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Leire Díez con José Luis Ábalos

Corrupción sistémica (V)

Las cloacas de Pedro Sánchez: algo huele a podrido en Ferraz

Relato de cómo se organiza desde la sede del PSOE una operativa para buscar trapos sucios de jueces, fiscales y agentes de la UCO a cambio de favores cuya cara visible es la «fontanera» Leire Díez, que tiene acceso al «one del Gobierno», coordinadas por Santos Cerdán y con el conocimiento de José Luis Rodríguez Zapatero

Hay ruedas de prensa que forman parte de la España cañí, que se retienen en la memoria colectiva. Ese «no voy a dimitir» de Luis Rubiales, el plasma de Mariano Rajoy, «son las cinco y no he comido» de Pedro Sánchez después de que Santos Cerdán pidiera la baja voluntaria del Partido Socialista tras el demoledor informe de la UCO que le señala como líder de una organización criminal. O la del 4 de junio de 2025 de Leire Díez, «ni fontanera ni cobarde», en un hotel a pocos metros de El Retiro, que le ha convertido en la protagonista del sumario que investiga las cloacas del PSOE bautizado con su nombre.

Después de posar veinte minutos sin abrir la boca ante los medios para leer un comunicado durante siete minutos donde explica que fue ella quien solicita su baja voluntaria como militante del PSOE, y que su trabajo no lo ha llevado a cabo «en nombre de nadie», aparece el comisionista condenado en el caso Mascarillas, Víctor de Aldama, para denunciar la «pantomima de estos sinvergüenzas del Gobierno» entre gritos, empujones y un Javier Pérez Dolset —empresario que aparece en los audios donde Díez ofrece tratos de favor a cambio de trapos sucios de jueces, fiscales y agentes de la UCO— que se convierte en guardaespaldas improvisado y se encara con Aldama.

El sainete se completa cuando se descubre en el móvil incautado a la secretaria de José Luis Rodríguez Zapatero, que el expresidente del Gobierno es un espectador atento a la comparecencia televisada según se desprende de los mensajes que le envía a Gertrudis Alcázar:

Me ha gustado Leire, escribe Zapatero sobre el papel de Díez a quién él mismo le ha escrito «cuatro folios con ideas» para que se defienda ante los medios a petición de Santos Cerdán.

—Bien la comparecencia, pero esto no hay quien lo entienda. Y la aparición del otro. Enmierda, enmierda que no se sepa la verdad y con el numerito del tipo se evita que se preste atención a la declaración de ella, responde la secretaria.

—La aparición del otro solo pone de manifiesto que les preocupa, sentencia Zapatero.

Zapatero comenta con su secretaria la comparecencia de Díez donde interrumpe Aldama

El episodio no es baladí. Demuestra que las cloacas contra jueces, fiscales y mandos de la UCO puestas en marcha en Ferraz, en el despacho de Santos Cerdán, tiene como asesor áulico a Zapatero, que opera desde otra oficina del PSOE, donde guarda las joyas de la corona, en el número 35 de la misma calle de la sede socialista.

Se vuelven a suceder los mismos sospechosos habituales que en los anteriores relatos en una operación para recabar información comprometedora para desestabilizar «causas judiciales con afectación al PSOE o al Gobierno»: el expresidente Zapatero; el exsecretario de Organización «Super Santos Cerdán»; la fontanera Leire Díez; el exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Juan Manuel Serrano, que arruina Correos. Y se le unen a esta corte otros personajes secundarios: Mercedes González, directora de la Guardia Civil; Gaspar Zarrías, exvicepresidente de Manuel Chaves en la Junta de Andalucía; y Juanfran Serrano, número dos para todo de Cerdán. Algo huele a podrido en Ferraz, que salpica al Gobierno de Pedro Sánchez, a la Fiscalía General del Estado y a la dirección de la Guardia Civil. La verdadera máquina del fango, el tan mencionado lawfare, habría estado, según el auto del magistrado Santiago Pedraz, en manos de dirigentes socialistas.

