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El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero comparece ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, en el SenadoEuropa Press

Investigación

La UDEF traza el rastro internacional de la trama Zapatero en 13 países, desde Bolivia, Perú y Venezuela hasta Dubai, pasando por Panamá y Suecia

Las pesquisas de los investigadores sitúan al expresidente del Gobierno, de forma directa o indirecta a través de terceros, en una red de blanqueo de capitales en la que Anticorrupción colabora con las fiscalías suiza y francesa

Una trama internacional creada en torno a los negocios de José Luis Rodríguez Zapatero que implicó a un total de trece países distintos, con origen en los presuntos pagos opacos procedentes del petróleo, el oro y los minerales de Venezuela y que terminaba con el ingreso de los fondos en sociedades offshore de paraísos fiscales como Emiratos Árabes.

Los investigadores de la Unidad de Delincuencia Económica (UDEF) de la Policía Nacional han dibujado el mapa del dinero que, supuestamente, ingresó el expresidente del Gobierno en forma de servicios ficticios de consultoría y facturas falsas, emitidas a empresas españolas y extranjeras, articuladas a través de sociedades instrumentales, entre las que se sitúa Whathefav, la agencia de comunicación de sus hijas Alba y Laura, también imputadas por el juez José Luis Calama, en la causa abierta en la Audiencia Nacional.

No en vano, las pesquisas dirigidas por el magistrado y articuladas a través de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) de la Policía Nacional han destapado una compleja red transnacional de blanqueo de capitales vinculada al rescate, entre otros, de los 53 millones de euros concedidos por el Gobierno de Pedro Sánchez a la aerolínea Plus Ultra, durante la pandemia, o al de más de 112 millones entregados a Tubos Reunidos, empresa afín al PNV (Partido Nacionalista Vasco), determinante para la continuidad del actual Gobierno, en la vigente legislatura.

La investigación judicial apunta cómo Zapatero se habría valido de sus influencias políticas en España y Venezuela para hacer negocios y conectar lobbies a cambio de comisiones canalizadas a través de su entorno, incluyendo su amigo Julito Martínez Martínez, considerado su testaferro, mediante empresas pantallas y terceros interpuestos, dispersos en diferentes localizaciones.

Así las cosas, España habría sido el centro neurálgico y de la operativa, ubicada en Madrid, con la oficina profesional de la que el ex presidente hacía uso en la calle Ferraz y que habría servido como hub de coordinación política. Alicante y otras localidades acogieron sociedades instrumentales como Análisis Relevante (de Martínez Martínez), Whathefav (de las hijas del expresidente) y otras consultoras, desde las cuales se habría gestionado el rescate de Plus Ultra por la SEPI y el cobro de comisiones estimadas en casi dos millones de euros, procedentes de diferentes vías de entrada.

Por su parte, Venezuela habría sido el origen principal de los fondos procedentes de las influencias de Zapatero, por su amistad con empresarios venezolanos como Rodolfo Reyes Rojas, accionista principal de Plus Ultra que operaba una única ruta clave a Caracas. para la que gracias a sus contactos en Miraflores, habría intermediado permisos, aplazamientos de deudas y favores diversos. Los investigadores vinculan la trama al blanqueo de dinero al oro venezolano y las posibles operaciones de venta de crudo PDVSA, a clientes chinos, entre otros, pese a los embargos aplicados por EE.UU.

Mientras tanto, Emiratos Árabes Unidos (Dubái) se conformó como el nodo clave para ocultar comisiones. Se crearon sociedades como Landside Dubai y Landside Middle East, supuestamente por instrucciones directas de Zapatero, para canalizar el 1% del rescate y facturas de oro. Dubái sirvió como punto de entrada para fondos opacos y facturación ficticia.

Suiza fue el "cerebro financiero” europeo. Las alertas suizas sobre blanqueo, junto a cuentas vinculadas a intermediarios, activaron la investigación. Actuó como hub para transferencias y ocultamiento de capital procedente de Venezuela.

Francia contribuyó, por su parte, a aflorar evidencias cruciales. Un teléfono intervenido en París y alertas de sus autoridades sobre blanqueo vinculado a Plus Ultra desencadenaron comisiones rogatorias. Francia aportó indicios sobre movimientos irregulares. elcolombiano.com

6. Reino Unido: Utilizado para préstamos ficticios y estructuras societarias. Sirvió como puente para simular operaciones financieras y diluir el rastro del dinero.

Un dinero que tuvo destino en Panamá donde varias cuentas panameñas recibieron fondos de sociedades en Emiratos antes de llegar a beneficiarios finales. Clásico paraíso fiscal en la cadena.

Las Islas Vírgenes Británicas, paraíso offshore, fue donde se constituyó Landside Holding LTD, vinculada a la representación de Bandes (banco venezolano) y negociaciones con Noor Capital en Dubái.

Colombia se habría posicionado como posible destino operativo. Plus Ultra volaba regularmente allí y Zapatero mantuvo contactos políticos. Investigadores siguen pistas de gestiones de influencia. Al igual que México, punto de posibles gestiones políticas y operativas de la red, según fuentes de la instrucción.

China era una de las patas vinculada a las ventas de petróleo venezolano y posibles operaciones de influencia. Zapatero habría actuado como facilitador en acuerdos energéticos.

Mientras Perú implicó a empresarios como los hermanos Baca Arbulu en la red de blanqueo del oro venezolano.

Por último, en Países Bajos, el empresario Simon Leendert Verhoeven, a través de Adamas y filiales, gestionó ventas de oro venezolano hacia Emiratos, cerrando el ciclo de blanqueo.

Así las cosas, el juez Calama describe una «estructura organizada y estable» jerarquizada, con Zapatero en el vértice impartiendo instrucciones para crear offshore y facturar servicios inexistentes. Los fondos habrían fluido en un «circuito circular»: comisiones por influencias enviadas a sociedades pantalla que abrieron cuentas bancarias en paraísos fiscales para blanqueas los fondos que se integraban, después, en el sistema como pagos «legales».