El padre de uno de los jóvenes muertos en Ceuta reprocha el silencio de Mohamed VI

El padre de Marouane Flisat muestra su frustración y tristeza - EFE

«Como si no existieran»: el padre de uno de los jóvenes muertos en Ceuta reprocha el silencio de Mohamed VI

España envió hace casi un mes las huellas dactilares para que confirmaran su identidad, pero no ha recibido respuesta y sin ella no puede entregar el cuerpo a la familia

Marouane Flisat tenía 22 años cuando se ahogó en aguas de Ceuta a finales de julio. Su padre, Said, no oculta su indignación por el desamparo que sufren las familias, el calvario para recuperar los cuerpos y el silencio oficial sobre las víctimas en Marruecos: «Como si no existieran».

Maraoune es una de las 141 personas que, según organizaciones civiles marroquíes, murieron entre el 29 y el 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron desde Castillejos (Marruecos) a Ceuta, en su mayoría a nado. España habla de 82 muertos y Marruecos reconoce 14 en su territorio.

Marouane Flisat, el chico de 22 años que falleció en Ceuta

Marouane Flisat, el chico de 22 años que falleció en CeutaEFE

Aunque el grueso de los inmigrantes regresó a Marruecos, miles todavía quedan en Ceuta un mes después y la tensión ha escalado a una crisis fronteriza, mientras Mohamed VI reclama la «liberación» de lo que considera «ciudades ocupadas» en el norte de África, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla.

«Dejen de lado las diferencias políticas entre nosotros y España y abórdelo desde lo humano. Es una vergüenza que se deje a esta gente ardiendo de dolor. No solo yo, sino todo un pueblo; mucha gente se ha ido y sus noticias no aparecen (en los informativos). No hemos visto ni oído nada de ellos. Como si no existieran», denuncia Said Flisat con lágrimas en los ojos mientras relata a EFE la tragedia que se ha cobrado la vida de su hijo.

Al dolor de la muerte de un hijo se suma el calvario para recuperar su cuerpo. Tras la identificación en Ceuta, los Flisat comenzaron un peregrinaje por despachos en Marruecos, de la Gendarmería al Ayuntamiento, al Ministerio de Asuntos Exteriores, fueron al norte del país, a Rabat, a Casablanca... España envió hace casi un mes las huellas dactilares de Marouane a Rabat para que confirmaran su identidad, pero no ha recibido respuesta y sin ella no puede entregar el cuerpo a la familia.

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