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La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, este martes en la MoncloaEFE

Lo niega todo

El Gobierno atribuye a un bulo de la derecha que el Rey quisiera ir a Ceuta y Sánchez lo impidiera

​El Ejecutivo no suelta a Felipe VI y lo sigue usando como parapeto. La portavoz asegura que las relaciones entre la Moncloa y la Casa Real son «buenas»

El Gobierno fue este martes un paso más allá y desmintió públicamente lo que ni siquiera Pedro Sánchez negó expresamente el lunes en su entrevista en la SER: que haya vetado una visita de Felipe VI a Ceuta.

La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, señaló en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros semanal, con rotundidad: «No solamente no lo vetamos, sino que consideramos que ha llegado el momento de que esa visita se produzca». Saiz también señaló que las relaciones entre el Gobierno y la Casa Real son «buenas».

Como prueba de esto último, la portavoz esgrimió el despacho que el Rey y el presidente mantuvieron este lunes, y que en realidad estaba agendado desde hace semanas. La reunión, confirmada más tarde por la Moncloa en contra de su habitual proceder -no suele informar ni confirmar encuentros con el monarca-, se produjo horas después de que Sánchez recriminara a Felipe VI en su entrevista que no haya visitado Ceuta ni Melilla en todo su reinado. Cuando la realidad es que ni antes el Gobierno de Mariano Rajoy ni hasta ahora el de Sánchez lo habían creído oportuno.

Desde la Moncloa culpan a la «derecha política y mediática» de haberse dedicado durante el mes de agosto a crear una polémica que en el Ejecutivo califica de «falsa»: que el jefe del Estado pretendió viajar a la ciudad autónoma y el Gobierno se lo impidió, de manera que tuvo que limitarse a recibir al presidente de Ceuta en Marivent. Lo que ni siquiera el Gobierno ha negado es una noticia que dio El País a principios de mes: que un ministro sondeó al monarca para que llamara a Mohamed VI y le agradeciera su colaboración, a lo que Zarzuela se negó.

El lunes, en la SER, Aimar Bretos preguntó al presidente si a él «le consta» que el Rey quiere viajar a Ceuta. Pero Sánchez se fue por la tangente: «Escúcheme, escúcheme. Yo no voy a compartir las conversaciones que tengo en los despachos con el jefe del Estado. Pero sí le digo, si yo he sido el presidente del Gobierno que ha ido en ejercicio por primera vez en la historia de la democracia a Ceuta y a Melilla», respondió.

Desde la Moncloa reiteran que lo de Sánchez no fue un ataque a la Jefatura del Estado, sino un desmentido. En cualquier caso, el presidente no dio ayer ningún detalle de esa visita y este martes tampoco los dio su portavoz. Ni si será en cuestión de semanas, antes de Navidad, después, antes de las elecciones generales… Solo señaló que los detalles se darán cuando el viaje esté organizado, que no lo está. Aunque no será inminente, porque de momento no se dan las condiciones y Ceuta sigue sin recobrar la normalidad.

El Debate informó este martes de que esa próxima visita ha puesto a Sánchez en la tesitura de tener que decidir si acompaña al monarca a Ceuta a costa de enfadar a Mohamed VI o lo evita. De momento, la Moncloa lo deja en el aire. No obstante, fuentes gubernamentales deslizan que Marruecos tiene que entender que España «es un país soberano y Ceuta y Melilla parte de su territorio». «Esperemos que no se enfaden», añaden.

En la rueda de prensa semanal, la portavoz del Gobierno insistió por enésima vez en exculpar al país vecino. «No hay ninguna evidencia, ningún informe, ningún indicio de que Marruecos participara», sostuvo Saiz. Con la misma contundencia que negó la implicación de Marruecos, la portavoz señaló a Rusia, Israel y a la «internacional ultra», como un día antes hizo el propio Sánchez. Según ella, hay informes internos del Ministerio de Asuntos Exteriores que apuntan a que en distintos foros digitales de ambos países se «amplificaron» y tergiversaron las informaciones sobre Ceuta para desestabilizar a España. Pero es que amplificar la avalancha en las redes sociales no es organizar la avalancha, aunque el Ejecutivo está jugando a mezclar ambas cosas.