Fundado en 1910
Contra el relatoIsabel Durán

El Gobierno feminista que calla ante las 15 violaciones de niñas en Ceuta

Sánchez preside videoconferencias que no las mencionan, Redondo habla de Afganistán el mismo día que la Guardia Civil confirma las agresiones, y 'Monijeta' García las rebaja de quince a cinco. El Ejecutivo que la lió con La Manada se queda mudo ante las manadas múltiples en la ciudad asaltada

Decenas de inmigrantes ilegales intentando cruzar la frontera con CeutaEuropa Press

La Guardia Civil lleva confirmadas quince agresiones sexuales en Ceuta desde la entrada masiva del 30 de julio. La última, el viernes: tres personas intentando abusar de una niña de diez años. Hay además un detenido con antecedentes de terrorismo y orden de busca de Interpol. Es, junto a las muertes en la frontera, el dato más grave de toda la crisis. Y es, también, el que ningún ministro ha querido pronunciar con esas palabras.

Pedro Sánchez no ha dicho nada. Ni en la videoconferencia que presidió este lunes con siete ministros —Cuerpo, Albares, Robles, Marlaska, Torres, Saiz y Rego—, cuyo resumen oficial de Moncloa se limita a «reforzar las garantías de seguridad y bienestar» de los ceutíes, sin una sola mención a las agresiones. La única vez que Sánchez ha usado la palabra «violación» fue el 31 de julio, y no fue para las víctimas: fue para calificar la propia entrada masiva de «violación... de la integridad territorial de España». Los cuerpos de las niñas no entraron en esa frase.

Ana Redondo, ministra de Igualdad, tampoco. El mismo 15 de agosto en que la Guardia Civil confirmaba la cifra de quince agresiones, Redondo publicaba en redes sociales su condena al «apartheid» de las mujeres en Afganistán. Un día antes, preguntada por las menores en Ceuta, había asegurado que no estaban «deambulando» por las calles, sino en «espacios seguros». No ha pisado Ceuta.

'Monijeta' García, ministra de Sanidad, sí ha hablado, para rebajar la cifra. Preguntada directamente durante su visita a la ciudad, dijo que sanidad había «atendido a cinco» víctimas. Diez menos que las que confirma la Guardia Civil.

Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, es la que más se ha acercado, y aun así no ha llegado a decirlo. El 7 de agosto reconoció un «cambio» en el perfil de los menores que llegan —«más niñas y niños muy pequeños»— y habló de «imágenes dolorosas». Ni una vez dijo «violación» ni «agresión sexual». Su discurso público se centró en los 25 millones de euros de crédito extraordinario y en la reagrupación familiar.

Félix Bolaños mencionó devolver menores no acompañados a Marruecos. De las violaciones, nada. Con Fernando Grande-Marlaska tampoco tienen que ver.

El único cargo del PSOE que ha dicho la palabra entera ha sido Melchor León, diputado en la Asamblea de Ceuta. Ha denunciado «robos, agresiones y violaciones» y ha pedido la dimisión del delegado del Gobierno por «mirar para otro lado». Nada ha dicho del enmudecido concierto para instrumentos desafinados gubernamental.

Entre proclama y proclama —Óscar Puente llevaba el fin de semana llamando «fascista» y «terrorista» a Ayuso con las proclamas que usaban los corifeos de los terroristas ETA, sin que nadie en la Moncloa lo desautorice. No ha encontrado un hueco exacto donde para escribir la frase «en Ceuta han violado a quince mujeres y niñas».

El Ejecutivo que consiguió rebajar las penas con la ley del «solo sí es si» en octubre de 2022 tiene en su haber la rebaja de 1.233 condenas y 126 excarcelaciones de agresores sexuales. Son las que se contabilizaron un año después porque a continuación el Consejo General del Poder Judicial dejó de contarlas. El gabinete que baila al son de la playlist del Nerón de la Moncloa es tan feminista como Weinstein era un caballero.