Begoña Gómez, cuando compareció en la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid
Feijóo no cruza esa línea
El PP descarta definitivamente citar a Begoña Gómez en el Senado tras su procesamiento judicial
Los populares se guardaban la baza de llamarla a la comisión de investigación del caso PSOE, pero Feijóo no va a usarla. En el partido afirman que ya tendrá que declarar ante el juez
El procesamiento de Begoña Gómez por cuatro delitos ha enterrado las pocas opciones que quedaban de que el PP citase finalmente a la mujer del presidente a declarar a una de las dos comisiones de investigación que el partido tiene abiertas en el Senado: la del caso PSOE o la de las presuntas irregularidades en la gestión de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (la SEPI). Así lo confirman fuentes populares a El Debate.
Alberto Núñez Feijóo siempre ha sido muy reticente a cruzar esa línea e interrogar en la Cámara Alta a la esposa de Pedro Sánchez. Porque, como recuerdan las mismas fuentes, Gómez no se dedica a la política, aunque se haya «enriquecido» aprovechando el cargo de su marido, que sí lo es, matizan. Si Feijóo nunca ha sido partidario, ahora menos todavía.
No en vano, si la Audiencia Provincial de Madrid ratifica la decisión de Juan Carlos Peinado, la mujer de Sánchez va a sentarse en el banquillo acusada de cuatro presuntos delitos de los que el instructor afirma haber encontrado indicios: tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Desde Génova 13 señalan que lo que más va a doler a Gómez es declarar en un juzgado; no en el Senado, donde además podría acogerse a su derecho a no responder a las preguntas de la oposición, con más motivo al estar incursa en un procedimiento judicial.
Esto último sucede con bastante frecuencia en las comisiones de investigación parlamentarias, ya sean en el Senado, en el Congreso o en los parlamentos regionales. Sin ir más lejos, este jueves la mujer de Santos Cerdán, Francisca Muñoz, se negó a declarar en la comisión del caso PSOE, con el pretexto de que su marido está siendo investigado en un procedimiento penal. Al menos esta vez sí se personó en la Cámara Baja, como le obliga la ley, porque las dos veces anteriores ni eso.
La semana pasada, el empresario amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, Julio Martínez Martínez, con quien se citó en el monte de El Pardo 72 horas antes de su detención, también rechazó responder a las preguntas del PP, Vox y UPN en esa misma comisión. En su caso el investigado es él, en una causa bajo secreto de sumario: la que instruye la Audiencia Nacional sobre el rescate de Plus Ultra y un posible blanqueo de capitales.
La propia Begoña Gómez ya se acogió a su derecho a no declarar cuando, en noviembre de 2024, fue citada por el PP de Isabel Díaz Ayuso a la comisión de investigación que los populares abrieron en la Asamblea de Madrid sobre el presunto trato de favor de la Universidad Complutense a la mujer del presidente. «Todo esto tiene un objetivo político evidente. Solo tienen que fijarse en la lista de denunciantes», afirmó allí, donde también auguró: «Más pronto que tarde, la verdad pondrá las cosas en su sitio». Casi 16 meses después, el martes su marido repitió las mismas palabras desde Pekín, en su primera y hasta el momento única valoración del procesamiento de Gómez. «Estoy convencido de que el tiempo va a poner todo y a todos en su sitio», sostuvo el presidente.
El presidente del Gobierno, en su comparecencia en la comisión del caso PSOE
Él sí fue llamado a declarar a la comisión de investigación del Senado el pasado 30 de octubre, pero se escabulló. El presidente sorteó todas las preguntas comprometidas sobre la financiación del PSOE, su relación con José Luis Ábalos y el resto de las cuestiones con un rosario de: «no me consta», «no lo sé», «desconozco» y «no recuerdo». Sus respuestas fueron lo bastante ambiguas, además, para no dar ninguna opción al PP de presentar una querella en el Supremo acusándolo de mentir en una comisión de investigación, que es algo de lo que los populares le habían advertido.
Los populares han vuelto a pedir esta semana la dimisión de Sánchez tras el procesamiento de su mujer, que se suma a: la condena a su fiscal general del Estado, el inminente juicio a su hermano y el juicio en marcha contra su exsecretario de Organización y exministro de Transportes José Luis Ábalos.
El presidente no solo no tiene la más mínima intención de hacerlo, sino que sus ministros han defendido con vehemencia la inocencia de su esposa y han cargado contra Peinado y su instrucción. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, incluso se ha atrevido a pronosticar que las instancias superiores revocarán la decisión del juez instructor. Y ha presumido de haber hablado con muchos jueces y magistrados de una instrucción que afecta directamente al jefe del Ejecutivo.
Este jueves, los jueces de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid salieron en defensa de Peinado ante los ataques del Gobierno, que según ellos «tratan de socavar la confianza en los jueces». «La ley es igual para todos», recordaron en un comunicado.