Jesús Vicente Galán - EFE

Un testigo confiesa que le encargaron vigilar a la mujer de Bárcenas porque «corría peligro»

El que fuera jefe de Vigilancias de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía ha explicado que ese operativo se puso en marcha durante dos semanas «mañana y tarde»

El que fuera jefe de Vigilancias de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, Jesús Vicente Galán, ha declarado este martes como testigo en el juicio Kitchen que en 2013 su superior, el comisario Marcelino Martín Blas, uno de los diez acusados en esta causa, le encomendó un operativo para vigilar a la mujer de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, con el argumento de que «corría peligro».

En su declaración, ha explicado que ese operativo se puso en marcha durante dos semanas «mañana y tarde» en las inmediaciones del domicilio de la familia Bárcenas, cuando el extesorero había ingresado ya en prisión provisional tras ser descubierta la fortuna que acumuló en Suiza.

La operación Kitchen se habría puesto en esas fechas en marcha para sustraer a Bárcenas y a su familia documentación y grabaciones que pudieran tener en su poder y que podrían perjudicar al PP.

Ante las afirmaciones del testigo, la abogada de Bárcenas, Marta Giménez-Cassina, ha querido saber si Martín Blas le transmitió a qué tipo de peligro se enfrentaba la esposa del extesorero del PP para tener que darle protección.

«¿Dicen que estaba en peligro, pero sin saber en qué peligro estaba?», ha ironizado la letrada, a lo que el testigo ha respondido que esas fueron las instrucciones que recibió de su superior: «Doña Rosalía Iglesias está en peligro y tenéis que darle protección».

«Cuando me da esa orden, no sé este hombre, no sé. Los propios compañeros de mi sección, cuando les transmito la orden que me ha dado, pues bueno... pues a sus órdenes», ha añadido este inspector jefe ya jubilado cuestionando en cierto modo el encargo de Martín Blas.

El seguimiento, ha proseguido, terminó una o dos semanas después de que un funcionario le llamase y le dijese que habían detectado gente en la zona y sospechaban que podían ser policías, ya que comprobó una matrícula que pertenecía a la Comisaría General de Información.

Este mando comunicó esta circunstancia a Martín Blas, que no dio respuesta inteligible sobre abandonar o no, y él decidió acabar con el operativo.

Este testigo, que estuvo investigado en la causa hasta que se sobreseyó la investigación en su contra, ha dicho que no recordaba haber negado en una declaración anterior haber recibido una orden de Martín Blas para vigilar a la familia de Bárcenas.