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Vista el viernes de la playa del Trampolín de Ceuta

Vista del viernes de la playa del Trampolín de CeutaEFE

La invasión de Ceuta cumple un mes mientras los altercados no cesan y el Gobierno presume de su errática respuesta

Este domingo se cumple un mes de la invasión de Ceuta, una crisis que, lejos de quedar atrás, continúa marcada por los altercados y las críticas a la gestión del Gobierno. Durante la comparecencia del viernes del ministro Fernando Grande-Marlaska en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, el portavoz de ERC Francesc-Marc Álvaro Vidal –el mismo que minutos antes había sacado una bandera estelada en la sede de la soberanía nacional– se plantó ante el argumentario del Ejecutivo respecto a la crisis de Ceuta. El diputado independentista, socio parlamentario de Pedro Sánchez, espetó a Marlaska: «Usted ha hablado de la colaboración con Marruecos, y estaremos de acuerdo en que es un poco un chiste, porque si hubiera una gran colaboración fronteriza con Marruecos esto no pasaría».

«No lo digan más. Y se lo digo en serio. Ha llegado un punto en el que, después de tantas comparecencias, se nos agota la paciencia. No digan más esto, no hablen de Marruecos. Es una tomadura de pelo a la inteligencia de los miembros de esta Cámara. No hablen más de cooperación o amistad con Marruecos. Es ridículo, es grotesco, es absurdo», añadió este diputado separatista que votó a favor de la investidura de Sánchez en 2023.

Marlaska usó su intervención inicial para «destacar expresamente la colaboración con Marruecos, sostenida y eficaz a lo largo de los años, y que volvió a evidenciarse en la respuesta a los acontecimientos del 30 de julio». También quiso «resaltar la solidaridad de nuestra cooperación en materia migratoria con Marruecos y en materia de seguridad en su amplio sentido», al mismo tiempo que subrayó: «Estoy, por lo tanto y como no podría ser de otro modo, para garantizar esa coordinación en contacto con mi homólogo, el ministro del Interior marroquí».

Por su parte, el miembro del Ejecutivo, lejos de hacer autocrítica, elogió la gestión que está haciendo el Gobierno en la ciudad autónoma. «Quisiera cerrar esta intervención insistiendo en que este Gobierno, también el Ministerio del Interior, ha estado, está y estará siempre con Ceuta. Estuvimos en las horas iniciales –sin duda alguna en las más difíciles, cuando la ciudad hizo frente a una situación absolutamente excepcional– y estamos hoy acompañando a sus instituciones y a sus ciudadanos en el esfuerzo de recuperar esa normalidad. Estamos y estaremos mañana reforzando los medios de cooperación y las capacidades para evitar que episodios como este vuelvan a producirse», remarcó Marlaska.

La estrategia cambiante del Ejecutivo

Un día después del asalto masivo, Pedro Sánchez se trasladó a Ceuta y señaló que «además de hacernos cargo de cooperar con el gobierno autónomo de Ceuta, es que el Gobierno de España va a utilizar todos los resortes del Estado, todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos ceutíes». Acto seguido, se fue al Palacio de La Mareta (Lanzarote) y, a lo largo de sus 27 días en la residencia vacacional, tan solo se agendó dos actos oficiales: sendas videoconferencias para abordar con sus ministros la emergencia de Ceuta.

A pesar de ello, el titular de la cartera de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, sacó pecho el jueves de la labor que el jefe del Ejecutivo materializó desde Lanzarote para paliar los efectos de la crisis de Ceuta: «¿Usted sabe las horas de trabajo y las conversaciones que hemos tenido y que ha tenido el presidente del Gobierno? (...) El presidente del Gobierno ha estado encima todos los días de la situación en Ceuta. Todos los días. Me consta absolutamente».

De cualquier modo, a los pocos días de la invasión –y en pleno agosto– el Ejecutivo decidió que en distintos días uno de los ministros visitara la ciudad autónoma. Después, entre el 17 y el 21 de agosto, fue la ministra portavoz y titular de la cartera de Migraciones, Elma Saiz, la que se trasladó durante cinco días a la ciudad autónoma. El jueves 20, a primera hora de la mañana, el Gobierno puso en marcha una ambiciosa medida: desalojar la ceutí playa del Trampolín para reubicar a los 3.500 inmigrantes que allí se encontraban en espacios concretos de la ciudad. «La playa ha quedado vacía», declaró ufana.

Sin embargo, pocas horas después, hasta 500 extranjeros volvieron a establecerse en dicha playa, que fue desalojada por segunda vez al día siguiente y ocupada de nuevo por los inmigrantes. De hecho, hoy en día la arena está repleta de sendos asentamientos, y el jueves por la tarde un grupo de vecinos trató –en señal de protesta por la situación– de impedir la entrada de un camión de la Cruz Roja en el Trampolín.

Policías durante una manifestación para protestar por la situación provocada por su llegada masiva, a 27 de agosto de 2026, en Ceuta (España). Los manifestantes han tratado de impedir el acceso de los voluntarios de Cruz Roja que reparten bolsas de comida a los migrantes en la playa del Trampolín y han provocado disturbios en la playa de Benítez de Cueta, que se han saldado con cargas policiales, tras introducirse en los asentamientos de migrantes que pernoctan en la zona y causar destrozos, incluido la quema de enseres.

Marcos Moreno / Europa Press
27 AGOSTO 2026 CRISIS MIGRATORIA;PIXELADA
27/8/2026

Policías durante una manifestación para protestar por la situación provocada por el asalto masivoMARCOS MORENO

Este ha sido uno de los muchos altercados que se han registrado en los últimos días, que reflejan la gravedad de la crisis de Ceuta. Tal y como informó El Debate, el 27 de agosto entre 30 y 40 personas «emboscaron» una dotación de militares, quienes, según la Asociación de Tropa y Marinería Española, «tuvieron que salir corriendo para salvaguardar su vida». «Si llegan a cogerlos, estaríamos hablando de una auténtica desgracia», alertó Marco Antonio Gómez, presidente de esta entidad. En este contexto, la sociedad civil ha convocado manifestaciones en apoyo a Ceuta el próximo 2 de septiembre por toda España, concentraciones a las que cada vez se están sumando más ciudades.

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