El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el Senado
Los ataques a agentes se disparan bajo la etapa Marlaska: un 48 % más que hace diez años
Pese a que el Ministerio del Interior prefiere mirar hacia otro lado, las agresiones contra policías nacionales y guardias civiles continúan creciendo en España y han alcanzado niveles récord durante los últimos años. Concretamente, los datos oficiales del propio Ministerio del Interior reflejan que los delitos de atentado contra agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han aumentado un 48 % en la última década, pasando de 11.182 casos registrados en 2015 a 16.554 en 2025.
Por si fuera poco, la evolución de estas cifras se produce en paralelo al incremento de otras formas de delincuencia violenta y una creciente preocupación entre los profesionales de la seguridad por el deterioro de las condiciones en las que desarrollan su trabajo diario. Según denuncia la Confederación Española de Policía (CEP), las estadísticas de criminalidad correspondientes al primer trimestre de 2026 confirman una realidad que los agentes aseguran percibir desde hace años en las calles, y es que las intervenciones son cada vez más complejas, la conflictividad aumenta y los episodios de violencia son más frecuentes.
De hecho, los sindicatos policiales alertan de que el crecimiento de los atentados contra agentes no constituye un fenómeno aislado, sino que forma parte de una tendencia sostenida que se viene consolidando durante los últimos ejercicios. De hecho, los años 2022, 2023 y 2024 registraron cifras históricas de agresiones a policías y guardias civiles.
La preocupación se ve reforzada por otros indicadores incluidos en los balances oficiales de Interior, como que entre enero y marzo de 2026 se contabilizaron 7.122 delitos graves y menos graves de lesiones y riñas tumultuarias, la cifra más alta registrada en los últimos once años. El dato supone un incremento del 11,09 % respecto al mismo periodo de 2025 y un aumento cercano al 81 % si se compara con los niveles registrados en 2018.
Los datos también reflejan una evolución preocupante de otros delitos violentos. Las infracciones contra la libertad sexual alcanzaron las 4.806 durante el primer trimestre de este año, frente a las 3.011 registradas en el mismo periodo de 2018, lo que supone un incremento acumulado cercano al 60 %. Especialmente llamativo es el comportamiento de las agresiones sexuales con penetración, que han pasado de 378 casos en 2018 a 1.290 en los primeros tres meses de 2026. Una evolución que prácticamente triplica las cifras registradas hace apenas ocho años.
Imagen de archivo de un detenido por la Policía Nacional
El tráfico de drogas también mantiene una trayectoria ascendente, y entre enero y marzo de este año se registraron 5.424 delitos relacionados con esta actividad criminal, un 71,8 % más que en el mismo periodo de 2018. Además, los sindicatos policiales advierten de que este fenómeno suele ir acompañado de un incremento de la violencia asociada a organizaciones criminales y de una mayor presión operativa sobre las plantillas.
A ello se suma el crecimiento sostenido de la ciberdelincuencia. Durante el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 122.728 ciberdelitos, de los cuales más de 110.000 correspondieron a estafas informáticas, una modalidad criminal que no ha dejado de crecer en los últimos años.
Y, mientras tanto, los agentes denuncian la falta de avances en algunas de las principales reivindicaciones profesionales del colectivo, como la mejora de las pensiones policiales, el reconocimiento de la profesión de riesgo o la actualización de determinados complementos retributivos vinculados a la peligrosidad del servicio.