Pedro Sánchez entrando al hemiciclo del Congreso, en una imagen de archivo
El legislativo, de adorno
El Congreso 'cierra' otra vez en la legislatura más improductiva: tres plenos en siete semanas
La actividad normal se interrumpe esta semana y la próxima. Después vuelve por tiempo limitado para interrumpirse de nuevo hasta después de las andaluzas. El bloqueo de Junts sigue
Lo más parecido a gobernar «con o sin el concurso del poder legislativo», como prometió Pedro Sánchez a los suyos en cierta ocasión, es no presentar a la Cámara Baja unos Presupuestos en tres años y medio; precisamente este martes que se cumple el último plazo que se había dado el Gobierno para hacerlo —antes de que la guerra de Irán le brindara la excusa que buscaba para no hacerlo—. Pero también lo es rebajar al mínimo la actividad en el Congreso.
El Parlamento ha vuelto a reducir de marcha después de que, el pasado jueves, el Pleno convalidase el real decreto ley del plan anticrisis del Ejecutivo ante la guerra de Irán. En las próximas siete semanas, hasta después de las elecciones en Andalucía, habrá únicamente tres plenos: más semanas sin él que con él.
Esta semana no lo hay por tratarse de la Semana Santa. La próxima, tampoco. Después habrá tres plenos consecutivos las tres últimas semanas de abril (la del 14, la del 21 y la del 28) y luego dos semanas sin él: la primera de mayo porque las primeras semanas de mes no suele haberlo y la segunda por las elecciones en Andalucía.
Se aprueba lo que Junts quiere
El Gobierno tiene poco que rascar en el Congreso por el bloqueo de Junts a la legislatura, que dura desde octubre. Solo se aprueba lo que Carles Puigdemont quiere que se apruebe. El escudo social frente a los efectos del conflicto en Oriente Medio salió adelante porque a Junts le gustaron sus bajadas de impuestos y a cambio de que los socialistas apoyaran una propuesta suya para eximir del IVA a los autónomos que facturen menos de 85.000 euros anuales. Y la ley que castiga la multirreincidencia, que también fue aprobada definitivamente en el último Pleno del primer trimestre, era un empeño de los independentistas catalanes.
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras
La portavoz de Junts se jactó de ello el pasado miércoles en la comparecencia de Sánchez, cuando Míriam Nogueras citó los «logros» de su formación en esta legislatura. Entre ellos, esa ley contra la multirreincidencia, la creación de otra comisión de investigación por los atentados de las Ramblas y Cambrils, evitar la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, el mantenimiento de los jueces de paz, la rebaja del impuesto de sociedades para pymes y cooperativas, un canal de RTVE en catalán…
Las leyes atascadas
Al presidente no le gustó el gesto y respondió a Nogueras que el mérito era, si acaso, compartido, porque otros grupos parlamentarios también tuvieron que apoyar esas medidas para que salieran adelante. Pero la portavoz de Junts no mentía. De hecho, el Gobierno tiene atascadas en el Congreso la mayoría de sus leyes por falta de acuerdo con los de Puigdemont. Algunas, desde la pasada legislatura. Es el caso de la Ley de Familias, ideada por Ione Belarra cuando era ministra de Derechos Sociales y repescada por su sucesor, Pablo Bustinduy.
Tampoco son capaces de parir la Ley de Información Clasificada, ni el polémico proyecto de ley orgánica con el que el ministro Bolaños pretende modificar de una sentada la Ley Orgánica del Poder Judicial y del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, encallada. La Ley Integral de Impulso de la Economía Social, encallada. La Ley de Industria y Autonomía Estratégica, encallada. La ley que ha de regular las actividades de los grupos de interés o lobbies, encallada. La Ley Orgánica reguladora del Derecho de Rectificación, encallada. La Ley de la Función Pública, encallada. La Ley para la protección de los menores en los entornos digitales, encallada. Y así todo.
Si no hay plenos, tampoco hay sesiones de control de la oposición al presidente y su Ejecutivo. Aunque últimamente cada vez faltan más ministros a esas sesiones sin dar demasiadas explicaciones. El Gobierno dejó su récord establecido en la última sesión de control en el Congreso de 2025, cuando faltó un tercio del Consejo de Ministros. Y eso que no había otra hasta mediados de febrero.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en su escaño
Aunque lo que hizo José Manuel Albares en la primera sesión de control al Ejecutivo posterior al «no a la guerra», siendo él el ministro de Exteriores, fue ya de otro nivel. La Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes envía la semana previa la relación de ministros que van a estar y los que no, para que la oposición sepa a quién podrá preguntar y a quién no y no registre sus preguntas por anticipado. En aquella ocasión, el Gobierno incluyó entre los ausentes a Albares, así que ningún grupo registró preguntas para él. Y cuál fue la sorpresa de la oposición cuando llegó el miércoles y el titular de Exteriores estaba en su escaño. «No le podemos preguntar. Son tan hipócritas como cobardes», le espetó la portavoz popular en la Cámara Baja, Ester Muñoz.
De los tres plenos de abril, que serán los primeros y los últimos hasta después de las elecciones andaluzas, el que tiene más voltaje es el de la última semana. El día 30 de abril, el Congreso deberá convalidar o derogar el real decreto ley de la prórroga de los alquileres. Se trata de la norma que Sumar obligó al PSOE a llevar al Consejo de Ministros extraordinario de hace apenas dos semanas, en un pulso que no gustó al presidente. Como ha venido contando este periódico, la iniciativa tiene muchas posibilidades de caer en la lona porque no tiene el apoyo de Junts, mucho menos del PP y de Vox. No obstante, este lunes la portavoz de los Comuns y diputada de Sumar, Aina Vidal, señaló que percibe un cambio de actitud en Junts y que hay margen para la negociación.