Imagen aérea de la Guardia Civil en el lugar del accidente ferroviario
Tragedia ferroviaria
El Gobierno se apresura a lanzar la hipótesis exculpatoria del «error humano» con la precampaña rota
Solo Abascal mantiene sus actos en Santander y Valladolid. Vox y Junts, los únicos que ponen el dedo en la llaga del estado de la red ferroviaria en las primeras horas. Ya van más de 30 muertos
La segunda tragedia ferroviaria en nueve meses, tras la de Adamuz en enero, sacudió este miércoles la precampaña electoral y llevó a la mayoría de los partidos a suspender su agenda, salvo a Vox. En una entrevista en Espejo Público, Santiago Abascal denunció la «insoportable degradación» de la red y anunció que mantendrá sus actos previstos en Santander y Valladolid. Solo él y la candidata de Junts, Míriam Nogueras, denunciaron en estas primeras horas los «problemas graves que sufren las infraestructuras», en palabras de la catalana.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ya ha elevado a 64 el número de fallecidos. A diferencia de Adamuz, cuando el Gobierno tardó días en reconocer que una rotura en las vías había sido la causa del descarrilamiento, esta vez el Ejecutivo se ha apresurado a lanzar una primera hipótesis exculpatoria a través de El País.
Fuentes del Ejecutivo citadas por el diario señalan que la causa más probable es «un error humano de un operador de Adif ante una avería del sistema principal de señalización». Este último es el sistema de seguridad LZB, que está automatizado pero cuando falla pasa a ser manual. Según esas fuentes, un Iryo se habría quedado detenido en la vía por causas desconocidas y el controlador del centro de Atocha habría ordenado a un AVE que estaba detrás que continuara, provocando que embistiera por detrás al otro tren. La rapidez del Gobierno contrasta, incluso, con la cautela mostrada por el gestor de la infraestructura ferroviaria. Fuentes del mismo señalaron a Efe que por ahora están analizando todos sus sistemas y la secuencia de los hechos y aún no han identificado la causa del accidente.
Al ministro Óscar Puente, el choque mortal en la localidad toledana de Urda le pilló tuiteando, como casi siempre. En concreto, sobre la «superioridad moral de la izquierda», a propósito de un vídeo sobre Luiz Inácio Lula da Silva -como ya contó El Debate, el PSOE suspira por una aparición estelar del recién reelegido presidente brasileño en campaña-. El titular de Transportes se disponía a participar en la inauguración del World Infrastructure Forum (WIF), en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid, y salió apresuradamente para dirigirse al lugar del siniestro.
Pedro Sánchez, que se declaró «consternado» en X, iba a participar en la clausura de la Cumbre Mundial sobre Obesidad, en el Ministerio de Sanidad, y quedó cancelada, como también todos los actos del PSOE. A Alberto Núñez Feijóo la tragedia le sorprendió en mitad de una entrevista con el periódico La Vanguardia, en el marco de una visita a Barcelona para visitar la zona arrasada por los radicales en los disturbios del sábado. El líder de los populares tomó un vuelo de vuelta a Madrid en cuanto pudo.
La candidata de Frente Amplio, Ada Colau, estaba recién salida de una entrevista en la SER cuando se produjo el siniestro. «Siguiendo con mucha preocupación las informaciones sobre el accidente ferroviario ocurrido en Toledo. Toda mi solidaridad con las personas afectadas y el apoyo a los servicios de emergencia que ya están trabajando sobre el terreno», escribió. Y la candidata de Podemos, Irene Montero: «La máxima prioridad ahora son las personas afectadas y sus familias».
La tragedia ha roto por completo la precampaña, en la que Sánchez quería instalar un clima de buenrrollismo frente a una derecha «enfurruñada y malhumorada», según el presidente. «Están malhumorados, les molesta todo. Si bailamos, si celebramos la vida, si me beso con mi mujer... Ellos, a seguir enfurruñados. Nosotros a movilizarnos, a ganar y a seguir haciendo avanzar a España otros cuatro años más», afirmó el lunes en un mitin en Gijón.