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El exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, Enrique García Castaño, en una imagen de archivoEuropa Press

Un testigo del caso Kitchen cambia su relato y desata nuevas dudas sobre el Ministerio del Interior

García Castaño fue eximido de la causa por motivos de salud, pero sus declaraciones como investigado fueron determinantes para el procedimiento

El tribunal que juzga el caso Kitchen, la presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas, ha comenzado a escuchar las declaraciones que hizo ante el juez instructor el comisario Enrique García Castaño, que en su primera comparecencia exculpó al ex número dos de Interior Francisco Martínez, hasta que en otra posterior le terminó implicando. En esta primera declaración, lo que sí admitió fue la captación como confidente del exchófer de Bárcenas, el acusado Sergio Ríos, y dio detalles de cómo informaba de sus pesquisas sobre el extesorero y su esposa.

García Castaño fue eximido de la causa por motivos de salud, pero sus declaraciones como investigado fueron determinantes para el procedimiento, y este lunes la Audiencia Nacional ha comenzado a escucharlas en una sesión que, al contrario que el resto, no se ha retransmitido en directo, aunque ha sido abierta a los medios de comunicación que han acudido a la sala de vistas.

Con grandes dificultades, debido a los continuos cortes y acoplamientos del audio, se ha reproducido la primera declaración que García Castaño prestó ante el juez instructor entre los días 17 y 18 de enero de 2019, poco después de que se abriera la investigación de esta presunta operación supuestamente orquestada entre 2013 y 2015 por la cúpula de Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy.

En su primera declaración, García Castaño dijo no haber tenido contacto con el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, pero en posteriores comparecencias cambió de versión y dijo que le había entregado un 'pendrive' con la copia del contenido de varios dispositivos propiedad de Bárcenas, que el chófer del extesorero le había entregado a él previamente durante unas horas en una cafetería Vips para que fuesen clonados.

La primera vez que compareció ante el juez, este comisario apodado El Gordo o Big ya explicó como había intentado captar como confidente al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos Esgueva, acusado en esta causa y que cobró por este servicio un total de 48.000 euros de los fondos reservados.

El conductor, según su versión, inicialmente lo rechazó pero después, tras preguntar el inspector jefe Andrés Gómez Gordo–entonces jefe de seguridad del Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha– al director adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino, el conductor, terminó cooperando.

El entonces DAO, también en el banquillo dio el visto bueno porque le parecía interesante la aportación. El conductor informaba de las citas que mantenía Bárcenas al comisario José Manuel Villarejo, que era quien «directamente se ocupaba de él» y a Gómez Gordo, sostuvo aquel día García Castaño. «El señor Villarejo le puso el nombre de cocinero», indicó además el que fuera durante 21 años jefe de la Unidad Central Operativa (UCAO), y matizó que él no le le llamaba así, que le llamaba «el conductor».

Sin embargo, más adelante del interrogatorio, el fiscal Miguel Serrano le hizo ver que él mismo había dado orden de pagar al «cocinero» un arma a cargo de los fondos reservados: «así que usted también le llamaba cocinero, no solo Villarejo», observó. También admitió las vigilancias hechas por su unidad, de las que no tuvo conocimiento su superior directo, el comisario general de Información, según ha admitido.

En aquella declaración, sostuvo también que los fondos reservados empleados en este operativo provenían de la secretaría general de la Dirección Adjunta Operativa (DAO). La escucha de las siete declaraciones prestadas en fase de instrucción por parte de García Castaño requerirá de alrededor de 9 horas en total y después se reproducirán el resto de audios que obran en la causa, por ello cabe la posibilidad de que los acusados no empiecen a declarar esta semana.