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A pocos metros de la frontera decenas de jóvenes se bañan y asean en la playa

La frontera de Ceuta afronta el rumor de un nuevo salto masivo dejando su suerte en manos de Marruecos

A pesar de los refuerzos cifrados por Marlaska en casi 200 guardias civiles y otros 270 Policías, los agentes aseguran que «no hay nada que hacer si te vuelven a hacer un salto de 80 a 100 mil personas»

Dos semanas después del asalto masivo a la frontera de Ceuta por parte de más de 70.000 inmigrantes, España sigue en manos de los designios de Marruecos. El aumento de la presencia policial en la ciudad autónoma, cifrada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en unos 500 agentes entre Policía Nacional y Guardia Civil, no es suficiente para poder evitar un eventual nuevo intento multitudinario de entrada ilegal en nuestro territorio.

Así lo denuncian los sindicatos policiales y de la Guardia Civil. Los agentes desplegados en la zona de la frontera del Tarajal, la que sufrió la avalancha multitudinaria hace dos semanas, se muestran resignados ante lo que pueda acontecer en los próximos días u horas. De hecho, desde el sindicato de la Guardia Civil JUCIL se reconoce que «una entrada masiva por mar», en las condiciones actuales, es inabarcable independientemente del número de efectivos que haya desplegados. Sin la ampliación del espigón, todo esfuerzo desde España quedaría en nada si Marruecos no evita que los inmigrantes se lancen al mar.

En la ciudad autónoma, cuyos habitantes conviven desde siempre con los vecinos del otro lado de la frontera sin grandes problemas, hay desde hace días el rumor de que este fin de semana es el señalado por ciudadanos marroquís para volver a intentar asaltar la frontera. Así lo manifiestan los ceutíes y también los agentes de las fuerzas de seguridad. El país vecino no es ajeno a estas teorías y el impresionante despliegue de las últimas horas de sus militares así lo demuestra.

Despliegue militar en Marruecos

Pero del lado español la escena es distinta. Los refuerzos de la Policía Nacional se centran en la seguridad ciudadana, ampliando las patrullas y la atención a los vecinos. De hecho, el secretario general de Ceuta del sindicato policial CEP (Confederación Española de Policía), Eduardo García, denuncia que las directrices que se están dando desde la Jefatura Superior de Policía de la ciudad son «quitar efectivos de la frontera para mandarlos a radiopatrullas o a hacer custodias hospitalarias», algo que desde el sindicato consideran un grave error.

La gestión militar de Marruecos para este fin de semana parece ser la de proteger el paso fronterizo. Un gesto que del lado español no se toma como un compromiso fiable. «Marruecos, si no quiere que crucen, no cruzan. El otro día han cruzado porque Marruecos ha querido que así fuera. Transmite bastante desconfianza que dejes la seguridad de España en manos de Marruecos, que no sabes qué van a hacer», se lamentan los sindicatos policiales.

Abandono de los agentes

Otra de las denuncias más llamativas que reiteran desde JUPOL, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, y que replican desde la Guardia Civil, es que los agentes desplazados como refuerzo «están durmiendo bajo techo porque están durmiendo en barracones del Ejército» y que «si hubiera sido por el Ministerio del Interior, no tenían dónde dormir».

«No les han proporcionado absolutamente ningún modo de alojamiento, ni comida, ni agua. El primero que les llevó agua a los policías que estaban prestando servicio allí en la playa del Trampolín fue un brigada del ejército que les vio que nadie les llevaba nada», concluyen.

Los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, reacios a hablar con la prensa ante posibles reprimendas laborales por parte de los mandos, reconocen estar trabajando muy por encima de sus posibilidades y no llegar a lo que la ciudadanía requiere. Algunos de ellos cuentan que llegan a ver situaciones que les superan cuando están fuera de servicio, lo que provoca una sensación de impotencia que está cada vez más extendida entre profesionales de la seguridad pero también en ámbitos como el médico o el de los servicios.

La valla que separa la playa del inicio de la frontera en el lado español se mantiene rotaAlfonso Úcar

Así las cosas, el despliegue policial de la ciudad de Ceuta, a pesar de haberse incrementado según el ministro Marlaska en casi 500 agentes, sigue siendo más que insuficiente. Desde los sindicatos reconocen que «no pueden garantizar la seguridad en toda la ciudad», como prueban los muchos delitos que diariamente requieren de la presencia policial. Pero igualmente grave es que se de por hecho desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que la integridad de nuestra frontera está únicamente en manos de las decisiones de Marruecos y que, si el país vecino decide permitir un asalto masivo como el de hace dos semanas, el resultado será «idéntico o peor» que el del 30 de julio.