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José Luis Ábalos, en una imagen de archivo tomada cuando era diputado del grupo mixtoEuropa Press

Condenado y en prisión

El Gobierno no retira a Ábalos la Gran Cruz de Carlos III por sus «servicios extraordinarios a la nación»

La legislatura va camino de concluir sin que el Consejo de Ministros despoje al exministro condenado de la que constituye la más alta distinción honorífica entre las órdenes civiles españolas

La legislatura va camino de concluir sin que el Ejecutivo haya resuelto retirar a José Luis Ábalos la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III que el Consejo de Ministros le concedió el 28 de diciembre de 2021. Y puede hacerlo, puesto que desde junio existe una sentencia firme en contra del exministro de Transportes que habilita al Gobierno para despojarlo de la que constituye la más alta distinción honorífica entre las órdenes civiles españolas, que normalmente se otorga a quienes han sido ministros del Gobierno de España. Bastaría un real decreto del Consejo de Ministros.

Esta actitud contrasta con lo que respondió Pedro Sánchez en El País cuando, en la entrevista del domingo 25 de octubre, le preguntaron por su mayor error de estos ocho años. «La corrupción de Ábalos. Por el doble error de no haberla visto y, por supuesto, de que sucediera», contestó. Algo parecido había sostenido el jueves pasado en La Revuelta, con el consiguiente enfado del aludido, que replicó a través de su perfil en la red social X: «Que la memoria y la selectividad política no borren los hechos: no hay éxito de este Gobierno que no lleve también una parte de mi entrega. Y quienes hoy se suben al carro del linchamiento cómodo deberían recordar que la lealtad que hoy desprecian fue la misma que les permitió llegar hasta aquí».

La condecoración del Consejo de Ministros a Ábalos

Puesto que el Consejo de Ministros no le ha despojado de la Gran Cruz de Carlos III, a efectos legales el condenado Ábalos sigue contando con el tratamiento de «excelentísimo señor». Además, la distinción reconoce sus «servicios eminentes y extraordinarios a la nación». Cabe recordar que la condena del alto tribunal es por pertenencia a organización criminal, tres delitos de cohecho, tráfico de influencias y malversación de caudales públicos.

La parsimonia del Gobierno con Ábalos choca con la prisa que se está dando para indultar al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz antes de las elecciones del 29 de noviembre, que será cuando el actual Ejecutivo entre en funciones hasta que tomen posesión los miembros del siguiente. Ni Sánchez ni Félix Bolaños lo han anunciado abiertamente, pero sí lo han dejado entrever al insistir en que la suya fue una condena «injusta».

En su última entrevista, el presidente sostuvo: «Los indultos forman parte consustancial de nuestra democracia. El PP, cuando gobernó, indultó a más de 7.000 personas. Ahora mismo, el Ministerio de Justicia tiene abierto el proceso. Y, por supuesto, ya sabe cuál es la posición del Gobierno de España. Nosotros y una amplia parte de la sociedad española y de las fuerzas parlamentarias consideramos que es una sentencia injusta». A buen entendedor, pocas palabras bastan.

El Reglamento de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, del año 2002, establece el mecanismo para despojarle de la distinción: «La persona condecorada con cualquier grado de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III que sea condenada por un hecho delictivo, en virtud de sentencia firme, podrá ser privada del título de la misma y de los privilegios y honores inherentes a su condición. A tal efecto, la Cancillería de la Orden podrá iniciar la tramitación del correspondiente procedimiento informativo, en el cual se dará trámite de audiencia al interesado. Cuando se trate de los grados de Collar y Gran Cruz, el Acuerdo corresponderá al Consejo de Ministros, a propuesta del Presidente del Gobierno».

El 28 de diciembre de 2021, meses después de que Sánchez remodelara su Ejecutivo y cesase a Ábalos, el Consejo de Ministros distinguió a 23 exministros con la Gran Cruz, tanto de los gobiernos de Mariano Rajoy como de los de Pedro Sánchez. También a Ábalos, a pesar de que el presidente había prescindido de él en julio de aquel año por su comportamiento. Sánchez siempre ha negado que por entonces supiese de las corruptelas en las que estaba metido el también secretario de Organización del PSOE, que después fue incorporado a la candidatura del PSOE por Valencia a las elecciones generales de 2023.

El Reglamento detalla quiénes son merecedores de la distinción: «Como culminación de relevantes servicios al Estado y, en su caso, de acuerdo con los méritos señalados en el presente Reglamento, podrá ser concedido el ingreso en la Orden con la categoría de Gran Cruz a los que fueran o hubieran sido Presidentes del Congreso de los Diputados, del Senado, del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Ministros del Gobierno y otras altas autoridades del Estado, así como los que tengan concedida otra Gran Cruz civil o militar española, con más de tres años de antigüedad», según la norma.

El resto de los condecorados fueron José Manuel García-Margallo, Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez, Pedro Morenés, Ignacio Wert Ortega, José Manuel Soria, Luis De Guindos, Alfonso Alonso, Dolores Delgado, Isabel Celaá, Magdalena Valerio, Meritxell Batet, Màxim Huerta, Carmen Montón, Pedro Duque, José Guirao, María Luisa Carcedo, Pablo Iglesias, Arancha González Laya, Juan Carlos Campo, José Manuel Rodríguez Uribes, Salvador Illa y Manuel Castells.