensión espiritual le permitió entender su camino en la Guardia Civil y en la familia como una doble vocación recibida y asumida con responsabilidad. «Dios iluminará mi vida… hacia aquellas llamadas que sentía que me hacía», afirma, citando además a San Pablo —«que cada cual viva conforme le ha asignado el Señor»— para explicar cómo concibe el servicio: no solo como una profesión, sino como una misión. Esa fe, lejos de quedar en el ámbito privado, ha impregnado su forma de ejercer el mando, su sentido del deber y su manera de afrontar los momentos más duros, especialmente la pérdida de compañeros, a quienes recuerda con la convicción de que «descansan en paz, pues supieron cumplir con su deber hasta el último aliento».
Jura de bandera de Fernando Mora Moret
«Hace 45 años con 17 cumplidos sentí mi primera llamada, la de la vocación militar», recuerda. Esa llamada se materializó en 1980 con su ingreso en la Academia General Militar, inicio de una trayectoria que pronto le llevaría a uno de los destinos más exigentes de la Guardia Civil: el Grupo Antiterrorista Rural en Guipúzcoa. Como teniente, entre 1985 y 1987, Mora asumió el mando de una sección en plena lucha contra ETA, una experiencia que marcaría profundamente su carrera y su memoria. Décadas después, en su despedida, evocó con solemnidad a quienes no regresaron: «son esos compañeros que perdí cuando juntos servíamos a los españoles». La mención al teniente Nacho Mateu Isturiz y al guardia primero Adrián González Revilla no es solo un recuerdo, sino el reflejo de una etapa en la que el riesgo era cotidiano y el compromiso, absoluto.
Tras esos primeros años en el ámbito antiterrorista, su paso por el Servicio de Información en la Comandancia de Guipúzcoa (1987-1990) consolidó su perfil operativo en inteligencia, en un momento clave de la lucha contra la banda terrorista. Esa experiencia se integraría más adelante en una visión global del servicio que él mismo resume en su discurso como «un sinfín de satisfacciones», sin ocultar que también hubo «sinsabores», aunque estos, dice, quedan relegados a «anécdotas más o menos desagradables».
Primera condecoración a Fernando Mora Moret, impuesta por su padre
En 1990, ya como capitán, inicia una etapa decisiva en su carrera: el mando de la Unidad de Helicópteros nº11 en Canarias. Allí despliega una faceta técnica y operativa que complementa su experiencia en tierra. Su formación como piloto militar de helicópteros y su especialización en búsqueda y salvamento se traducen en una capacidad operativa que ampliará el alcance de su servicio. Esa diversidad de destinos es la que más tarde evocará al afirmar que ha servido «como piloto de helicópteros, en Policía Judicial, en Tráfico, Seguridad Ciudadana y el Estado Mayor», dibujando una trayectoria transversal dentro del Cuerpo.
El general Mora fue responsable de la Unidad de Helicópteros nº11 de la Guardia Civil en Canarias
El paso por el Curso de Estado Mayor (1996-1998) marca un punto de inflexión hacia responsabilidades estratégicas. Como comandante, asume en 1998 la jefatura de la Sección de Información de la Zona del País Vasco, regresando a un entorno especialmente sensible, pero ya con una perspectiva más amplia y experiencia acumulada. Poco después, entre 1999 y 2003, su destino en la Academia de Oficiales de Aranjuez abre una nueva dimensión en su carrera: la docencia. Allí no solo ejerce como secretario de estudios, sino también como profesor de materias clave para la formación de mandos. Esa etapa conecta directamente con la confianza que expresa en su discurso hacia las nuevas generaciones: «en parte me siento responsable de la formación de muchos de vosotros».
Su ascenso a teniente coronel en 2007 da paso a una etapa centrada en el ámbito del tráfico y la seguridad vial, primero como jefe del Sector Aéreo Sur y posteriormente como jefe del Sector de Tráfico de Andalucía. Son años en los que la siniestralidad vial sigue siendo una de las principales preocupaciones de seguridad pública. En su despedida, Mora recuerda a los agentes fallecidos en carretera: «dejaron su vida en las carreteras de España para evitar que otros la perdieran en ellas», vinculando así su responsabilidad en este ámbito con el sacrificio de sus subordinados.
