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El primer término, el ministro Félix BolañosEFE

El doble juego

El Gobierno proclama su «plena confianza» en la Justicia española tras meses de relato interesado

Bolaños esconde la mano después de que el Gobierno lleve todo el curso alimentando la desconfianza. Y aprovecha para insistir en que hay que prohibir a los partidos ejercer la acusación popular

El presidente y el resto del Gobierno se han pasado todo el curso tirando la piedra y ahora esconden la mano en la sala de prensa de la Moncloa. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes proclamó este martes su «confianza plena en la Justicia española» después de que tres encuestas de El País, La Vanguardia y el CIS hayan puesto de manifiesto en las últimas horas que, supuestamente, muchos españoles no consideran imparciales a los jueces. Lo que, de ser cierto, significaría que el relato de la izquierda está calando entre una parte de la ciudadanía.

Hizo más Félix Bolaños en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Puesto que, a la vez que reiteraba esa «confianza absoluta», también insistía en que existen resoluciones que él no comparte. «Yo he manifestado mi preocupación porque algunas resoluciones, muy pocas, generan desconfianza», según Bolaños, que defendió que ambas cosas son compatibles.

Se refería el ministro, específicamente, a la instrucción contra la mujer del presidente, que este martes volvió a tener hueco en la comparecencia semanal en la Moncloa. Porque, un día antes, el juez sustituto de Juan Carlos Peinado, Antonio Viejo, decidió denegar a Begoña Gómez la petición de acompañar a su marido a la cumbre de la OTAN y, en cambio, sí le autorizó a viajar a Londres para la graduación de una de sus hijas. Algo que, según la Moncloa, es cuando menos «arbitrario». De ello opinó también el ministro Óscar López, que tildó de «incomprensible» la decisión. Un día antes, él mismo había aconsejado a los jueces que se preocupen por la «imagen que tiene la sociedad» de ellos y de la Justicia.

El responsable de Justicia aprovechó para insistir en la necesidad de que a los partidos políticos y a sus entidades vinculadas se les prohíba ejercer la acusación popular. Aun cuando el PSOE la ejerce, por ejemplo, en el caso del novio de Isabel Díaz Ayuso y en el de la DANA. Según Bolaños, la derecha y la ultraderecha están «continuamente judicializando la política, interponiendo querellas contra progresista está afectando al buen nombre de la Justicia».

El Gobierno incluyó esa prohibición de que los partidos puedan ejercer la acusación popular en la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que el Ejecutivo envió al Congreso el pasado mes de octubre. Pero que no tiene ningún viso de salir por el cerrojazo de Junts a la legislatura.

Se da la circunstancia de que, en los últimos meses, precisamente el ministro de Justicia ha sido el autor de algunos de los mayores ataques contra el juez Peinado, siempre amparándose en su libertad de expresión. Ello provocó que, en abril, los jueces de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid emitieran un comunicado de condena.

A lo largo de estos más de dos años de instrucción, en diversas ocasiones las asociaciones de jueces han tenido que salir en defensa de su compañero. Y la Audiencia Provincial de Madrid ha ido respaldado la mayoría de sus decisiones (no todas, como la línea de investigación de Air Europa), para mayor enfado de los socialistas. Ahora estos se dicen convencidos, con Sánchez a la cabeza, de que un tribunal superior revocará las decisiones de Peinado, como insistió este martes Bolaños: «El tiempo pondrá a cada uno a su sitio», auguró, antes de que la Audiencia Provincial de Madrid se pronuncie sobre las medidas cautelares a la mujer del presidente y sobre la propia apertura de juicio oral con jurado.

Cabe recordar que, durante todo el curso, Sánchez y los socialistas se han dedicado a alimentar el relato del lawfare, como parachoques frente a las causas judiciales que los tienen rodeados. El pasado 1 de septiembre, a la vuelta de las vacaciones de verano, Sánchez se sentó en el plató de TVE y allí sostuvo: «Que hay jueces haciendo política y que hay políticos que tratan de hacer justicia, sin duda alguna la hay. Afortunadamente es la minoría, pero la hay y hacen un daño terrible, un inmenso daño a la Justicia, al Poder Judicial». Desde entonces los suyos no han parado de deslizarse por esa pendiente.