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El diputado de Vox José María Sánchez durante una sesión de control al Gobierno, en una imagen de archivoMatias Chiofalo / Europa Press

Habla el diputado de Vox expulsado en el Congreso: «Lo que es un gesto de violencia grave es llamar reiteradamente criminal y asesino»

José María Sánchez subraya que el presidente de la Cámara debe «interrumpir e impedir ese tipo de agresiones verbales» y critica su falta de reacción pese a sus reiteradas denuncias

El PSOE se revolvió este miércoles contra Vox tras el incidente que se vivió en el Congreso el martes y que terminó con la expulsión del diputado José María Sánchez del salón de plenos. Unos hechos que los socialistas han utilizado en las últimas horas para acusar al partido de Santiago Abascal de violencia. Tanto es así que llegaron a promover ayer una declaración institucional, como contó El Debate, insólita. Este periódico, el único por el momento, se ha puesto en contacto con el parlamentario de Vox para escuchar su versión de los hechos.

El incidente se inició durante el debate de una proposición no de ley sobre la quema de libros durante la Guerra Civil y el franquismo. Según traslada Sánchez, en un momento dado (él estaba sentado en un escaño separado por un pasillo del diputado de ERC Jordi Salvador) expresó que en la Segunda República y en la guerra también se quemaron muchos libros por parte de los republicanos, ante lo que el diputado de Esquerra «reaccionó mal» y espetó a Sánchez que era «un ignorante». Él le afeó a su vez su «ignorancia» en este sentido y, como explica, aquel «se excitó mucho» y llamó a Vox «asesinos y criminales», un insulto que al poco lanzó a Sánchez ya en singular.

Ante esto, el diputado de Vox pidió la palabra para denunciarlo desde su escaño; al serle denegada, se dirigió a la Mesa y le trasladó esa denuncia al vicepresidente, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ejercía la Presidencia, sin embargo, según critica, este no amonestó al diputado de ERC, sino a él. Se quejó ante la letrado de que no se hiciera nada ante los insultos que había recibido y esta «se encogió de hombros». Explica Sánchez que volvió a su escaño y el diputado volvió a llamarle asesino y criminal. Ante esa insistencia, subió de nuevo al estrado pero Gómez de Celis le llamó al orden por segunda y tercera vez, tras lo que fue expulsado del hemiciclo.

Asegura el diputado de Vox que su intención era sencillamente «denunciar ante la autoridad responsable del orden en la Cámara» que el parlamentario de Esquerra le estaba insultando en esos términos y además «insistentemente». Algo que recalca que no es aceptable ni reglamentario, y que, por otra parte, no se habría vuelto a producir si Gómez de Celis le hubiera llamado al orden. Se dirigió entonces al despacho de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que le acusó de ser un provocador y de haber alterado el orden del Pleno, afeándole que se acercara a la Presidencia e invitándole a presentar un escrito. Cuando le trasladó los insultos que le habían proferido, Armengol le indicó que no los había oído.

La izquierda trata de avasallar a quienes no piensan como ellos y esto incluye poder insultarles libremente

Sánchez interpreta que la izquierda busca «magnificar» lo que ocurrió, un hecho anecdótico, «tergiversándolo» para cargar contra Vox. Gómez de Celis llegó a declarar: «Lo único que pensaba es por dónde iba a llegarme el sopapo», y aseguró en la televisión pública, hablando de la «ultraderecha»: «Empiezan con la violencia verbal, continúan con la violencia ideológica pero terminan con la violencia física».

El diputado de Vox cree que el vicepresidente de la Cámara, que es «quien debe interrumpir e impedir ese tipo de agresiones verbales», debería declarar que «lo que es un gesto de violencia verbal grave es insultar reiteradamente un diputado a otro llamándole criminal y asesino», y en tono elevado. «Eso sí me parece una actitud muy violenta. Yo sí tuve motivos para pensar que me podía pegar, pero no me da ningún miedo», afirma Sánchez, que considera que con sus declaraciones Gómez de Celis busca justificar su falta de reacción ante su denuncia de insultos y niega en rotundo que pensara agredirle.

El diputado de Vox remarca que la izquierda trata de «avasallar» a quienes no piensan como ellos y esto incluye poder insultarles libremente, con los insultos «más agresivos», como en este caso, y se ampara, además, en una inmunidad parlamentaria que, como indica, no está concebida para eso.