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Ábalos exhibe al fiscal Luzón un cuadro de ingresos indebidos que le atribuye la UCO para negarlosEl Debate

«Es un proceso inquisitorial», «soy uno más»... así ha evolucionado Ábalos en sus mensajes desde la cárcel

El punto de inflexión llegó el 22 de junio, cuando el Supremo hizo pública su sentencia y condenó a Ábalos a 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias

José Luis Ábalos lleva casi un año en prisión y durante estos meses no ha dejado de comunicarse con el exterior. Primero lo hizo para defenderse de las acusaciones que le llevaron a Soto del Real, después para denunciar las condiciones de su proceso y, tras la condena del Tribunal Supremo a 24 años y tres meses de cárcel, para cuestionar la sentencia y preparar su batalla ante el Tribunal Constitucional.

Ábalos ingresó en Soto del Real el 27 de noviembre de 2025, después de que el Supremo decretara su prisión provisional por riesgo de fuga. Apenas un mes después concedió una entrevista desde la cárcel a TVE en la que aseguró que no reconocía su voz en los audios de Koldo García y sostuvo que había una operación para «eliminar a un hombre y un político». También afirmó que confiaba en la Justicia y que esperaba poder demostrar su inocencia.

En enero, todavía como preso preventivo y mientras conservaba su condición de diputado, volvió a dirigirse al Congreso para pedir que se reconsiderase la suspensión de sus derechos y deberes parlamentarios. Consideraba que aquella decisión era «precipitada, indebida y arriesgada» mientras estuviera pendiente su recurso contra el auto que había ordenado su ingreso en prisión.

Sea como fuere, su primera gran exposición desde la cárcel llegó a finales de marzo, pocos días antes del comienzo del juicio en el Tribunal Supremo. En una extensa carta, Ábalos insistió en su inocencia, denunció una «intención premeditada» de llevarle a prisión y sostuvo que desde las detenciones de febrero de 2024 se había desplegado una estrategia de la investigación y de determinados medios para estrechar el cerco sobre él.

Durante las semanas previas al juicio, Ábalos defendió que la Fiscalía había solicitado todos los delitos posibles y las penas máximas para justificar su ingreso en prisión y acusó a Anticorrupción de haber construido el procedimiento alrededor de un «principio de culpabilidad y no de inocencia». También volvió a cargar contra el empresario Víctor de Aldama y negó que hubiera utilizado al PSOE para ocultar gastos privados.

El exministro de Transportes José Luis ÁbalosÀ Punt

En mayo, todavía pendiente de sentencia, Ábalos realizó una entrevista desde Soto del Real con TVE donde se desmarcó del rescate de Plus Ultra y señaló al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Según su versión, nadie le había pedido intervenir para facilitar el rescate y Zapatero habría «puenteado» al Ministerio de Transportes para tratar directamente con Pedro Saura. Este último negó rotundamente las acusaciones.

El punto de inflexión llegó el 22 de junio, cuando el Supremo hizo pública su sentencia y condenó a Ábalos a 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Desde la cárcel respondió apenas unos días después con un audio de doce minutos en el que rechazó de plano el fallo y afirmó que había recibido la sentencia con «decepción», además de denunciar que durante la instrucción se había partido de una «hipótesis de culpabilidad» y sostener que el resultado estaba «predeterminado». A su juicio, el proceso había tenido «implicaciones políticas claras» y el juicio podría haberse «ahorrado» porque la decisión ya estaba tomada.

El exministro centró buena parte de sus ataques en Aldama, cuya colaboración con la Fiscalía permitió que recibiera una pena muy inferior a la suya y no ingresara en prisión. Ábalos calificó de «repugnante e inmoral» que el empresario hubiera quedado en libertad y sostuvo que no era un verdadero arrepentido, sino alguien que había colaborado con la Fiscalía para conseguir un beneficio.

Tras esto, en julio presentó ante el Supremo el incidente de nulidad contra la sentencia, paso necesario antes de acudir en amparo al Tribunal Constitucional. La defensa alegó vulneraciones de derechos fundamentales y cuestionó, entre otros aspectos, que el caso hubiera sido juzgado por el alto tribunal. En septiembre, además, retomó sus estudios de Derecho a través de la UNED.

El domingo, antes de que Sánchez anunciara el adelanto electoral, publicó desde prisión un extenso análisis en el que desaconsejaba convocar elecciones, considerando que hacerlo en noviembre era «una mala jugada estratégica» y calificaba el mes como «nefasto» y «muy normal para perder». También señalaba la inmigración, la seguridad, la política exterior, la corrupción y la vivienda como los principales frentes que lastraban al Gobierno.

Pese a todo, Sánchez terminó convocando las elecciones para el 29 de noviembre y Ábalos volvió a pronunciarse desde Soto del Real, donde atribuyó la debilidad del presidente a su equipo más cercano, criticó duramente a Óscar López y Patxi López y sostuvo que Sánchez probablemente ya había decidido el adelanto antes de los acontecimientos que precipitaron la convocatoria. «Es evidente que antes de todo este asunto Sánchez ya tenía la decisión tomada», afirmó.

Mientras mantiene esa actividad política, Ábalos sigue pendiente de su propia batalla judicial. Su defensa presentó en julio el incidente de nulidad y, tras 82 días sin respuesta del Supremo, se quejó formalmente por lo que considera «dilaciones indebidas». El objetivo sigue siendo obtener una resolución que le permita acudir al Tribunal Constitucional y, llegado el caso, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.