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Porcentaje de voto según el sondeo de Target Point para El Debate, comparando contra el sondeo del mes de julioEl Debate

Sondeo de Target Point

Sánchez paga los errores de Ceuta cayendo otro medio punto y Abascal sube con fuerza a costa del PP

El PSOE retrocede medio punto desde julio, cuando parecía estar frenando su sangría. Los de Feijóo pierden seis décimas y Vox gana 1,3 puntos y 351.000 votos, en parte gracias a los votantes populares

La crisis de Ceuta ha provocado una nueva caída del PSOE de medio punto, hasta el 25,6 %, y un corrimiento de voto dentro del bloque de la derecha: el PP pierde seis décimas y Vox sube el doble, 1,3 puntos en apenas dos meses. Sumar, por su parte, recupera ocho décimas.

Son las principales conclusiones de la primera encuesta de Target Point para El Debate del curso, elaborada entre el miércoles y el jueves. Es decir, el trabajo de campo empezó el día que el Gobierno intentó hacer una voladura controlada del caso con la desclasificación de 40 informes, alertas y comunicaciones y acabó estallándole en las manos. Se han realizado 1.012 encuestas a panelistas online.

Estimación de escaños según el sondeo de Target Point para El DebateEl Debate

El partido de Santiago Abascal es el único de las tres grandes formaciones que crece, al pasar del 17,6 % de intención de voto del sondeo de julio al 18,9 % de ahora, lo que se traduce en entre 66 y 67 escaños. Y lo hace con un discurso tajante: Vox exige la inmediata expulsión de todos los inmigrantes que quedan vagando por Ceuta, incluidos los menores de edad, y la suspensión del Tratado de Amistad con Marruecos. Está personado como acusación popular en la causa abierta en la Audiencia Nacional -también lo está el PP- y su última decisión ha sido presentar una querella en el Tribunal Supremo contra Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska y la secretaria de Estado de Seguridad por colaboración con el terrorismo, homicidio y lesiones, imprudencia grave, prevaricación administrativa, omisión del deber de perseguir delitos y encubrimiento con abuso de funciones públicas.

La mitad de esa subida es por cortesía del PP, que retrocede hasta el 31,5 % de intención de voto y pasa de una horquilla de entre 141 y 143 diputados en julio a entre 135 y 136 ahora. Alberto Núñez Feijóo ha perdido en los dos últimos meses 135.000 votos que han ido a la saca de Vox, que ha ganado en ese tiempo esos y otro buen puñado más: 351.000 votos en total. Ello calculado sobre el censo actual y con un porcentaje de participación del 66 %, el que hubo en las últimas elecciones.

Con todo, el bloque de la derecha suma una intención de voto del 50,4 % y entre 201 y 203 escaños. Feijóo sigue aportando a esta última cifra dos de cada tres escaños. Como contó El Debate este sábado, el independentismo se ha echado a temblar con la posibilidad de que el PP y Vox alcancen una mayoría de tres quintos en el Congreso y en el Senado. En la Cámara Baja ese escenario es menos probable, pero en la Cámara Alta ya en 2023 se quedaron a 13 escaños de lograrlo.

Afirmó Sánchez el miércoles en su entrevista en TVE que quiere volver a presentarse. «Me encuentro con ganas, con fuerza de volver a presentarme y de continuar la labor de cambio que estamos haciendo y de transformación hasta el año 2030», señaló. Y nadie se lo va a impedir siendo el presidente, pero Ceuta le ha hecho y le sigue haciendo mucho daño. El PSOE pierde 117.000 votos desde julio, cuando parecía que estaba logrando detener su hemorragia a costa de Sumar.

Ahora las tornas han cambiado: es Sumar la que remonta casi un punto para quedarse en el 6,9 %, que traducido son 10 escaños y 179.000 votos más. Podemos se mantiene estático en dos diputados, y entre los socios independentistas y nacionalistas de Sánchez el que se despeña es Junts. El partido de Carles Puigdemont pasa de los siete escaños que tiene ahora a entre tres y cuatro. Alianza Catalana, que de momento afirma que no se presentará a las generales -aunque muy probablemente acabe haciéndolo-, ya hace tiempo que le dio el sorpasso en Cataluña en las encuestas. A Junts y también a ERC.

El independentismo catalán podría consolarse si siguiera teniendo la llave de la gobernabilidad de España. Sin embargo, hace ya muchos meses que Sánchez no suma de ninguna manera posible. Ni con todos sus socios de esta legislatura, los que vienen siendo fijos y los que han sido discontinuos. El bloque de la izquierda suma una intención de voto del 35,3 % entre el PSOE, Sumar y Podemos, que se traducen en un máximo de 119 diputados. Añadiendo a esa cifra los de Junts, ERC, el PNV, Bildu, el BNG, Coalición Canaria y hasta Adelante Andalucía en su horquilla más amplia no pasaría de 148. Es decir, 28 por debajo de la mayoría absoluta.

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Los resultados de cada cual se entienden mejor atendiendo a la fidelidad de voto y a los trasvases, que son sobre todo dentro de los bloques y no de uno a otro. Solo el 65,6 % de los encuestados que se declaran votantes de Sánchez tienen claro que repetirían, en tanto que su bolsa de indecisos se sitúa en el 15,7 %, que equivalen a cerca de 1,2 millones de votantes.

La fidelidad de voto de Feijóo ha caído al 75,8 %. Desde las elecciones de julio de 2023 ha cedido a Vox en torno al 15,3 % de sus votantes, 1,2 millones, y a la inversa la cifra es irrisoria. El trasvase del partido de Abascal al PP es de poco más de 17.000 votos. El PP compensa la fuga con 220.000 votantes que ha arrebatado al PSOE y 636.000 votantes nuevos que en las anteriores no votaron. Los votantes más huidizos son los de Sumar y Junts, que están en el 43,1 % y el 43,8 % de fidelidad de voto, respectivamente.

Este último curso de la legislatura ha empezado oliendo a final. El presidente no ha concretado cuándo serán las elecciones generales, ni si antes o después de las municipales y autonómicas de mayo. Lo único que ha descartado es un superdomingo. Sin embargo, en las dos últimas semanas ha dejado algunas pistas que apuntan a febrero o marzo. En su entrevista en la SER se abrió a lo que llamó un «adelanto técnico», de unos pocos meses. En la reunión de inicio de curso con sus diputados, senadores y eurodiputados inició una suerte de precampaña con un «el mundo nos mira. Somos la vanguardia del avance frente a los reaccionarios». Y en su entrevista en TVE anunció que el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos de 2027 en el Congreso será antes de que acabe 2026.

A falta de saber si es cierto esto último, que no tiene por qué serlo (todos los años anteriores de esta legislatura Sánchez prometió Presupuestos y nunca cumplió), ello redunda en la teoría de generales en los primeros meses del año. Porque, como viene contando El Debate, con la nula disposición actual de Junts a negociar las cuentas públicas y el resto de los socios del presidente pensando en las elecciones, este sabe que si las lleva al Congreso están abocadas a caer en el primer debate, el de las enmiendas a la totalidad. Y que a su vez ello le obligaría a disolver las Cortes y convocar elecciones.

En eso están pensando todos los partidos sin excepción. Este sábado, Podemos se adelantó al resto y presentó la candidatura de Irene Montero para esas elecciones aún sin fecha. Por parte de Sánchez, el único anuncio ha sido la de que en esa campaña contará con el imputado José Luis Rodríguez Zapatero. «Yo voy a contar con José Luis, como he contado siempre en las campañas electorales», retó.