La jueza ha establecido un perímetro de seguridad de dos kilómetros alrededor del siniestro
Atocha dio órdenes contradictorias de «marcha a la vista»
Adif autorizó al AVE reanudar «a marcha normal» pese a que otro maquinista se negó a superar los 40 km/h como marca el protocolo
El propio ministro de Trasnportes, Óscar Puente, reconocía en su comparecencia ante los medios de comunicación, que el conductor de uno de los convoyes advirtió al centro de control que iría despacio, ante la caída de los sistemas de seguridad reglamentarios
La tragedia ferroviaria de este fatídico miércoles en Urda (Toledo) dejaba un balance provisional de 68 víctimas mortales y decenas de heridos, por segunda vez en menos de un año tras Adamuz, sobre el trazado de la línea de Alta Velocidad (AVE) entre Madrid y Sevilla. Y, lo hace envuelta en importantes contradicciones entre la versión oficial, proporcionada por el ministro titular de Transportes, Óscar Puente, y los testimonios del segundo operador siniestrado, Iryo, que asegura que su maquinista permaneció parada a la espera de una orden de servicio para restablecer su trayecto, que nunca llegó.
Lo que sí ha podido confirmar El Debate, en primicia, es que desde el centro de control del tráfico ferroviario de Adif, ubicado en la madrileña estación de Atocha, se autorizó al conductor de Renfe a reanudar su camino con «marcha normal»-esto es, a más de 200 km/h- pese a que los sistemas de seguridad reglamentarios (LZB) estaban 'caídos' y que un tercer maquinista ya se había negado a circular en condiciones ordinarias, acogiéndose a los protocolos de conducción «a la vista» previstos en el Reglamento de Circulación Ferroviaria (RCF) para escenarios críticos, en los que los mecanismos automáticos fallan, quedan degradados o cuando existe riesgo de que la vía esté ocupada por otro convoy u obstáculo.