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Varios migrantes esperan a ser trasladados en la explanada del Guano, el 6 de octubre de 2026, en CeutaEuropa Press

El desalojo del Trampolín desplaza el problema: inmigrantes se amontonan ahora en barrios y montes de Ceuta

Una parte de los ocupantes ha regresado a Marruecos o ha sido trasladada a los recursos habilitados, pero otros han abandonado la playa para buscar refugio en distintos puntos de la ciudad

El Trampolín, la playa que durante más de dos meses se había convertido en el mayor asentamiento de inmigrantes de Ceuta, ha quedado prácticamente despejada después del amplio dispositivo policial desplegado durante el domingo y el lunes. Las chabolas han comenzado a desaparecer, los servicios de limpieza trabajan sobre los restos acumulados durante semanas y el paisaje vuelve poco a poco a parecerse al que tenía antes de la invasión. Pero el problema no ha desaparecido. Una parte de quienes permanecían allí ha regresado a Marruecos o ha sido trasladada a los recursos habilitados por las administraciones, mientras otros han optado por abandonar el asentamiento y buscar nuevos lugares donde permanecer dentro de Ceuta.

Fuentes policiales consultadas por El Debate aseguran haber percibido un incremento de inmigrantes en algunas barriadas como Los Rosales o El Príncipe, mientras las zonas de monte próximas a estos barrios aparecen ahora como algunos de los puntos donde se está intentando localizar refugio fuera de los grandes asentamientos habilitados por las administraciones. Algunos vecinos consultados por este periódico también aseguran que la situación en sus barriadas se ha vuelto más complicada precisamente después de la operación.

Durante la primera jornada del operativo, el pasado domingo, buena parte de los marroquíes que abandonaron la playa optaron por regresar voluntariamente a su país. El Faro de Ceuta informó entonces de que, de los primeros ocupantes desalojados, apenas algo más de una treintena había sido trasladada a Loma Colmenar, mientras la mayoría había decidido regresar a Marruecos. En las horas posteriores continuaron los retornos organizados desde los dispositivos policiales.

Previamente, cuando se desmanteló el asentamiento en la playa vecina de Benítez, algunos de sus ocupantes trasladaron a pie tiendas, cartones y estructuras improvisadas hacia la zona del Guano, que se ha convertido precisamente en uno de los puntos que concentran la atención de las autoridades. La Policía mantiene controlado el reparto de alimentos de Cruz Roja en la zona, donde continúa existiendo un asentamiento regulado con duchas y aseos, mientras algunos de sus ocupantes han aprovechado los autobuses policiales para regresar voluntariamente a Marruecos y otros han abandonado el lugar para buscar refugio en zonas de monte.

En las barriadas, además, el fenómeno se mezcla con otra realidad que ya había comenzado a aparecer durante las semanas anteriores, que es la existencia de inmigrantes que han encontrado alojamiento informal en viviendas, garajes, trasteros o casas particulares. Este mismo martes, la Guardia Civil desmanteló una vivienda en El Príncipe en la que localizó a doce inmigrantes, entre ellos una mujer embarazada, en una actuación relacionada con las investigaciones sobre las llamadas casas patera.

El propio Gobierno ya había identificado antes del operativo que la situación no se limitaba al Trampolín. Príncipe, Tarajal, Loma Colmenar y Benzú aparecían entre los puntos donde se concentraban inmigrantes fuera de los dispositivos habilitados, una dispersión que complica el control y el seguimiento de quienes permanecen en la ciudad. Ahora, con la playa prácticamente despejada, las administraciones se enfrentan a la tarea de comprobar cuántas de las personas que abandonaron el asentamiento han regresado realmente a Marruecos, cuántas han sido trasladadas a los recursos de acogida y cuántas han optado por esconderse en otros puntos de Ceuta.