El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo celebrado en Bruselas
Sánchez se enrosca sobre sí mismo para tratar de eludir las críticas mayoritarias a la regularización masiva
Justifica su decisión con la reducción de los cayucos a Canarias y elude el incremento de pateras a Baleares
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de quitarse de encima los graves reproches que sus socios parlamentarios le han lanzado a raíz de la crisis provocada por la entrada masiva en Ceuta de cerca de 80.000 inmigrantes el pasado 30 de julio y que han relacionado con la regularización masiva que aprobó el pasado mes de marzo.
El primer ministro de la República Checa, Andris Babis, llegó a acusar a Sánchez de «sustituir a la población por inmigrantes con tal de mantenerse en sus puestos y seguir en el Gobierno».
Aunque lo que más le ha dolido ha sido la reacción de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que ha encabezado la lluvia de críticas hacia la regularización masiva como protagonizó la carta firmada por 22 jefes de Gobierno de los 27 socios comunitarios que escribieron una carta nada más desatarse la crisis de Ceuta.
Sin embargo, el presidente del Gobierno español, sin argumentos que alegar, ha optado por salir por peteneras y en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo donde ha recibido el aluvión de críticas ha asegurado que la postura española «no es contracorriente porque otros países están reconociendo el permiso de trabajo». No ha reconocido que la regularización masiva de la pasada primavera que ha legalizado a más de un millón de personas no está relacionada con la regularización laboral que se ha hecho siempre.
Y como segundo argumento, Sánchez ha alegado que la inmigración irregular en la Unión Europea ha descendido un 30 % desde el año 2023 mientras que la ruta atlántica ha bajado un 72 %. Y es cierto, lo que el presidente del Gobierno no ha reconocido la otra ruta española, la que, a través del Estrecho de Gibraltar, que incluye a Ceuta y la costa argelina envía pateras a la costa mediterránea peninsular y al archipiélago balear.
De hecho, esta ruta es la única que ha crecido en los últimos años en toda Europa, lo que evidencia el fracaso de las políticas sanchistas.
«Los elementos de novedad son otros elementos que están poniendo otros Gobiernos y estamos abiertos a ver cuáles son esas propuestas», ha asegurado Sánchez. Sin embargo, Sánchez lo tiene muy sencillo ya que España ha sido el único país de la Unión Europea que ha rechazado el último pacto migratorio aprobado en junio que abría la puerta a establecer centros de retorno en terceros países.
De ahí que la propia primera ministra danesa, socialista como Sánchez, haya considerado que «he pedido a la Comisión que examine qué ocurre cuando un país hace prácticamente todo lo contrario que los demás».