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María Jesús MonteroEl Debate

El perfil

Marisu, las viejas rockeras nunca mueren

Sus enemigos en el Consejo de Ministros cuentan que está purgando el haber conspirado para ser la sustituta del Amado Líder durante los cinco días de falso recogimiento del jefe por el caso Begoña

Los viejos rockeros nunca mueren. Ya lo cantó Miguel Ríos, el telonero que se ha buscado María Jesús Moreno Cuadrado (Sevilla, 1966) este fin de semana para arrancar su campaña a las autonómicas del 17 de mayo. Con los peores sondeos de la historia del PSOE en Andalucía, a esta veterana rockera socialista y mano derecha de Pedro Sánchez, solo le quedaba que Aldama le cantara también en sede judicial y desvelara ante el Supremo que siempre fue una tierna corderita -el conseguidor lo dijo con una expresión soez- cuando hablaba de José Luis Ábalos y que dio una «orden clara» a la Agencia Tributaria para aplazar una deuda millonaria de una de sus empresas.

Acompañada por Zapatero y Sánchez, nada podría salirle mal a esta licenciada en Medicina, pero no médico de profesión. Las mentiras tienen las patas tan cortas que pronto desenmascararon a la exvicepresidenta. Cuando hace un mes abandonó el Gobierno para encabezar la candidatura al Palacio de San Telmo justificó que no dejaba el escaño en el Congreso para blindar su puesto de médica en el hospital Virgen del Rocío, cuya excedencia estaba ligada a que se mantuviera en un cargo institucional. Su mentira, como tantas veces le ha pasado a la dirigente andaluza, se topó con la verdad y perdió. Resulta que, pillada en el embuste, María Jesús ha terminado contando que a lo que se dedicaba realmente era «a ordenar la accesibilidad de la llegada de los pacientes a los servicios de admisión, el tráfico y el tránsito del paciente por el sistema sanitario». Una labor fundamental en un hospital, sin duda, pero más ligada a llevar manguitos que bata blanca.

La hoy aspirante a presidir la Junta de Andalucía fue durante ocho meses técnico de función administrativa y luego ascendida a subdirectora del Hospital Universitario Virgen de Valme en Sevilla, hasta que dio el salto para asumir la Gerencia del Virgen del Rocío, buque insignia de la sanidad andaluza. En poco tiempo pasó a la Junta, consecutivamente a los equipos de tres presidentes socialistas: Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Primero fue en 2002 viceconsejera de Salud de Chaves para terminar de titular de Hacienda, puesto en el que permaneció con Griñán y después con Susana Díaz. Cuando dio el santo a la política nacional, no era sanchista, sino todo lo contrario.

Un caso inédito, dado que Pedro buscaba entonces perfiles de lealtad inquebrantable: léase Ábalos, Cerdán y Salazar, e incluso Carmen Calvo. Inopinadamente Marisu, como la llaman en Triana, barrio en el que vivió su infancia, empezó a acumular poder al lado del actual presidente. Primero, en su primer Ejecutivo en 2018, como ministra de Hacienda, después, como portavoz, seguidamente de vicepresidenta cuarta y, para terminar, como primera de las vicepresidentas y vicesecretaria del PSOE, hasta que el 27 de marzo pasado abandonó el Gabinete.

Todo se lo debe a Sánchez. No en vano, el presidente sabe que no necesita abuela teniendo a María Jesús cerca. Acaba de decir de él que es «el hombre más valiente que conozco, y sé de lo que hablo», «el hombre que siempre gobierna España pensando en el bien común y no perdiendo el rumbo de cuál es la tarea que el PSOE asume cuando está a cargo de las instituciones. Una persona, lo sabéis, que nunca se ha puesto de rodillas». Ella también ha hecho un gran sacrificio por España. Ha dejado el puesto más poderoso que nunca ha ostentado una mujer en nuestro país -sic- para sentarse muy probablemente en el banco de la oposición del Parlamento andaluz.

La exministra que llegó al Gobierno a lomos de la moción de censura y a la que Sánchez calificó en su despedida como «la mejor política» que ha conocido nunca, es la misma que no ha presentado presupuestos desde 2023 incumpliendo el artículo 134 de la Constitución; ha subido los impuestos de manera confiscatoria -los españoles pagan a Hacienda un 17 por ciento más que los ciudadanos del resto de la UE-; ha tenido de número tres a un investigado por cobrar mordidas a cambio de archivar pleitos fiscales; ha nombrado a un amigo de la fontanera Leire Díez que fue detenido, como presidente de la SEPI; ha compartido despacho en Ferraz primero con Ábalos y luego con Cerdán; ha impulsado la financiación privilegiada de Cataluña y ha dejado a España al borde de un expediente de la UE por el coste de los decretos anticrisis de Irán.

La trianera hija de profesores conoció al que fue su marido, el hoy abogado de CC.OO., Rafael Ibáñez Reche, en la Universidad, cuando este militaba en las juventudes comunistas y ella en las cristianas andaluzas -dualidad matrimonial. Tuvieron dos hijas, pero la pareja terminó separándose. Recientemente, Montero contó que Rafael, militante de Sumar, es su actual «mejor amigo».

La exvicepresidenta gasta un desparpajo verbal inversamente proporcional a la claridad de los conceptos con que trata de adoctrinar. Ahora, Montero arrastra los pies a una de las plazas más difíciles para Sánchez desde que los Gobiernos socialistas perdieron el poder tras un régimen de casi 40 años, emponzoñado por el clientelismo, el paro endémico y la corrupción de los ERE. Sus enemigos en el Consejo de Ministros cuentan que está purgando el haber conspirado para ser la sustituta del Amado Líder durante los cinco días de falso recogimiento del jefe por el caso Begoña. Luego, Sánchez la obligó a hincarse de rodillas en favor de la catedrática Gómez porque esta denunció que los compañeros del metal de su marido no la habían defendido suficientemente en su proceso penal.

Así es la reina de la gesticulación y la verborrea, la que más bulos ha propagado contra la derecha, la que estuvo dispuesta a desvelar datos protegibles del novio de Ayuso, la que defiende con denuedo la amnistía, el pacto fiscal y la condonación de deuda -a mayor gloria de los separatistas- y la que aplaude que el Constitucional haya borrado los delitos de Chaves, Griñán y Magdalena Álvarez, que la están acompañando en campaña. Su última demostración de falta de sensibilidad le ha llevado a anunciar que los fallecidos en el siniestro de Adamuz serán considerados víctimas de accidente laboral.

La doctora en sanchismo se prepara para lo peor: su rival Juanma Moreno la duplica en valoración. Y la gran pregunta es esta: ¿se quedará en el Parlamento andaluz o volverá a su escaño en la Carrera de San Jerónimo? Una cosa es que María Jesús del Gran Poder dejara el Gobierno por algo tan insignificante como una candidatura autonómica y otra muy distinta perder su talento en la bancada de la oposición al PP. Apuesten.