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Abdelbaki Es SattyEl Debate

Centro Nacional de Inteligencia  El testimonio clave de un agente del CNI tumba la teoría conspirativa de los atentados del 17-A

El responsable del despliegue del Centro Nacional de Inteligencia en Gerona durante los atentados yihadistas del 17 de agosto de 2017 negó este martes ante la comisión de investigación del Congreso cualquier relación de su unidad con Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll considerado cerebro de los ataques de Barcelona y Cambrils. Su testimonio fue demoledor para el separatismo de Junts, que trata de estirar al máximo la comisión para atacar al CNI y al Estado mediante teorías conspirativas sin fundamento, que han sido desmentidas por documentos desclasificados y numerosas testimonios. Estas teorías sostienen que el CNI manipuló al imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, para desestabilizar Cataluña antes del referéndum independentista del 1 de octubre de 2017. Sin embargo, documentos desclasificados han demostrado que Es Satty nunca fue confidente del CNI, desmintiendo estas acusaciones.

El agente, que compareció por videoconferencia con la voz distorsionada y sin revelar su identidad en aplicación de la ley reguladora del CNI, aseguró que «mi unidad en ningún momento tuvo contacto con esta persona de ningún tipo». También sostuvo que antes de los atentados no recibieron «ningún tipo de indicio» procedente de Ripoll o de su entorno que permitiera anticipar la amenaza.

Durante su intervención en la comisión parlamentaria que investiga el 17-A, explicó que conoció la identidad de Es Satty únicamente después de los atentados, cuando tuvo constancia de las entrevistas que el CNI había mantenido años antes con el imán en prisión para «valorar si podía ser útil como fuente». Aun así, insistió en que el líder de la célula terrorista no colaboró con su unidad ni aportó información relevante.

El compareciente apeló de forma reiterada al «principio de compartimentación» que rige el funcionamiento interno del servicio de inteligencia, basado en la separación de áreas. Según explicó, esa estructura implica que los responsables territoriales no tienen acceso a todas las operaciones o contactos que puedan desarrollar otras divisiones del organismo.

«Soy responsable de las actividades de mi equipo, pero desconozco si eso fue así o no», respondió al ser preguntado por posibles relaciones de otras áreas del CNI con el imán de Ripoll durante su estancia en la prisión de Castellón por delitos relacionados con el narcotráfico.

El agente defendió además que en agosto de 2017 existía una coordinación «fluida, constante y permanente» entre el CNI, los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil y la Policía Nacional en el contexto de máxima alerta antiterrorista que atravesaban España y Europa.

Según afirmó, el intercambio de información entre los distintos cuerpos era continuo y ninguna de las instituciones detectó señales previas de radicalización o amenazas concretas vinculadas a Ripoll. «No se detectó nada, ni por nuestra parte ni tampoco en esos intercambios con fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado», señaló.

El exresponsable del CNI en Gerona contextualizó además aquellos meses como un periodo de intensa presión operativa frente al terrorismo yihadista. Explicó que existían «muchísimas investigaciones abiertas» y que las fuerzas de seguridad debían priorizar los objetivos considerados más peligrosos.

En ese contexto, sostuvo que «la pregunta no era si iba a haber un atentado o no, sino cuándo, cómo y dónde», reflejando el elevado nivel de amenaza existente en Europa tras la cadena de ataques yihadistas registrados en distintos países durante esos años.

El compareciente admitió también que, tras los atentados de Barcelona y Cambrils, el CNI revisó y adaptó sus procedimientos internos para reforzar la prevención y la detección de amenazas. «Después de un atentado de estas características, el centro ajusta sus procedimientos y analiza la amenaza para tratar de ser más eficaces», afirmó.

Los atentados del 17 de agosto de 2017 causaron 16 muertos y más de un centenar de heridos en Barcelona y Cambrils, en una de las mayores acciones terroristas sufridas en España desde el 11-M. La investigación determinó que la célula estaba liderada por Es Satty y tenía su base de operaciones en Ripoll.