La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, en la sesión de control al Gobierno
El PP reclama en el Senado la dimisión de Marlaska: «Tuvieron alertas, las tiraron a la basura; Ceuta es su negligencia objetiva»
La bancada de los populares lanza gritos de «dimisión» al ministro del Interior, que responde diciendo que seguirá en su puesto porque no le gusta la «forma de hacer política» del PP y lo acusa de «llamar a la confrontación»
El Partido Popular ha vuelto a exigir este martes al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que dimita. La portavoz de los populares en el Senado, Alicia García, ha enumerado al menos diez razones que deberían motivar que el ministro deje su puesto, entre otras cosas haber ignorado, según denuncia el PP, las alertas que tenían antes de la invasión de Ceuta, el señalamiento a los periodistas en ese dossier que los cataloga por su ideología, que ha descrito como método propio de «la Stassi», las excarcelaciones de etarras, los guardias civiles asesinados en Barbate o la imputación de la cúpula de Interior por el caso de las cloacas. Desde la bancada del partido de Alberto Núñez Feijóo han lanzado gritos de «dimisión» en dos ocasiones.
«Ceuta es su negligencia objetiva, es su incapacidad objetiva, es su mentira objetiva. Hoy tiene una oportunidad, pida perdón a los ceutíes, no les haga más daño y dimita ya», le ha espetado García durante su intervención en la sesión de control al Gobierno que se ha celebrado este martes. «Tuvieron alertas, las tiraron a la basura. El día de la invasión Ceuta tenía 5 guardias civiles y 5 buzos. (...) Dijo que no había informes, pero hicieron una voladura controlada y enseñaron 40; ¿para cuándo los demás?», le ha reprochado.
La portavoz popular ha recriminado al ministro que diga que la percepción de inseguridad por parte de los ceutíes es «subjetiva» y lo ha rebatido aludiendo a los incendios en la ciudad durante este mes y medio, a las 35 agresiones sexuales denunciadas, al hecho de que los niños tengan que ir escoltados al colegio, a los 600 allanamientos de morada, o al brote de tuberculosis y sarna en los cuarteles. «Si esto es lo subjetivo, no quiero imaginarme que es lo objetivo para usted», ha señalado.
Marlaska ha respondido a esa primera intervención acusando al PP de verter «mentiras y bulos». Ha sostenido que la entrada masiva del 30 de julio «no estaba prevista por ningún servicio de información ni nacional ni extranjero» y que tras lo ocurrido incorporaron más de 1.600 agentes. El ministro ha reiterado que se sentiría «subjetivamente inseguro en Ceuta» y ha acusado a los populares de provocar «xenofobia y confrontación».
Tras enumerar García varias razones para exigir su dimisión, Marlaska ha señalado que seguirá en su posición porque, ha dicho, no le gusta «la forma de hacer política» del PP, que según él es «mentir y llamar a la confrontación». Y ha insistido, pese a las informaciones que se han conocido estas semanas: «No hubo ningún tipo de alerta referente a lo que finalmente pasó».
Marimar Blanco le recrimina la «lista negra» de periodistas
La senadora del PP Marimar Blanco también le ha echado en cara el dossier elaborado desde Interior que clasifica a más de 280 periodistas en función de su ideología y ha señalado que su ministerio es «la Stassi de Marlaska». «De perseguir como juez a quienes atentaban contra nuestra libertades a perseguir como ministro a quienes hoy simplemente la ejercen. Debería darle vergüenza», le ha espetado.
Marlaska ha sostenido que ese dossier es un documento de carácter interno que elaboró la oficina de Comunicación de Interior en febrero de 2024 con «una finalidad consultiva, para conocer los temas de interés de los periodistas y como se trataban los temas de Interior para ser más efectivo». Según ha dicho, nunca se utilizó, porque «se entendía que la información que contenía no se correspondía con lo que se había solicitado para poder tener un elemento de trabajo serio».
Marimar Blanco también le ha recriminado entre otras cosas que se le haya concedido el tercer grado al etarra sanguinario Henri Parot: «Su política es la de mano dura para el que pregunta, pero mano demasiado blanda para el que mata. (...) Pasará a la historia por ser el ministro aplaudido por los etarras y repudiado por las víctimas, el ministro aplaudido por los invasores y abucheado por los ceutíes», ha manifestado desde su escaño.