El coche de la diputada ceutí Julia Ferreras
Manifestantes en Ceuta vandalizan el coche de una diputada al confundirlo con un grupo proetarra
El copiloto Rafael Borrego, activista de la flotilla a Gaza, grabó un vídeo desde el interior del vehículo, desde donde trataban de explicar la confusión
El Ejecutivo de Vivas condenaba la agresión y señalaba que la violencia «no es una alternativa»
La tarde del domingo en Ceuta estuvo cargada de tensión ante la llegada del grupo proetarra pamplonés Negu Gorriak. Un centenar de vecinos de la ciudad autónoma salieron a la calle, acusándolos de «radicales» y de «romper la convivencia».
Se concentraron en torno a la salida de vehículos del Puerto de Ceuta a las 18:45, donde estaba previsto que la «brigada solidaria» aparcara, según habían publicado en redes sociales. Una hora y media después, paralizaron el paso del vehículo, zarandeándolo y lanzándole huevos. Según los manifestantes, el copiloto comenzó a burlarse de ellos mientras les grababa desde el interior. La situación requirió la actuación de la Policía para disuadir el ataque, en el que rompieron por completo la luna trasera del coche y resquebrajaron la delantera.
Sin embargo, la persona que conducía no era miembro de Negu Gorriak, sino la diputada de Ceuta Ya! en la Asamblea de Ceuta Julia Ferreras. Así lo confirmaba en sus redes sociales el líder de la formación Mohamed Mustafa, aseverando que la diputada ya ha denunciado los hechos ante las autoridades.
«Estáis reventando a personas de Ceuta, quillo». «¡Ay Dios de mi vida, el odio inoculado!» «Soy diputada de la Asamblea de Ceuta, que no somos nosotros», exclamaba Ferreras, tratando de que el ataque contra el coche cesara. «Me dice la Policía que no grabe, han reventado el coche por delante y por atrás. No tenemos salida», explicaba Rafael Borrego, activista de la flotilla a Gaza, desde el asiento del copiloto.
La tensión aumentó con la llegada de los refuerzos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: los antidisturbios lanzaron disparos al aire ante los enfrentamientos entre los manifestantes y los agentes. Los vecinos, por su parte, les gritaban «Id al Trampolín».
Se conocía la llegada del grupo proetarra desde el pasado viernes, con la intención de llevar ayuda humanitaria a los invasores y «poner el cuerpo como escudo ante la violencia sin precedentes que están sufriendo las personas refugiadas».
En aquel momento, algunos vecinos ya mostraron su descontento. «Aquí no queremos radicales. No tiene que venir nadie a hacerse cargo de los migrantes, se hace cargo el Gobierno de la ciudad y de la Nación», decía una vecina, mientras que otro les invitaba a llevar su ayuda a Marruecos, donde «les hace más falta». «Tienen unos planes que son incompatibles con la convivencia», apostillaba.
Condena del Gobierno ceutí
Este lunes, el Gobierno de Ceuta ha mostrado su «más firme condena» a la agresión y le trasladaba su «solidaridad y apoyo». «Ceuta atraviesa momentos de enorme dificultad, entendemos el cansancio, la preocupación, la indignación e incluso la frustración de muchos ceutíes y entendemos que existen situaciones que pueden sentirse como provocaciones y, sobre todo, que los ciudadanos quieran salir a la calle para reclamar aquello que consideran justo y para exigir que Ceuta sea escuchada, atendida y protegida», exponía el Ejecutivo autonómico.
Así, agregaba que «hay una línea que nunca debemos cruzar y es que la violencia no es una alternativa porque ninguna causa, por legítima que sea, ninguna reivindicación, por justa que resulte, y ninguna provocación pueden justificar una agresión. »