«El jefe (Sánchez) nos va a poner en un altar»

Ni siquiera 24 horas tarda el PSOE en activar la operación de las cloacas después de que Pedro Sánchez diera un hipotético portazo en Moncloa tras conocer la imputación de su mujer Begoña Gómez por presunto tráfico de influencias y corrupción y publicase una «carta a la ciudadanía». En su fuero interno, el presidente que publica en X que se plantea «si debo continuar al frente del Gobierno», quizá recuerda cuando todavía podía ir por la calle y la gente le decía: «Aguanta, Pedro, aguanta».

Es el todopoderoso Santos Cerdán quien convoca una reunión de «urgencia», que significa «un punto de inflexión» en las actividades de la trama socialista puesta en marcha para proteger al presidente y que orquesta «una campaña para desacreditar las investigaciones de corrupción desarrolladas por la UCO».

Asiste una periodista todavía desconocida, Leire Díez, a quien la agencia de viajes de Ferraz le tramita el billete de avión por orden directa del secretario de Organización, como le reconoce Díez a Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la SEPI: «Me voy de urgencia a Madrid (...). Me manda Cerdán. Tengo información que ayudaría al presidente». También acude una de las personas que Sánchez «quiere en lo personal y valora en lo político», su exjefe de Gabinete Serrano; además del mencionado Dolset, que conoce a Díez cuando se la presenta Patricia López, experiodista del diario Público que funda Crónica Libre, presidido por Rosa Villacastín, que también es financiado por las cloacas a través de una campaña publicitaria de las elecciones catalanas de Salvador Illa; y el entonces director de Comunicación socialista, Ion Antolín. El objetivo es organizar una operación de acoso y derribo contra los jueces Juan Carlos Peinado y Beatriz Biedma, responsables de las instrucciones tanto de la mujer como del hermano del presidente, actualmente condenado a 9 años de inhabilitación para empleo público por un delito de prevaricación administrativa.

En esos cinco días de reflexión, Serrano, a quien la UCO le acaba de clonar su móvil por segunda vez, cree que vuelve a tener el favor de Sánchez y siente el vértigo de aquellas primarias del 2017 cuando era el hombre que susurraba al futuro presidente. Como bien resume Díez en uno de los 10.842 mensajes intercambiados con Serrano: «El jefe nos va a poner en un altar» por su labor de «matar (políticamente) a la gente mala». En otra de las reuniones en Ferraz también participa Antonio Hernando, que continúa en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE como vocal.

Según Leire Díez, «el one dice que seguir» con las cloacas

Las cloacas no se iniciaron durante los cinco días de reflexión de Sánchez. Su primer objetivo fue la jueza Mercedes Alaya, a principios de 2020, de la que prepara un dossier para que Vicente Fernández Guerrero, imputado en el caso Aznalcóllar, recupere la presidencia de la SEPI: «Con las cosas que ya se de Alaya, lo que menos necesito saber es de Derecho. Todo saldrá bien, volverás y nos ocuparemos que el tumor se extirpe», le escribe Leire a Vicente. Sus mensajes demuestran la obsesión por la magistrada a la que «tenemos que exterminar socialmente».

Para «el one», Pedro Sánchez según la investigación de la UCO, Leire Díez tiene que seguir, porque está «haciendo cosas grandes» y le pide que no se rinda, como ella le cuenta a Vicente Fernández a finales de septiembre de 2024, cuando se publica que «la fontanera de Ferraz» está realizando un dossier sobre miembros del Poder Judicial y periodistas. Ese mensaje transmitiría hasta qué punto Sánchez podría conocer las maniobras de las cloacas, cuyo cerebro es Santos Cerdán, quien toma las decisiones de los movimientos de Díez «a través de reuniones presenciales celebradas en la sede del PSOE».

Las agendas de la fontanera y la «reunión con P.S.»

