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Pedro Sánchez durante una reunión del Comité Federal del PSOEEP

Investigación

El PSOE ingresó 1,5 millones en donaciones entre 2019 y 2022 durante el periodo en el que Aldama sitúa pagos ilegales de empresarios

Las finanzas del partido, a las que ha tenido acceso El Debate, revelan un crecimiento exponencial de las donaciones

El PSOE ingresó 1,5 millones de euros en concepto de donaciones durante el mismo periodo en el que, según declaró este miércoles el empresario Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo, empresas adjudicatarias realizaron pagos en efectivo de manera ilegal. El Debate publica hoy las cifras exactas que reflejan las cuentas del partido en esos ejercicios, coincidentes con el marco temporal que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sitúa como núcleo de actividad de la trama de corrupción. Durante esos años, la gestión económica del PSOE estaba en manos de Mariano Moreno Pavón, posteriormente incorporado a una empresa pública con una de las retribuciones más elevadas de la Administración.

Las cuentas del partido reflejan un comportamiento desigual en ese trienio. En 2019, el PSOE declaró 275.616,67 euros en donaciones. Un año después, en 2020, esa cifra se elevó hasta 837.506,10 euros, lo que supone un incremento cercano al 203% en el ejercicio marcado por la pandemia del coronavirus. En 2021, los ingresos por este concepto volvieron a descender hasta 197.829,23 euros. Al año siguiente, en 2022, la cifra fue de 219.314,78 euros. El acumulado de los tres ejercicios arroja una cifra total de 1,5 millones de euros canalizados a través de las cuentas oficiales del partido.

Donaciones del PSOEEl Debate

El repunte de 2020 adquiere especial relevancia en términos comparativos. Mientras la mayoría de formaciones políticas registraron una caída significativa de sus ingresos privados durante los meses de confinamiento, el PSOE no solo evitó ese descenso sino que multiplicó por tres las donaciones recibidas respecto al año anterior. Esa anomalía contable coincide temporalmente con el periodo en el que, según la investigación de la Guardia Civil, se intensificaron las adjudicaciones de emergencia vinculadas a la pandemia y los flujos económicos bajo sospecha.

En su declaración ante el Tribunal Supremo, Aldama, describió un sistema de captación de fondos vinculado a empresas constructoras y adjudicatarias. «Koldo me dijo: 'Tenemos que ver cómo podemos ayudarnos y obtener un rendimiento para la financiación del partido'», relató, en referencia a Koldo García, asesor del entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Según su versión, los pagos se realizaban «en efectivo» y procedían de empresas que obtenían contratos públicos.

Aldama fue más allá al situar el conocimiento de estos movimientos en niveles superiores del Ejecutivo. Afirmó que preguntó expresamente si estas prácticas eran conocidas en Moncloa y que la respuesta que recibió fue que «el presidente lo sabía todo». Para sostener esa afirmación, relató una escena en la que Koldo llamaba directamente a Pedro Sánchez en tono coloquial.

El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, centró parte de su interrogatorio en la naturaleza de esos pagos. Según la respuesta recogida durante la comparecencia, «estos pagos se producían sobre todo con las obras públicas», lo que introduce un elemento clave desde el punto de vista penal. En términos jurídicos, la recepción de dinero por parte de responsables públicos o intermediarios a cambio de adjudicaciones podría encajar en delitos como el cohecho o la financiación ilegal de partidos, en función de su destino final y de su eventual incorporación a la contabilidad oficial.

El propio Aldama detalló el mecanismo de entrega. Explicó que comenzó recibiendo pagos en efectivo que posteriormente entregaba en el Ministerio de Transportes y en domicilios vinculados al entorno de Ábalos. «He llegado a llevar una mochila con 25.000 euros en una bolsa del Carrefour a la casa de El Viso», afirmó. Según su relato, las cantidades se fueron incrementando progresivamente y llegaron a convertirse en una práctica recurrente. También mencionó pagos personales, como el tratamiento de fertilidad de la expareja de Koldo o la compra de una motocicleta.

El testimonio introduce una segunda cuestión relevante, que es la posible coexistencia de flujos económicos opacos con ingresos formalizados en la contabilidad del partido. Es en ese punto donde cobran especial interés las cifras ahora conocidas. La investigación de la UCO no se limita a rastrear entregas en efectivo sino que analiza si parte de esos fondos pudo haber sido canalizada a través de mecanismos aparentemente legales, como donaciones o aportaciones formalizadas.

Tal y como publicó El Debate, los investigadores tienen bajo la lupa una donación de un millón de euros formalizada en 2020 a favor del Instituto de Salud Carlos III. La operación fue presentada públicamente como una iniciativa solidaria en plena pandemia pero la Guardia Civil examina si ese dinero pudo proceder, total o parcialmente, de circuitos económicos vinculados a adjudicaciones bajo sospecha. La donación fue avalada con las firmas de tres dirigentes clave en el aparato económico del partido: la de Ábalos, la del entonces secretario de Organización Santos Cerdán y la del gerente Moreno Pavón.

Desde el punto de vista técnico, los investigadores tratan de determinar el origen real de los fondos y si existió una eventual desviación de dinero desde empresas adjudicatarias hacia el partido o hacia estructuras vinculadas. Este tipo de operativa, en caso de acreditarse, podría encajar en delitos de financiación ilegal o blanqueo de capitales. El primero se refiere a la obtención de recursos al margen de los cauces legales establecidos para los partidos políticos; el segundo implica la introducción en el circuito económico formal de dinero de origen ilícito.

La documentación interna del PSOE refleja que las donaciones contabilizadas en 2020 se canalizaron a través de cuentas corrientes específicas habilitadas para este fin. En los documentos analizados se indica que las aportaciones se estructuraban bajo el epígrafe «donaciones y legados del ejercicio», sin detallar en ese nivel el origen individual de cada ingreso. Esa agregación es habitual en la contabilidad de partidos, aunque limita el grado de trazabilidad pública de los fondos.

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