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La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam NoguerasEuropa Press

Sin margen de maniobra

Junts juega con la ansiedad del PSOE por alcanzar un acuerdo casi imposible en vivienda

El desahucio de Maricarmen ha empujado a los socialistas a reabrir un canal de diálogo con Nogueras. El problema es el de siempre: no puede contentar a la derecha independentista sin enfadar a otros socios

Pasan los días, las semanas, los meses y los años de esta legislatura y, en realidad, todo sigue como empezó: con Pedro Sánchez dependiendo de los siete votos de Junts en el Congreso. Un partido cada vez menos relevante en Cataluña que, sin embargo, sigue teniendo la llave de la gobernabilidad en Madrid.

La presión que Sumar y el resto de los socios están ejerciendo sobre el PSOE para que el martes próximo el Consejo de Ministros apruebe un nuevo real decreto ley de vivienda ha hecho que la montaña vaya a Mahoma: el PSOE a Junts. Y no hay nada que les guste más a los de Carles Puigdemont que jugar con la ansiedad y la necesidad de los socialistas. Es su forma de sentirse importantes y olvidarse por un tiempo de la sangría que están sufriendo a manos de Aliança Catalana.

El desahucio de Maricarmen y las concentraciones que le han seguido han empujado al PSOE a reabrir un canal de diálogo con Junts a través del Ministerio de Vivienda de Isabel Rodríguez para negociar una norma que, esta vez sí, sea convalidada por el Congreso. Una que incluya una moratoria de la prohibición de desahuciar a colectivos vulnerables, prórrogas de los contratos de alquiler y la regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones.

Los de Míriam Nogueras desvelaron este jueves que hace dos semanas entregaron al PSOE su propuesta de real decreto ley. Sus medidas pasan por desgravaciones fiscales de los alquileres para los inquilinos y de parte de la hipoteca para los pequeños tenedores. También, que sea el Estado, y no los propietarios, el que asuma el coste de las políticas de vivienda dirigidas a los colectivos vulnerables.

La sola idea de que Junts gane esta partida al Ejecutivo, aprovechando su debilidad, puso ayer en guardia a la otra parte: la de los socios de izquierdas, a los que también necesita Sánchez. Y precisamente ahí reside lo endiablado de la situación. Porque el problema es el de siempre, pero agravado con el paso del tiempo: el de Sánchez es un Gobierno disfuncional, debido a la precariedad parlamentaria que arrastra. Lo que, a su vez, le ha impedido aprobar unos solos Presupuestos en lo que va de legislatura y un decreto ley de vivienda que aguante en vigor más de un mes (el Congreso ha derogado tres este año, dos de ellos con el llamado escudo antidesahucios y otro con una prórroga de los contratos de alquiler que cumplen los cinco años).

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, escribió en X: «Esto es un error. Otro más. Junts no debe ser quien le establezca los límites en Vivienda a los demás. Los demás (Gobierno e izquierdas) deben ser quienes después de negociar le impongan a Junts qué hacer con la Vivienda». Desde Podemos, la eurodiputada Irene Montero señaló: «Si en este país hubiésemos expropiado las viviendas a los fondos buitre, prohibido por decreto los desahucios o si hubiésemos bajado los precios de los alquileres por ley pues no hubiese pasado esto. Es urgente dar una solución al problema de la vivienda». Y Sumar directamente pidió que, además del decreto ley de vivienda, el Consejo de Ministros del próximo martes apruebe la expropiación del piso en el que vivía la anciana. Como medida ejemplarizante para el resto del sector. Es decir, que las recetas de la izquierda no son solo distintas a las de Junts, sino opuestas.

Este jueves quedó bastante claro que el próximo Consejo de Ministros llevará algunas medidas. La duda es si para entonces habrá un acuerdo con Junts y el resto de los actores necesarios -algo que parece muy complicado- o el PSOE lo fiará todo a una negociación posterior durante el mes que tiene de margen hasta someter el real decreto ley a convalidación. «Después de un año negociando, se acabó el tiempo. Sí o sí», presionó la ministra Sira Rego, y con ella el resto de los ministros y partidos de Sumar.

Pensar que los de Puigdemont pueden ceder a estas alturas, cuando no lo han hecho con ninguno de los tres decretos anteriores a pesar de la presión y las campañas de la izquierda, es algo ingenuo. Los independentistas no van a propiciar la caída del Gobierno con una moción de censura, está claro, pero quieren que caiga cuanto antes. ¿Por qué?

A Junts le interesa que las elecciones generales sean antes que las municipales del último domingo de mayo (en Cataluña no tocan autonómicas, solo municipales). Y cuanto más se dispara Sílvia Orriols en las encuestas, más le va a Junts la vida en ello. Si las generales se celebran primero, Aliança Catalana no se presentará, puesto que su prioridad son las municipales. Pero si las municipales son primero y Orriols barre a Junts en los ayuntamientos de toda Cataluña, como pronostican las encuestas, es muy probable que Aliança quiera aprovechar la ola y competir con Junts en las generales, para rematarlo y tener voz en Madrid. Por eso para los de Puigdemont, cuanto peor le vaya a Sánchez, mejor.