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Míriam Nogueras y, junto a ella, Mertxe AizpuruaEFE

En un callejón

La legislatura del absurdo alcanza su clímax: Junts pide a Sánchez elecciones y Bildu que acelere

Las intervenciones consecutivas de las portavoces de ambos partidos en la sesión de control del Congreso dejaron constancia de la paradoja constante que es esta legislatura

La sesión de control al Gobierno en el Congreso de este miércoles dejó constancia de la paradoja constante que es esta legislatura, a través de las intervenciones de dos socios de Pedro Sánchez. O, mejor dicho: uno que lo fue, Junts, y otro que lo sigue siendo con fidelidad inquebrantable, Bildu. Míriam Nogueras le dijo al presidente «so». Mertxe Aizpurua le dijo «arre». Y Sánchez no se inmutó ni con la una ni con la otra.

La portavoz de Junts escenificó uno de esos ‘basta ya’ a los que acostumbra su partido, pero que nunca irán a ninguna parte mientras los de Carles Puigdemont sigan negándose a apoyar una moción de censura del PP. Esta vez no hubo amenaza de Nogueras, pero sí una referencia directa a la «convocatoria electoral». Le pidió a su manera que convoque elecciones.

«Lleva demasiado tiempo ocupando el poder sin una mayoría, señor Sánchez, culpa de todo a la derecha, incumple los acuerdos, aprueba políticas de espaldas a este Parlamento, pero no aplica las políticas que se aprueban en este parlamento. Y la guinda del pastel son los casos de corrupción que le rodean. Qué argumento democrático le queda, señor Sánchez, para no convocar elecciones», sostuvo la diputada independentista, que además le acusó de aprobar una regularización masiva «por la puerta de atrás».

El presidente no entró. Se limitó a preguntar qué tiene Junts contra la «normalización» -así la llamo- y a comprometerse a que el Gobierno va a «reconocer derechos y hacer a Cataluña y a España países mejores». Textualmente.

Detrás de Nogueras llegó Aizpurua, que en lugar de pedirle al presidente elecciones hizo todo lo contrario: recordarle que queda poco tiempo y que debe pegar un acelerón. «Queda un año de legislatura. Solo un año para cumplir con muchas de las cuestiones pendientes. La legislatura necesita un impulso social y plurinacional real. Aún queda mucho por hacer. El registro horario, prohibir la compra de vivienda especulativa, recuperar indemnizaciones justas por despido improcedente, una nueva ley de secretos oficiales, la oficialidad en Europa, la ampliación de nuestro autogobierno», enumeró la diputada de Bildu. «Le pedimos ambición social y plurinacional, voluntad y determinación, porque se acaba el tiempo».

Legislatura a tres velocidades

La legislatura parece avanzar a tres velocidades. En los tribunales avanza rápido, con el primer juicio a la corrupción del sanchismo en marcha, el del hermano de Sánchez con fecha para mayo y el de su mujer pendiente del visto bueno de la Audiencia Provincial de Madrid. En el Consejo de Ministros avanza a trompicones, con el Gobierno tratando de legislar mediante decretos leyes que no tengan que ser convalidados en las Cortes (como el de la regularización masiva) o, en su defecto, reales decretos leyes trágala que da a aprobar a sus socios sin posibilidad de enmiendas. Y en el Congreso directamente no avanza, sino que descuenta semanas viendo el tiempo pasar: sin Presupuestos y con las principales leyes paralizadas por el bloqueo de Junts (con la reforma judicial de Félix Bolaños a la cabeza). El Pleno de esta semana dura nuevamente dos días, en lugar de tres, porque otro jueves más no hay leyes que votar. Y ya es una costumbre en este mandato.

Por lo demás, el presidente salió airoso de su primera sesión de control tras el inicio del juicio a José Luis Ábalos y el procesamiento de Begoña Gómez, porque ni de lo uno ni de lo otro tuvo que hablar. Alberto Núñez Feijóo empezó preguntándole por el AVE y después lo hizo por el estado de las autovías y del cercanías. Su única alusión a los casos de corrupción que le afectan a él y a su Gobierno fue su última frase: «Lo único que empata con su corrupción es su incompetencia». De manera que Sánchez no lo tuvo difícil para reconducir el debate a donde él quería: la «prioridad nacional» del acuerdo entre el PP y Vox en Extremadura.