Pedro Sánchez y Aitor Esteban, en una imagen de archivo
El PNV, el partido que ha mantenido a Sánchez hasta el final siempre en función de sus propios intereses
Desde que comenzó la legislatura, los cinco diputados del PNV han sido una pieza importante para el presidente del Gobierno, pero su respaldo ha estado ligado a una negociación permanente
El PNV va a ejercer un voto decisivo para que salga adelante en la Diputación Permanente del Congreso el decreto de vivienda preparado por el Gobierno y que recoge buena parte de las medidas de protección para los inquilinos y los colectivos vulnerables, pero rechazarán el que contempla la prórroga automática de los contratos de alquiler, una medida que consideran perjudicial para los pequeños propietarios. Es la misma estrategia que ya utilizaron con esos mismos decretos en el Congreso, aunque en esa ocasión su voto a favor no fue suficiente para que se aprobara el primero tras los votos en contra de PP, Vox y Junts. Ahora, en precampaña electoral, el Ejecutivo se aprovechará de la Diputación Permanente para sacarlo adelante y el PNV, que tumbará el segundo de los decretos, se mantiene en su papel de socio útil para Sánchez.
Desde que comenzó la legislatura, los cinco diputados del PNV han sido una pieza importante para el presidente del Gobierno, pero su respaldo ha estado ligado a una negociación permanente en la que los nacionalistas han situado por delante sus reivindicaciones para el País Vasco. Es por eso que el partido ha apoyado decisiones centrales para Sánchez, incluida la ley de amnistía, y ha negociado avances en el autogobierno, al tiempo que ha dejado claro que no está dispuesto a respaldar cualquier iniciativa del Ejecutivo por el mero hecho de formar parte de la mayoría que permitió su investidura.
Como se ha comentado, la vivienda –el tema que está ahora de moda en toda España y que ha sacado a miles de personas a las calles– es el ejemplo más reciente de esa relación tóxica entre los nacionalistas vascos y el Gobierno. Después de que el Congreso tumbara los dos decretos originales, el Gobierno ha vuelto a aprobar las medidas por separado para intentar convalidarlas en la Diputación Permanente, ya con las Cortes disueltas. El PNV ha dado su visto bueno al texto que agrupa buena parte de las medidas de protección social y vivienda, pero ha mantenido su rechazo a la prórroga automática de los alquileres, justificando su postura en la defensa de los pequeños propietarios y en sus críticas a la forma en que el Ejecutivo ha tramitado las medidas, mientras que su voto favorable al primer decreto permitirá al Gobierno sacar adelante una parte de su paquete.
El Estatuto de Gernika, el precio de la investidura
La relación quedó definida desde el acuerdo que ambos partidos firmaron en noviembre de 2023 para hacer posible la investidura de Sánchez. El PNV comprometió sus cinco votos a favor del candidato socialista y ofreció estabilidad a la legislatura a cambio de un pacto que situaba en primer plano el desarrollo del autogobierno vasco. Entre sus principales compromisos figuraba el traspaso efectivo de todas las competencias pendientes del Estatuto de Gernika en un plazo máximo de dos años, además de abrir una negociación sobre el reconocimiento nacional del País Vasco y la salvaguarda de sus competencias. El acuerdo no era menor, sino que incluía materias que el nacionalismo vasco lleva décadas reclamando y que habían provocado fricciones con distintos gobiernos centrales, entre ellas la gestión económica de la Seguridad Social.
Durante la legislatura se han cerrado nuevas transferencias, aunque el calendario no ha permitido completar todo lo comprometido. En enero de 2026, los gobiernos central y vasco acordaron cinco nuevos traspasos, entre ellos la gestión del subsidio de desempleo, determinadas prestaciones no contributivas, el seguro escolar, el salvamento marítimo y el centro de verificación de maquinaria de Barakaldo. El acuerdo supuso un avance en la negociación, pero quedaron otras materias pendientes y el traspaso de la gestión económica de la Seguridad Social continuó siendo uno de los asuntos más delicados.
Pese a todo, el apoyo del PNV a Sánchez no se ha limitado a las competencias vascas, sino que la formación también respaldó la ley de amnistía, que salió adelante con el apoyo de los partidos que habían permitido la investidura.
En ese escenario aparece también EH Bildu, que compite con el PNV por la hegemonía del nacionalismo vasco y ha sido, como los jeltzales, uno de los apoyos parlamentarios del Gobierno en distintas votaciones. La rivalidad entre ambas formaciones añade presión a la estrategia del PNV, y es que no les basta con negociar con Moncloa, sino que necesitan demostrar que su vía institucional obtiene resultados y que puede traducir sus acuerdos en avances concretos para el País Vasco. En materia de vivienda, por ejemplo, Bildu ha mantenido una posición distinta a la del PNV al respaldar los dos decretos, mientras los nacionalistas han separado su voto y han rechazado la prórroga automática de los alquileres.