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Un ciudadano sostiene un fotomontaje de Sánchez besando a Mohamed VI en la concentración de MadridEFE

El relato oficial se desmorona

El Gobierno se instala en la mentira ante el reguero abrumador de pruebas contra Marruecos y el clamor de la calle

  • Interior tergiversa el contenido del informe policial en un intento estéril de ganar tiempo para Marlaska y para Sánchez

  • El presidente comparece este jueves en el Congreso desarmado y solo

«Los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que no les mienta». La frase que Alfredo Pérez Rubalcaba pronunció en la jornada de reflexión de las elecciones celebradas tras el 11-M no ha pasado de moda en 22 años. Y ahora es un Gobierno del PSOE al que miran los españoles, exigiendo la verdad.

Cientos de miles de ellos salieron este miércoles a las calles de todo el país para mostrar su solidaridad con Ceuta. Más si cabe después de que el Gobierno y el PSOE demonizaran y hasta trataran de boicotear -sin éxito alguno- unas concentraciones sin siglas. Solo con banderas de España y de Ceuta. En defensa de una nación cuya integridad territorial fue violentada y violada, dejando expuesta ante mundo su vulnerabilidad. Y su incapacidad para devolver la normalidad a un territorio de apenas 20 kilómetros cuadrados.

La crisis de Estado que el Gobierno primero no vio -o no quiso ver-, después no supo dimensionar y ahora no es capaz de embridar llega este jueves al Congreso, a un Pleno marcado por el informe policial que, aunque no cita al régimen de Marruecos expresamente, atribuye a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad marroquíes «el guiado activo de la masa hacia los lugares de paso». Además de concluir que existió «planificación», tanto «previa» como «táctica», de la invasión que sufrió la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio. Una tesis negada hasta la extenuación por los socialistas durante más de un mes y defendida por el resto de las fuerzas políticas. Incluidos Sumar y los demás socios de Sánchez.

El Ejecutivo se instaló ayer en la mentira y en la conspiranoia para no responder al contenido del informe, cuyos términos negó el Ministerio del Interior en un comunicado: «Solicitados informes al respecto a la comisarías generales de Información y de Extranjería y Fronteras, el director general de la Policía ha comunicado al ministro del Interior que no existe informe policial alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido los días 30 y 31 de julio en Ceuta».

El Gobierno usó ese extremo para mantenerse a flote entre los restos del naufragio de su relato oficial y que así Sánchez pudiera llegar a la comparecencia de este jueves. Pero la maniobra duró lo que el documento, de 54 páginas, tardó en empezar a circular por todas las redacciones, a media tarde. Y ahí estaba, negro sobre blanco. Como informó este periódico, incluye un anejo fotográfico específico y remite a un vídeo, titulado internamente «2026_Ceuta_Agentes_Dinamizadores», en el que, según los agentes de inteligencia, «en algunos casos se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». Supuestos civiles dando órdenes a policías marroquíes en pleno colapso fronterizo.

Una de las imágenes del informe policialEl Debate

El Ejecutivo, a la desesperada

El Gobierno difundió desde primera hora de la mañana, a través de sus terminales mediáticas habituales, que está siendo víctima de una operación de las cloacas de la Policía para derribar a Sánchez. Eldiario.es llegó a titular: El CENIF, la unidad del informe de Ceuta sin agentes sobre el terreno y que dirige un antiguo asesor del jefe de la brigada política del PP. Nada nuevo, porque ya antes lo hicieron con los informes de la UDEF contra José Luis Rodríguez Zapatero y con los de la UCO de las distintas causas de corrupción que afectan al Gobierno, al PSOE y a la familia de Sánchez.

Esta vez, el argumento esgrimido fue que los agentes enviaron el documento a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón a espaldas de sus superiores, cuando la realidad es que Tardón exigió a los policías que así fuera. Y estaban obligados a obedecerla, al actuar como policía judicial. La instructora debía de ser consciente de que, si pasaba por las manos de los cargos políticos de Interior, el informe quedaría viciado de origen. No en vano, lo que investiga es si hubo «una acción concertada o dirigida», que es precisamente lo que el Ejecutivo lleva más de un mes negando.

El caso recordó al del coronel Diego Pérez de los Cobos, cesado por Fernando Grande-Marlaska como jefe de la Comandancia de Madrid por no informarle de una causa bajo secreto de sumario. La Justicia acabó dando la razón a Pérez de los Cobos. La jueza Tardón también fue objeto de las atenciones de los bajos fondos socialistas, con informaciones en la prensa afín que recordaban que fue concejala de Seguridad en el Ayuntamiento de Madrid cuando José María Álvarez del Manzano era alcalde. En 1999, hace casi tres décadas.

En la madrugada del miércoles, Fernando Grande-Marlaska pidió explicaciones al director general de la Policía en una dura misiva que su entorno se encargó de filtrar. Horas después, este último se reunió en su despacho con los dos responsables de Extranjería, el comisario general Juan Ávila y el comisario Alfredo Miravete (el informe lleva la firma de este último), y también con el comisario general de Información, Javier Antonio Susín. Previamente, la magistrada había autorizado a los mandos de Interior a leer el documento de marras.

El informe acabó siendo público en la tarde de este miércoles, así que la Moncloa no logró ganar mucho tiempo. Ni siquiera el suficiente hasta la comparecencia parlamentaria de Sánchez, que se enfrentará a unas conclusiones policiales abrumadoras. El presidente intentará llevar el Pleno por las ayudas desplegadas por el Ejecutivo y no por las preguntas claves: quién fue, por qué ignoraron las advertencias, cuándo recobrará Ceuta la normalidad y qué va a hacer el Gobierno para que no se repita.

En paralelo se conoció otro informe del CENIF de la Policía Nacional que tampoco dejaba en buen lugar a Grande-Marlaska ni a Sánchez. Uno fechado el 29 de julio, la víspera del asalto masivo, en el que sus agentes avisaban del «riesgo extremo» de las «entradas a nado + salto a la valla de forma coordinada» en la jornada del 30 de julio en Ceuta y Melilla, como publicó El Debate. Alertó la Policía Nacional y alertó el CNI. Aunque, según el Gobierno, fueron meros «informes de situación».