El senador de Vox, Fernando Carbonell Tatay, en una foto de archivo.
Sesión de Control del Gobierno
Vox reprocha al Gobierno que pida «ejemplaridad» a los ciudadanos estando «rodeado de escándalos»
El senador de Vox Fernando Carbonell Tatay ha afeado que el Ejecutivo de Sánchez ha normalizado la mentira, estropeado la imagen internacional de España y ha enumerado sus escándalos
El senador de Vox por la Comunidad Valenciana, Fernando Carbonell, ha preguntado hoy al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes Félix Bolaños, en la Sesión de Control del Gobierno, si han funcionado sus medidas para evitar la corrupción del Ejecutivo. Además, ha reprochado al ministro para saber «con qué autoridad moral pueden ustedes pedir sacrificios fiscales, ejemplaridad o cumplimiento de la ley a los ciudadanos mientras su Gobierno aparece rodeado permanentemente por investigaciones, sospechas y escándalos».
Carbonell ha afeado a Bolaños que «una democracia no se degrada únicamente cuando aparece una sentencia condenatoria», sino que empieza antes «cuando se normaliza la mentira, cuando el poder protege al poder, cuando se desacredita a jueces y periodistas que investigan, y cuando los ciudadanos sienten que hay una élite política que juega con reglas distintas a las del resto de españoles».
Así, le ha enumerado la situación en la que, según el senador, los españoles encuentran al Gobierno: «Un exministro investigado junto a su entorno más cercano por presuntas mordidas y tráfico de influencias; comisionistas entrando en ministerios; contratos bajo sospecha; empresarios que afirman haber tenido acceso directo al corazón del Gobierno; y ahora incluso un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, investigado por la Audiencia Nacional por presunta organización criminal, tráfico de influencias y operaciones vinculadas al rescate de Plus Ultra y sus conexiones con Venezuela».
Sin embargo, ha achacado al Ejecutivo comentando que «aún hay demasiadas sombras: el rescate de Plus Ultra; las relaciones con el régimen venezolano; las conexiones con Delcy Rodríguez; las maletas de Barajas; las reuniones opacas; las presuntas comisiones; las sociedades interpuestas; los pagos investigados; y la sospecha permanente de que determinadas redes de influencia actuaban con una tranquilidad incompatible con una democracia sana».
También ha lamentado la imagen que está dando España al exterior, porque, según ha explicado, no se trata «sólo de una discusión entre Gobierno y oposición. Es la imagen internacional de España la que empieza a deteriorarse».