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La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam NoguerasEuropa Press

En la sesión de control

La singular rectificación de Nogueras dos días después de reconvenir al Papa por no hablar en catalán

No es costumbre de Míriam Nogueras rectificar, pero la portavoz de Junts lo hizo este miércoles… a su manera particular. Ello dos días después de abordar al Papa antes de su discurso del lunes en las Cortes para pedirle, en inglés, que durante su visita a Barcelona hablara en catalán.

Sin que Nogueras tuviese nada que ver -el Vaticano ya lo tenía previsto-, León XIV alternó el catalán y el castellano en cuanto puso un pie en la Ciudad Condal, el martes. En su homilía durante una visita a la Catedral y de ahí en adelante. Desactivando las protestas del independentismo más cerril.

Dos días después de su sermón al Papa, la portavoz de Junts mantuvo un cara a cara con Pedro Sánchez en la sesión de control al Gobierno de este miércoles en el Congreso. Durante su intervención, Nogueras vino a reconocer los gestos del Pontífice para con el catalán. Aunque no lo hizo como halago a León XIV, sino como reproche al presidente y, de paso, también a Alberto Núñez Feijóo.

«Termino con una reflexión. Que el Santo Padre haya hablado más catalán en una hora que usted y el señor Feijóo juntos en toda su carrera política hasta hoy explica muy bien cuánto les importan a todos ustedes Cataluña y los catalanes», afirmó.

En ese cara a cara, Sánchez confirmó la noticia que publica este miércoles El Debate: la decisión del Gobierno de aparcar sine die su cruzada para que el catalán, el euskera y el gallego sean lenguas oficiales de la UE, ante el fiasco de las negociaciones llevadas a cabo por el propio presidente y por su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. No obstante, Sánchez culpó al PP por «bloquear una propuesta que el Gobierno de España ha puesto encima de la mesa de financiar con cargo a los Presupuestos Generales del Estado el uso de estas lenguas en las instituciones comunitarias».

La realidad es que se oponen a esa oficialidad Alemania -sobre todo-, Francia, Italia, Finlandia, Suecia, Bulgaria y Croacia, entre otros países miembros. El coste no es el único problema, pese a lo que quiso hacer ver el presidente en la Cámara Baja. Todos ellos también tienen reticencias por el precedente que sentaría respecto a otras lenguas minoritarias y porque no ven viable hacer algo así sin modificar los Tratados de la UE, en contra de lo que sostiene el Ejecutivo de Sánchez.