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El ejército desplegando en la frontera del Tarajal en Ceuta ante la atenta mirada de los inmigrantes este viernes, donde se han registrado violentos enfrentamientos en los perímetros fronterizos durante su intento de acceder desde Marruecos hacia Ceuta y MelillaEFE

Cuentan que los marroquíes, en los tiempos del Protectorado, decían que los ingleses pagaban, que los franceses pegaban y que los españoles ni pagaban ni pegaban… Marruecos, su monarquía, no son buenos vecinos. Hasán II y su sucesor, desde los tiempos de la guerra de Ifini y luego con el conflicto del Sáhara, han estado midiendo, tentando, la voluntad de España de poner a Marruecos en su lugar en defensa de sus legítimos intereses.

Las pocas veces que España se ha mostrado firme en sus muchas veces tensas relaciones con Marruecos, este ha plegado velas (Demostración naval de Agadir o durante la Crisis de Perejil).

Desde hace años, Marruecos presiona a España mediante su política de canalizar hacia nuestro país su población joven más conflictiva como válvula de escape de sus tensiones interiores y como mecanismo de presión al gobierno español (sin hablar del tema de la droga que llega al sur de España desde Marruecos). Una forma de hacer política filibustera que ya aplicó Fidel Castro en 1994 en la llamada Crisis de los Balseros Cubanos.

La población estimada de Marruecos en la actualidad se acerca a los 39 millones, de los que ya unos 26 millones son población urbana. En España viven legalmente casi 1.200.000 nacidos marroquíes, de los que casi un millón conservan su nacionalidad marroquí. A comienzos de 2025 eran 968.999 personas de nacionalidad marroquí las que tenían residencia en España (1 de cada 39 marroquíes). De este millón de marroquíes solo trabajan y cotizaban a nuestra Seguridad Social 358.371, cifra que sitúa a este colectivo como el principal grupo de trabajadores extracomunitarios de afiliados en el país. ¿De qué viven, dónde trabajan los otros 610.628 marroquíes asentados legalmente en España?

La tasa de paro entre inmigrantes es 7,5 puntos más alta que entre los españoles, con 2.500.000 inmigrantes desempleados o inactivos. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2024, los extranjeros tienen una tasa de paro del 18,64 %, más de 7 puntos por encima de la tasa de nacionales y nacionalizados (11,11 %). Hay 709.000 extranjeros legales en paro, de los cuales el 60 % lleva más de un año buscando empleo y, además, hay 1.707.700 extranjeros inactivos, que ni trabajan ni buscan empleo.

Los marroquíes son la comunidad extranjera más numerosa y también la más joven y de mayor natalidad. España concentra (2020) el 24 % de los emigrantes marroquíes, superada únicamente por Francia (32 %) y por delante de Italia (14 %).

El número de inmigrantes en situación irregular en España ha ascendido hasta las 837.978 personas en 2025, de acuerdo con las estimaciones más recientes de enero de 2026. Esta cifra supone un aumento del 680 % respecto a los datos de 2017, año en que se estima que había 107.409 personas en situación irregular. Pero estos datos oficiales, sin lugar a dudas, no reflejan la realidad. El número de marroquíes ilegales en España es difícil de cuantificar. En la actualidad, se estima por fuentes no gubernamentales que son más de un cuarto de millón los ilegales en España. La llegada de forma masiva en los últimos años, prevaleciendo los jóvenes desarraigados de su familia y de cultura, son factores que ayudan a entender su falta de asimilación y auguran un complicado futuro a este colectivo de extranjeros.

Resulta evidente la política marroquí de impulsar a sus ciudadanos más pobres, con menos cualificación o más conflictivos, a la emigración y, muy especialmente, a España, en una estrategia tanto de política interior como de política exterior digna de provocar un rompimiento de relaciones hasta que Rabat renunciase a esta forma de guerra encubierta.

El Estado marroquí es capaz de gastarse 1.000 millones de € en un estadio de futbol o hacer una Autopista Trump de más de 1.000 kilómetros y con una inversión inicial de 880 millones de € para unir Marruecos en el exSahara español, pero no quiere invertir en mejorar la vida de sus ciudadanos y en convertir a su país en una nación del primer mundo. La monarquía y la oligarquía marroquí viven con extremo lujo sin importarles las condiciones de vida de la mayoría de sus compatriotas, a pesar de contar con los recursos para cambiar la suerte de su nación. Lo mismo ocurre con las dirigentes de las naciones más ricas del mundo islámico. ¿Cuántos emigrantes marroquíes son acogidos y se les da trabajo en los archimillonarios emiratos del Golfo Pérsico? Prácticamente a ninguno. ¿Por qué? Los recientes sucesos de Ceuta y Melilla demuestran una vez más cómo Marruecos entiende sus relaciones con una vez más paralizada España.