El PSOE se prepara para recibir un castigo histórico en Andalucía de grandes consecuencias
La inquietud que ahora sienten los cuadros locales, provinciales y autonómicos del partido se volverá pánico en la noche de este domingo. Sánchez tratará de enfriar la derrota, pero no podrá
Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en un mitin de esta campaña
Politólogos y sociólogos llevan semanas teorizando sobre por qué una comunidad cuyos habitantes mayoritariamente se autoperciben y autoproclaman de izquierdas, y en la que el PSOE gobernó ininterrumpidamente 37 años, se ha vuelto de derechas. Hasta el punto de que, en las elecciones de este domingo, se espera que la suma del PP y Vox supere el 56 % de voto.
Cualquier análisis es incompleto si no incluye una fecha: el 19 de noviembre de 2019; el día en el que la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla hizo pública la sentencia de los EREs, en la que condenó a 19 ex altos cargos de la Junta de Andalucía por la creación y mantenimiento de un «sistema fraudulento» de ayudas para empresas en crisis que estuvo activo entre 2000 y 2011 y que supuso un quebranto de al menos 680 millones de euros para las arcas andaluzas.
En esa galería de ilustres condenados estaban dos expresidentes de la Junta: José Antonio Griñán, al que la Audiencia impuso una pena de seis años de cárcel por un delito continuado de malversación y 15 de inhabilitación por otro de prevaricación; y Manuel Chaves, condenado a nueve años de inhabilitación por prevaricación. Los mismos años que a los exconsejeros Gaspar Zarrías y Magdalena Álvarez.
Nueve días antes se habían celebrado elecciones generales. El PSOE ganó en Andalucía con 13 puntos de ventaja y casi 548.000 votos más que el PP. Juanma Moreno gobernaba en la Junta desde hacía un año antes, pero sin haber vencido a Susana Díaz en las urnas, sino mediante un acuerdo con Ciudadanos. Aquellos de noviembre de 2019 fueron los últimos comicios que los socialistas ganaron en Andalucía, días antes de una sentencia que supuso su epitafio político: Aquí yace un partido que compró la voluntad del pueblo andaluz durante casi cuatro décadas. Descanse en paz. Y ni siquiera el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido y sus polémicas anulaciones de sentencia a Griñán, Chaves y Álvarez en junio y julio de 2024 ha podido reescribir la historia ni resucitar al muerto.
Los expresidentes de la Junta de Andalucía Chaves, Griñán y Díaz
Este domingo, los andaluces se disponen a dar un castigo histórico a María Jesús Montero, al PSOE de Andalucía y a Pedro Sánchez, no necesariamente por este orden. Y lo será más si Juanma Moreno logra revalidar su mayoría absoluta, como han pronosticados muchos sondeos -frente a la prudencia de los populares, que temen una desmovilización-.
«Plebiscito solo hay uno: 2027»
En la Moncloa niegan que estas elecciones sean un plebiscito contra el presidente. «Plebiscito solo hay uno, las generales de 2027», responden. Pero es incuestionable el grado de consanguinidad de la candidata con Sánchez, de quien fue hasta hace apenas dos meses su vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, y de quien sigue siendo su vicesecretaria general en el PSOE. La viva imagen de las cesiones del presidente al independentismo catalán.
Este último logró zafarse de los recientes fracasos en Extremadura, Aragón y, en menor medida, en Castilla y León. Haciendo lo de siempre: mirando para otro lado. Sin embargo, no podrá huir de éste. A la espera de que los andaluces voten, el resultado de este 17-M promete dejar una resaca histórica en el socialismo/sanchismo. Un PSOE que en solo 12 meses se enfrentará a las elecciones municipales y autonómicas y, teóricamente en 14, a las generales. Por descontado, el presidente no tiene la más mínima intención de convocar las generales antes que las municipales y autonómicas.
El colapso de dos de los tres pilares
Sánchez se salvó en julio de 2023 gracias a tres factores. En primer lugar, la aplastante victoria del PSC en Cataluña, que logró 19 escaños, 13 más que el PP. En segundo lugar, el voto femenino: se calcula que el presidente obtuvo entre 8 y 10 puntos más entre las mujeres que Alberto Núñez Feijóo. En tercer lugar, un resultado honroso en Andalucía, donde Sánchez sacó 570.000 votos más de los que Juan Espadas había sacado un año antes en las autonómicas, reduciendo así la brecha con el PP a menos de tres puntos: los populares consiguieron 25 escaños y los socialistas, 21. Cuando de tres pilares colapsan dos -voto femenino, Ábalos mediante, y Andalucía-, el tercero es incapaz de asumir toda la carga y el edificio se derrumba.
Se ha hablado y escrito mucho sobre el motivo que llevó a Sánchez a ofrecer en sacrificio a su número dos en la pira andaluza. No pocos sostienen que se la quiso quitar de en medio para arrancar cualquier brote verde de postsanchismo. Sea o no ésa su razón inconfesable, el presidente calculó que colocando a la candidata más sanchista posible, la más mimetizada con él, el PSOE-A podría recuperar parte de ese voto socialista prestado a Moreno que después volvió a los brazos de Sánchez para las generales. A esos votantes ha apelado con insistencia Montero, para que «vuelvan a confiar» en el PSOE andaluz. Pero, a estas alturas, no es aventurado pronosticar que ese voto prestado fue a fondo perdido y no volverá.
La inquietud que ahora sienten los cuadros locales, provinciales y autonómicos del PSOE se volverá pánico en la noche de este domingo. Ya no digamos si el PP dobla en escaños a la exvicepresidenta y si la extrema izquierda le pega el bocado que las encuestas han venido vaticinando. De puertas hacia fuera, los socialistas evitarán la autocrítica, tratarán de encapsular la derrota, esgrimirán excusas de lo más peregrinas, se consolarán si Moreno no llega a la mayoría absoluta, saldrá Emiliano García-Page a advertir de la hecatombe… y el presidente intentará enfriar lo que quiera que ocurra, que no será nada bueno.
Sánchez ya ha convocado el Comité Federal del PSOE para el sábado 27 de junio, con la idea de empezar a preparar las municipales y autonómicas de mayo de 2027. Es decir, su máximo órgano de dirección entre congresos se reunirá 40 días después de las elecciones andaluzas y casi un año después de su último encuentro, el 5 de julio de 2025. Para más inri, el secretario general de los socialistas faltó el lunes a la reunión en la que la Ejecutiva dio su visto bueno a la fecha que él había ordenado. Y sin dar explicación. Pero no hay cuarentena que vaya a mitigar este inminente fracaso.