Un gran número de inmigrantes regresan a pie a su país de origen (Marruecos)
La advertencia de los inmigrantes que regresan a Marruecos: «Lo volveremos a intentar»
Ceuta recupera paulatinamente algo parecido a la normalidad: bares, restaurantes y otros establecimientos volvieron a abrir sus puertas este sábado gracias a la seguridad que proporciona la presencia de los militares
Recorrer la carretera de acceso a la aduana de Tarajal era hacerlo este sábado acompañado de un goteo constante de ilegales que tomaban el camino inverso al que hicieron el pasado jueves.
Mientras eso ocurría en tierra firme, las fuerzas de seguridad españolas desplegaban una especie de barrera neumática de unos 500 metros junto al espigón fronterizo entre Ceuta y Castillejos. Paralelamente, la ciudad autónoma ha ido recobrando la normalidad y bares, restaurantes y otros establecimientos del centro se han animado a volver a abrir, gracias a la sensación de seguridad que ofrecen los militares desplegados.
Camino de vuelta
La gran mayoría de los que regresan andando a Marruecos son hombres jóvenes y de rasgos magrebíes. Lamentan, sin disimulo, no haber encontrado la atención que necesitaban, lo que les ha obligado a pasar dos noches al raso en una ciudad que se blindó desde que el caos empezara hace ya más de 48 horas.
«No hemos encontrado comida, agua ni tan siquiera tabaco», nos cuenta un joven ataviado con bañador y chanclas. «Así, lo mejor que podemos hacer es dar la vuelta, pero lo volveremos a intentar», añade, bajo la atenta mirada de los militares y la guardia civil que refuerzan la seguridad de la zona en la parte española.
«Aquí no hay nada, hemos dormido en un parque y por lo menos en Marruecos puedo hacerlo en mi casa, lo mejor ahora mismo es irse, y ya se verá», añade otro de sus acompañantes antes de abandonar Ceuta.
No hay apenas rastro de alguna mujer o incluso de inmigrantes subsaharianos, lo que refuerza la hipótesis de que lo sucedido ha vuelto a ser una medida de presión de Marruecos contra España perfectamente coordinada y organizada.
Ceuta recobra cierta normalidad
La ciudad de Ceuta parecía recuperar su pulso vital tras un jueves caótico y un viernes dantesco. «Lo mejor que nos ha podido pasar es que los que han venido ilegalmente no hayan encontrado dónde ir ni qué comer, así no les ha quedado más remedio que dar media vuelta», razona el taxista ceutí que nos ha llevado hasta la frontera.
En el puerto, varias mujeres celebraban la vuelta a la rutina en la tienda de comestibles situada en el interior de la terminal. «Hemos pasado un mal trago, pero ojalá la situación haya podido controlarse definitivamente», comentaba la dueña.
Bares y restaurantes del centro han reabierto y las terrazas recuperaban actividad este sábado, pese al bochorno y a la humedad reinantes. Aunque la mayoría prefiere pasar página y centrarse en recuperar las pérdidas económicas que les ha causado permanecer cerrados durante dos largos días, en privado no acaban de tenerlas todas consigo. «Por supuesto que los que ahora se van llevan razón, volverán a repetirlo», asumen.