Si los audios de Koldo informan de adjudicaciones del Ministerio de Fomento y supuestas mordidas, las cloacas están impresas con la tinta de las agendas de Leire, que tendría más información de la que aparece en ellas: «Valgo más por lo que callo», asegura en una entrevista en el Diario Montañés. La exmilitante socialista que lleva las redes sociales de Pedro Sánchez durante la campaña de primarias contra Susana Díaz, que quisieron presentar como «una friki», anota citas, reuniones «con P. S.», en la Fiscalía General del Estado o los «dos cafés» con la directora de la Guardia Civil, además de temas pendientes, consignas y una cantidad de referencias que deja al descubierto que es «una de los nuestros».

El «libro de investigación» de Leire recoge las andanzas que el presidente niega que hubiera tolerado, que reporta a su vez a Santos para desactivar a los medios que no siguen el argumentario socialista y no se sincronizan con Moncloa y se atreven a señalar con indicios a Pedro Sánchez y su entorno. Un mes después del fraude de la carta a la ciudadanía, como si Pedro escribiera a los Corintios, se inicia el ataque al orden y la ley que representa la Guardia Civil para que investigue a la Unidad Central Operativa (UCO) por supuestas filtraciones. Para ello se vale de Mercedes González, que presiona al Director Adjunto Operativo (DAO), Manuel Llamas, para llevar adelante tres investigaciones internas. Según la declaración de Rubén Villalba, comandante de la Guardia Civil, «la finalidad que tenía Leire era hacer una purga» y «eliminar los elementos subversivos» del instituto armado mientras hacía referencia que tenía acceso al «one del Gobierno».

Nada es gratis. La red criminal liderada por el exsecretario de Organización Santos Cerdán, según las investigaciones, paga a Leire Díez 7.500 euros más IVA al mes durante un trimestre a través de la consultora Zaño del exdirigente socialista andaluz Gaspar Zarrías, que a su vez percibía esa misma cantidad abonada por el PSOE para «simular una relación laboral». Díez recibe otro pago de 22.500 euros a través de una empresa del abogado imputado en la trama Ismael Oliver, que se vincula con una nota de encargo de la gerente del PSOE, Ana María Fuentes Pacheco, que habría contratado su despacho profesional «mediante la emisión de facturación mendaz» y «la interposición de sociedades» con el «único fin de encubrir el origen de los fondos». Y, a su vez, al letrado Jacobo Teijelo con tres facturas por un importe de 125.000 euros y otras dos que no aparecen en las cuentas oficiales del PSOE que aporta el propio Teijelo por 26.500 euros cada una.

Zapatero se reúne con Leire Díez un mes antes de su detención

Un mes antes de la detención del grupo Hirurok —el expresidente de la SEPI, Vicente F. Guerrero, el empresario vasco Joseba Antxón Alonso y la propia Díez— por el cobro de comisiones en rescates y contratos públicos, Zapatero queda con la fontanera antes de irse a León el 14 de noviembre de 2025. ¿Qué tratan en esa reunión de una hora? Quizá Leire Díez lo explique si vuelve a aceptar como hizo con el magistrado Arturo Zamarriego, que Santiago Pedraz tome declaración al expresidente del Gobierno como testigo en la Audiencia Nacional al quedarse el juez con la investigación abierta a la exmilitante socialista por sus maniobras contra la UCO y la Fiscalía Anticorrupción.

Zapatero confirma a su secretaria la reunión con Leire Díez un mes antes de su detención.

Tras la salida de prisión de Díez, Zapatero quiere hacer un control de daños y coordina un encuentro entre la exmilitante y el exjefe de Gabinete de Sánchez, Juan Manuel Serrano, con el beneplácito de la Secretaría de Organización del PSOE en manos de Rebeca Torró, para que Díez mantuviera la calma y no hiciera ruido, como publica en exclusiva Alejandro Entrambasaguas. Los indicios del vínculo antes y después del expresidente con la fontanera de las cloacas es inequívoco, y faltaría ver hasta qué punto también con «el one».

«Necesitábamos luz y transparencia», escribe Sánchez, y aunque asegura que «nunca avalé, conocí o permití nada de lo que hacía Leire Díez», desde su paso se ha instalado la oscuridad y las cloacas.