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La jueza Beatriz Biedma, en una imagen de archivo

La jueza Beatriz Biedma, en una imagen de archivoEUROPA PRESS

Una mujer afirma que recibió varias llamadas para amedrentar a la jueza del caso de David Sánchez: «Querían quitarla de en medio»

Cintia Rocho, del clan de Los Rochos, asegura que «iban a por ella» y que recibió «la dirección de su casa, de su coche, su gimnasio»

El pasado 16 de septiembre, la magistrada instructora de la causa contra David Sánchez, Beatriz Biedma, se personaba como acusación particular en la causa de las cloacas del PSOE. En su escrito reclamaba la investigación de los contactos entre la trama Leire Díez y un clan dedicado al narcotráfico en Badajoz para atacarla por motivo de la instrucción contra el hermano del presidente del Gobierno. «Juez Badajoz. La Celsa. Heroína. Gitano». Esa era la anotación que la fontanera tenía escrita en una agenda fechada el 25 de marzo de 2025.

A quien la agenda de Leire llama «La Celsa» sería Cintia Rocho. En el programa de Telecinco El Tiempo Justo ha asegurado que recibió varias llamadas para amedrentar a la magistrada de Badajoz. De familia extremeña, tirotearon a su marido en un bar –con ella presente–. Tras su asesinato, 10 meses después, su padre corrió la misma suerte en la carretera. La jueza al cargo de la investigación era la misma que la que instruyó el caso de David Sánchez.

Su dirección y fotos de sus rutinas

«Yo me encontraba en una situación muy complicada, acababan de asesinar a mi marido. Ellos querían que les ayudara con algo», relataba, diciendo no entender a qué se referían. Rocho aseguraba que su hermano y su familia sufren «una persecución policial y judicial tremenda». «Cuando pasó, ellos se enterarían (del suceso) y intentaron utilizarnos. Yo nunca cedí ante nada, lo único que quiero es que encuentren quién asesinó a mi marido», agregaba.

En un primer momento, la mujer pensaba que las intenciones eran las de «demandar» a Biedma, hasta que empezaron a pasarle información sobre la jueza. «Me mandaron la dirección de su casa, de su coche, su gimnasio, sus rutinas. ¿Por qué me envías una dirección de una magistrada?», se preguntaba. «Ahora entiendo que para nada bueno. Me querían utilizar como cabeza de turco porque todo el mundo estaba pendiente de mí por lo que le habían hecho a mi marido», proseguía.

Fueron dos personas diferentes las que se dirigieron a ella y fue la comunicación de la segunda la que le hizo sospechar que había algo más grande detrás. Afirma que «nunca le dijeron como tal» sus verdaderas intenciones. Sin embargo, afirma que «si no quieres hacer nada físicamente, no necesitas su dirección». «No me hubiera gustado ser la Beatriz», insistía.

«Yo sabía que iban a por ella porque hablaron bastante claros. En un principio empezaron con mucha sutileza. Querían quitársela de en medio para que no les tocaran los cojones», aseveraba, transmitiendo que colaborará con la Justicia. Así, se negaba a dar los dos nombres de quienes les contactaron, que se presentaron como un juez y un abogado.

Del mismo modo, insistía en que su familia no ha accedido en ningún momento a actuar contra Beatriz Biedma.

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