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Un grupo de radicales se concentran contra el acto de Vox en Barcelona el pasado viernes

Un grupo de radicales se concentran contra el acto de Vox en Barcelona el pasado viernesDavid Zorrakino / Europa Press

Repunte del acoso contra Vox y cada vez más violento: intento de agresión a Abascal y boicot de radicales a sus actos

  • El presidente del partido denuncia que la violencia contra Vox «se permite y no se condena» y habitualmente hay un silencio al respecto

  • Abascal ha informado de que este mismo martes declara por videoconferencia por unas carteles con amenazas hacia él, como en otras ocasiones

Vox viene siendo objeto de la violencia, el acoso y las amenazas de los radicales prácticamente desde sus inicios en la política española. Especialmente en lugares como el País Vasco o Cataluña, pero también en zonas como Vallecas, en Madrid, en Galicia, en Andalucía o en Navarra. En los últimos días se ha producido un repunte del acoso por parte de grupos radicales de la extrema izquierda e independentistas.

El 10 de septiembre un concejal de Vox en Sant Cugat del Vallès, en Barcelona, Jordi Guirado, fue agredido cuando atendía a los vecinos del municipio en una carpa informativa que había desplegado el partido, y donde es habitual que cargos o simpatizantes de la formación sufran agresiones o amenazas en determinados territorios. El concejal acabó en el suelo y tuvo que recibir atención hospitalaria.

El pasado viernes, 18 de septiembre, en Tarragona, Santiago Abascal fue víctima de un intento de agresión por parte de un hombre que, cuando estaba rodeado de gente, se le acercó, le escupió y trató de golpearle aunque finalmente lo pude evitar la escolta del presidente de Vox, y fue reducido por los agentes de seguridad y la policía.

Ese día por la tarde, Vox había convocado un acto en el barrio de Sants, en Barcelona, y contra su presencia allí se había organizado, como en otras muchas ocasiones, una protesta de radicales que gritaban proclamas contra el partido, y obligó a desplegar un cordón policial. Además, se intentó poner música muy alta de manera continuada para dificultar que los asistentes escucharan los discursos.

Y ayer por la tarde, en Santiago de Compostela, centenares de radicales convocados por una veintena de colectivos impidieron a Vox celebrar un acto en el que iba a intervenir Jorge Buxadé, jefe de la delegación europea de la formación, entre otros miembros del partido. Fueron recibidos con carteles que decían «Fuera españolismo» y gritos de «¡Aquí no pasa Vox!».

Este lunes, en una entrevista en Telemadrid, Santiago Abascal se pronunció sobre ese intento de agresión que sufrió, de la que señaló que no había sido la primera vez y estaba convencido de que no iba a ser la última, y denunció que estos hechos contra cargos del partido han ocurrido de forma sistemática. «La violencia contra Vox se permite y no se condena. (...) Lo habitual es que haya un silencio total sobre la violencia que se ejerce contra Vox, a la vez que se responsabiliza a Vox de la violencia», denunció. Y es que desde el Gobierno, ni en general desde la izquierda, se han pronunciado al respecto de este intento de agresión. Solo se ha solidarizado con el presidente de Vox el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Además, para mostrar que es habitual que reciban amenazas, Abascal indicó que este martes declaraba por videoconferencia ante la Audiencia Provincial de Vizcaya por unos carteles con amenazas con su imagen y un tiro en la nuca, como ha tenido que hacer en otras ocasiones por, por ejemplo, muñecos que simulaban ser él y eran ahorcados y otros hechos similares.

Fueron muy llamativas las imágenes que dejaron por ejemplo los ataques en el mitin de Vallecas en la campaña de 2021, o en Sestao, donde la diputada Rocío de Meer recibió una pedrada, o el mitin de Zaragoza que trataron de boicotear, de nuevo, organizaciones de extrema izquierda, que luego derivó en altercados con seis personas detenidas (luego indultadas por el Gobierno).

En los últimos años han seguido los episodios de agresiones y boicot. Por ejemplo, durante la campaña de las elecciones del País Vasco en 2024, la izquierda radical protagonizó varios ataques, en municipios como Guecho, donde se llegaron a lanzar piedras, en Mondragón, donde también tuvo que intervenir la Ertzaintza, o en Azpeitia, donde también se lanzaron objetos y se profirieron insultos y amenazas contra los que participaban en una mesa informativa. También el año pasado en otras mesas en Rentería y en Pamplona se vivieron episodios de violencia. O este año, en la campaña de las elecciones andaluzas, una turba de radicales boicoteó un mitin en Granada.

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