Fernando Mora Moret, en una imagen durante su etapa en la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil
Como coronel, entre 2013 y 2019, asume el mando de la Comandancia de Sevilla, uno de los destinos más relevantes de su carrera. Allí consolida su perfil de mando territorial y refuerza su conexión con Andalucía, una tierra que aparece reiteradamente en su discurso, tanto en el plano profesional como personal. No es casual que cierre su intervención con una invitación: «ya sabéis que en Sevilla tenéis vuestra casa».
El salto al generalato en 2019 le sitúa en la cúpula de la Guardia Civil. Primero como segundo jefe de la Agrupación de Tráfico y, desde 2021, como jefe del Estado Mayor, uno de los puestos clave en la estructura del Cuerpo. Esta etapa culmina con su nombramiento como jefe de la Zona de Madrid (2024-2026), el último destino de su carrera. «No he podido tener un mejor destino final», afirma, subrayando la importancia de una demarcación que considera «una de las más importantes de España».
En su discurso, Mora pone especial énfasis en el factor humano que ha acompañado cada uno de estos destinos. «He compartido tarea: servicio y alegrías con una gran cantidad de mandos, compañeros y, sobre todo, subordinados», señala, destacando el valor del equipo en una institución como la Guardia Civil. Esa idea se refuerza cuando agradece la colaboración con otras fuerzas y cuerpos de seguridad: «siempre habéis estado ahí, codo con codo, trabajando en equipo».
«No os dejéis manipular…»
Sin embargo, su despedida no se limita a la evocación del pasado. También contiene una mirada hacia el presente y el futuro de la institución. Desde la experiencia acumulada en puestos de máxima responsabilidad, advierte sobre los riesgos que pueden afectar a la esencia del Cuerpo: «si de algo hemos podido presumir… ha sido nuestra independencia e imparcialidad». Su mensaje a los más jóvenes es claro y directo: «no os dejéis manipular… que no vendáis vuestra alma al diablo por un puñado de monedas».
Ese compromiso con los valores tradicionales de la Guardia Civil se entiende mejor a la luz de su propia trayectoria, jalonada por destinos operativos, responsabilidades de mando, labor docente y una formación continua que abarca desde el ámbito táctico hasta el estratégico. Todo ello reconocido con un amplio conjunto de condecoraciones, tanto nacionales como internacionales, que reflejan el impacto de su carrera.
Fernando Mora Moret desfila como abanderado de la Guardia Civil
Pero si hay un hilo conductor que atraviesa tanto su currículum como su discurso, es la idea de vocación entendida como entrega. «Ambas han sido para mí las tareas que han ocupado todo mi tiempo», afirma, en referencia a su vida profesional y familiar. En este último ámbito, reconoce abiertamente la deuda contraída: «me ha obligado a robárselo a otras tareas, principalmente a mi familia». Ahora, en la reserva, espera saldarla dedicando más tiempo a su mujer, Ana —«el GRAN ACIERTO… de mi vida»—, a sus seis hijos y a sus nietos.
La «Casi»
No pudo faltar una referencia a la XLIX promoción del Curso de Defensa Nacional, la «Casi». El paso de Fernando Mora por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), culminado en 2023, representa uno de los hitos más recientes de una trayectoria marcada por la formación continua y la reflexión estratégica. En su despedida, lejos de mencionarlo como un simple mérito académico, lo integra en el plano personal al recordar con especial cercanía a «los miembros de la ‘Casi’, la mejor promoción del Curso de Defensa Nacional», con quienes compartió no solo conocimientos, sino también una experiencia de convivencia y análisis sobre los grandes retos de la seguridad y la defensa. Incluso en la etapa final de su carrera, Mora mantuvo intacta su inquietud intelectual y su compromiso con la mejora de la institución, incorporando la visión estratégica adquirida en este curso a su desempeño en los puestos de mayor responsabilidad, especialmente al frente del Estado Mayor y de la Zona de Madrid.
Fernando Mora, mandando la formación de la Academia de Oficiales como profesor el Día de la Fiesta Nacional ante los Reyes
El cierre de su intervención resume el sentido de toda una vida de servicio: «me voy feliz y orgulloso de ser Guardia Civil». Una afirmación que no es retórica, sino la síntesis de una trayectoria en la que cada destino, desde el GAR en Guipúzcoa hasta la jefatura de la Zona de Madrid, encuentra su reflejo en una memoria personal construida sobre el compromiso, el sacrificio y la lealtad a España.