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Mehdi, Mohamed y Ahmed, tres marroquíes que aún permanecen en Ceuta tras cruzar la frontera el pasado juevesR. Marbán / El Debate

Crisis migratoria

Un número desconocido de inmigrantes siguen deambulando o escondidos por Ceuta: «Llevamos tres noches al raso»

A pesar de que miles de los ilegales que cruzaron la frontera el pasado jueves han decidido regresar a su país de origen, una cifra imposible de concretar continúa por las calles ceutíes

Es domingo. Han pasado ya 72 horas desde que se inició la crisis migratoria desencadenada por Marruecos, que llevó a miles y miles de inmigrantes a atravesar la frontera por el espigón de El Tarajal y alcanzar Ceuta.

La ciudad autónoma va intentando poco a poco recuperar su normalidad, pero la presencia de fuertes medidas de seguridad, fácilmente detectables, así como un número imposible de cuantificar de ilegales, no invitan a secundar el optimismo que algunos venden desde Moncloa.

Se estima que cerca de 5.000 personas podrían continuar aún desperdigados en distintos puntos de Ceuta

Si bien es cierto que, a lo largo del viernes y del sábado, muchos de los que llegaron aquí han tomado el camino de vuelta a Marruecos, también lo es que varios de ellos, siempre en grupo, permanecen por las calles y las playas ceutíes, cuando no directamente escondidos. Se estima que cerca de 5.000 personas podrían continuar aún desperdigados en distintos puntos de Ceuta, resistiéndose a regresar.

Es el caso de Mehdi, Mohamed y Ahmed, que han coincidido en los alrededores de la playa Tramaguera, muy cerca de la frontera. Solo el primero de ellos, que dice proceder de Casablanca, entiende y conoce el español. El segundo, un joven de aspecto aniñado con mechas rubias, es de Tetuán y todavía menor de edad. Quieren el teléfono del periodista para llamar a sus familias en Marruecos y avisarles de que siguen vivos.

«Llevo tres noches durmiendo al raso, pero por mi cabeza no pasa volver. Mi casa está lejos y prefiero seguir aquí», asegura.

Tras poder comunicarse a base de audios de Whatsapp con sus familiares, devuelve el teléfono al periodista con agradecimiento. «Mi madre debía de estar volviéndose loca». No han tenido la misma suerte sus acompañantes, puesto que nadie responde a su llamada al otro lado.

Por la avenida Martínez Catena desfilan coches patrulla de la Guardia Civil y vehículos blindados del Ejército. «Están intentando que nos volvamos todos, pero ellos al menos son respetuosos con nosotros; los gendarmes marroquíes no lo son, a veces hasta nos han golpeado. A otros les han quitado el dinero», asegura Mehdi. En su mochila dice tener comida para aguantar todavía unos días más en suelo español. Él atravesó, junto a miles de compatriotas, la frontera el pasado jueves, llevando consigo dinero marroquí para hacer frente a sus gastos. «El problema es que el dírham aquí no te lo cogen, y al cambio, mis propios compatriotas han intentado hacer negocio dándome de menos», asegura.

Tras conocer por el periodista la respuesta de su familia –«llevábamos dos días intentando contactar con él»–, y sonreír aliviado, es la hora de refrescarse. El sol ceutí es inclemente ya a estas horas. Los tres deciden bajarse a la playa, donde hay más compatriotas buscando la sombra o aprovechando el agua de las duchas para asearse, antes de despedirse. «No contemplamos volver aún. No quiero estar en Marruecos», asegura el portavoz del grupo.

Vehículos blindados y policías y militares

La fuerte presencia policial, tanto de agentes como de coches patrulla, a la que se han sumado regulares, legionarios y blindados BMR, hace imposible abstraerse de la situación de emergencia que continúa viviendo Ceuta en los últimos días.

Ceuta recobra el pulso de la rutina, pero la presencia policial y del Ejército desmiente a aquellos que venden que la situación es de normalidadR.Marbán / El Debate

Los militares no solo están movilizados en el paso fronterizo, sino que se dejan ver por las calles más céntricas de la ciudad. Según ha podido comprobar El Debate, en cuanto localizan a varios ilegales deambulando sin rumbo fijo, les invitan a seguir la dirección de la frontera. Pero de momento, parece no ser suficiente.

Ejército, Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local han desplegado un operativo conjunto que peina la ciudad y las afueras para localizar a quienes continúan, aún hoy, ocultos.