Fundado en 1910

El Gobierno se aferra a su fe en Montero mientras se hunde: «No se puede tener mejor candidata»

Sánchez se estrena este domingo en la precampaña andaluza, que alcanza así una nueva dimensión. La gran batalla entra en su mes decisivo y el Ejecutivo va con todo, pero no está funcionando

Madrid

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en el Congreso.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en una imagen de archivo en el Congreso.EP

La cuenta atrás ha comenzado. Queda menos de un mes para la gran batalla electoral de este curso, la que enfrentará a Juanma Moreno con María Jesús Montero y también con Vox. Los dos quieren privar al presidente andaluz de su actual mayoría absoluta.

Los socialistas han empezado una frenética carrera contrarreloj para movilizar a las que un día fueron las bases del poderoso PSOE andaluz. De ahí el acto que habían convocado para este sábado, que debía reunir a todos los expresidentes de la Junta. A última hora tuvo que ser aplazado por el fallecimiento de la mujer de José Rodríguez de la Borbolla, pero lo retomarán. Será llamativo ver a este último, firmante en su día de un manifiesto contra la ley de amnistía con la que Pedro Sánchez aseguró su investidura, compartiendo escenario con Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Y con la propia Montero. Las pésimas encuestas del PSOE andaluz, con la candidata por debajo de los 30 escaños, están moviendo montañas.

Este domingo Sánchez hará su primera aparición en la precampaña de la que durante años ha sido su fiel escudera, y a la que no le dolieron prendas en enviar al matadero andaluz. Será en Gibraleón, Huelva, la provincia más golpeada por la tragedia de Adamuz y de las más difíciles para el PSOE-A. En ese municipio los socialistas gobiernan con mayoría absoluta.

Manifestantes durante la concentración convocada por la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz frente al Congreso

Concentración convocada por la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz frente al CongresoEuropa Press

En el Gobierno continúan defendiendo la elección de la exvicepresidenta y exministra de Hacienda como la mejor de las posibles, porque es «un valor y un activo». «No se puede tener mejor candidata en Andalucía que María Jesús Montero. Su gestión en el Gobierno ha sido inmejorable», insisten en la Moncloa, pese a que la sevillana sigue sin despegar en los sondeos. Su pasado está muy presente aún.

Este lunes, Montero en el Senado

Desde luego, no le ayudará tener que comparecer, este lunes, en la comisión de investigación abierta por el PP en el Senado sobre las presuntas irregularidades en la gestión de la SEPI, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. «Montero pasó de ser la consejera de los ERE a la vicepresidenta de las mordidas. Allá donde va la corrupción le acompaña, y por eso los españoles tienen derecho a saber la verdad y que su agenda electoral no sea un escudo para protegerse y esconder lo que ha hecho con el dinero de los españoles», se felicitaron los populares después de que la Junta Electoral Central rechazara el intento de la exvicepresidenta de Sánchez de no comparecer en la Cámara Alta a un mes escaso de las elecciones.

La baza que más están jugando los socialistas es la de los servicios públicos, especialmente la Sanidad. Estos repiten machaconamente que el Ejecutivo central nunca ha destinado tanto dinero a las comunidades autónomas como ahora y que, sin embargo, la Sanidad pública nunca ha estado «peor que ahora» en aquellas que gobierna el PP, que son casi todas (que pregunten a los vascos qué piensan de Osakidetza, su Sanidad pública, cuyo declive a punto estuvo de hacer perder las elecciones de 2024 al PNV).

La entrada en escena del presidente imprimirá a la precampaña una nueva dimensión, y una marcha más. El Gobierno va con todo. En los dos últimos Consejos de Ministros ya ha asomado la patita. En el de la semana pasada, el Ejecutivo aprobó definitivamente la reforma de la Constitución para incluir el aborto en la Carta Magna. Propuesta que no irá a ninguna parte en el Congreso, pero que servirá para espolear el voto femenino, o eso esperan en el PSOE.

Y, en el de este martes, Óscar Puente cargó contra el servicio de emergencias del 112 de la Junta de Andalucía, acusando a su personal de prestar una «atención tardía» a las víctimas del descarrilamiento. El Ministerio de Transportes ha lanzado esta semana una web para desmentir lo que ellos consideran «bulos» sobre la responsabilidad del departamento de Puente en el accidente. Además de parte, el Ministerio pretende ser juez. Aunque su problema es otro: es la investigación de la Guardia Civil. Es la instrucción de un juzgado de Montoro.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante la rueda posterior al Consejo de Ministros de este martes

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar PuenteEuropa Press

Aunque para juez, Félix Bolaños, que presume de saber cómo va a acabar el procesamiento de Begoña Gómez: no mal para la mujer del presidente, sino para Juan Carlos Peinado. La ligereza con la que esta semana el ministro de Justicia ha revelado haber mantenido conversaciones con muchos jueces y magistrados sobre una instrucción que afecta directamente al líder del Ejecutivo da miedo.

A los socialistas se les ha abierto un ojo con el acuerdo entre el PP y Vox en Extremadura, que la semana próxima alumbrará un Gobierno de coalición presidido por María Guardiola. Lo estaban esperando. «El Gobierno de Extremadura, decidido desde Madrid. Ese es el autonomismo del PP, un partido abrazado a la ultraderecha, que quiere desmontar el sistema autonómico que ellos mismos dicen defender. Quienes ganan hoy son los socios de Orban», reaccionaron desde la sede del PSOE el jueves por la noche, tras hacerse público el acuerdo.

Los de Santiago Abascal no solo entrarán en el Ejecutivo, sino que se comprometen a aprobar cuatro presupuestos. El pacto extremeño, antesala de los que ambos partidos firmarán también en Aragón y Castilla y León, inicia una nueva etapa en las relaciones entre el PP y Vox. De incierto futuro, dicho sea también.

Jugar la carta de Vox entraña muchos riesgos para el PSOE de Andalucía, que debería medir bien sus pasos. En 2022, agitar el miedo a Vox fue la perdición de los socialistas: muchos de sus votantes escogieron a Juanma Moreno en lugar de Juan Espadas ante las nulas perspectivas de triunfo de este último, y precisamente para que el popular pudiera gobernar sin depender de los de Abascal.

Conclusión. Hay 570.000 andaluces que en las elecciones generales de 2023 votaron a Sánchez, pero que un año antes no habían apoyado a Espadas. Ese electorado latente es el que Montero quiere movilizar. Pero de momento no responde a los estímulos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas