Miles de personas entrando en Ceuta a través del espigón del Tarajal el pasado 30 de julio
Crisis en Ceuta
Marruecos ahora sí actúa en su frontera y aleja de España a los inmigrantes concentrados cerca de la valla
El país vecino parece dar señas de que pondrá de su parte para evitar un nuevo salto masivo como el del pasado 30 de julio
La ciudad de Ceuta cumple ya 15 días con una sobrepoblación difícilmente gestionable. Unas 10.000 personas de las más de 70.000 que asaltaron la frontera siguen deambulando por las calles y estableciéndose en campamentos improvisados. Esta situación ha ido tensionando la vida habitual de los vecinos ceutíes que sienten como la desesperación cada vez va a más mientras no parece vislumbrarse una solución en el futuro más inmediato.
A todo esto se suma el rumor que desde hace días se comenta entre los ciudadanos y que también temen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de que este fin de semana, 15 y 16 de agosto, se estaba preparando un nuevo asalto a la frontera de Ceuta por parte de decenas de miles de inmigrantes.
Ante este posible escenario, la seguridad a ambos lados de la frontera se ha reforzado, aunque de forma desigual. Mientras que en España los sindicatos policiales y de Guardia Civil califican el despliegue patrio como «más que insuficiente», en territorio marroquí las fuerzas militares si que dan señas de ser las apropiadas para frenar cualquier intento de salto a la valla.
La llegada de cientos de gendarmes marroquíes en los últimos dos días a Castillejos ha sido tomada como un gesto de que en esta ocasión el país vecino sí que tiene la voluntad de colaborar en la protección de la frontera con Ceuta. El trabajo de la Gendarmería Real parece no estar siendo solo de cara a la galería.
En la mañana de este viernes día 14, el día previo al supuesto asalto programado, los «miles de policías y militares» han despejado la zona fronteriza, como cuentan testigos presentes en el lado marroquí: «Imposible que pase algo, está todo controlado y ya no hay nadie cerca de la frontera. No puede acercarse ninguna persona, solo las que están autorizadas, con visados o residentes».
Esta colaboración activa por parte del país vecino es clave en la protección de la integridad territorial de España, como reconocen, con gran resignación, desde los sindicatos policiales y de Guardia Civil: «Marruecos, si no quiere que crucen, no cruzan. El otro día han cruzado porque Marruecos ha querido que así fuera».