La abuela del tricampeón de Fórmula 1 nació en una localidad almeriense el 15 de abril de 1903
Almería La leyenda de la F1 Ayrton Senna tenía sangre almeriense: este es el municipio de su abuela paterna
Los estudios de un genealogista italiano concluyen que la madre del padre del tricampeón del mundo nació en la provincia, que abandonó a principios de siglo XX para emigrar a Brasil
La leyenda brasileña de la Fórmula 1, Ayrton Senna, considerado uno de los mejores pilotos de la historia, y fallecido en un trágico accidente en 1994, tenía sangre almeriense.
Los estudios del genealogista italiano Daniele Taddone concluyen que la abuela paterna del piloto, Rosa Guirado Requena, nació en la pequeña localidad de Tíjola, situada en la parte occidental de la comarca del Valle de Almanzora.
Según recoge Diario de Almería, Rosa, que había nacido en 1903, se vio obligada a dejar su Tíjola natal en 1908 por la situación social y económica que atravesaba la España de inicios del siglo XX. Así, acompañada de sus padres y sus cuatro hermanos, embarcaron en el puerto de Almería con destino a Brasil, la patria del futuro tricampeón mundial.
Emigración a Brasil
El 13 de septiembre, la familia desembarcó, junto a 681 pasajeros, en el puerto carioca de Santos. Rosa, que había dejado su tierra con tan solo cinco años, echaría raíces en Brasil y se casaría en 1926 con el brasileño Antonio Teodoro da Silva. De esta unión nacería el futuro padre del piloto, Milton Guirado da Silva. Debido a que en Brasil la tradición dice que el apellido materno priorice sobre el paterno, cuando Milton se casó con Nayde Joanna Senna, de raíces italianas, acabó por aparecer el apellido con el que se conocería al mito de la velocidad.
Ayrton supo, gracias a su talento, combinado con un estilo de pilotaje muy agresivo, hacerse un hueco en el complicado mundo de la F1 y ascender en su escala, ganando tres campeonatos del mundo, en 1988, 1990 y 1991 y marcando una época gracias a su rivalidad con otra leyenda, Alain Prost.
En 1994, sufrió un brutal accidente en el GP de San Marino, que se acaba de disputar este fin de semana, que marcaría un antes y un después en la historia de este deporte. Contaba con tan solo 34 años. El impacto, a pesar de lo fuerte que fue, no le causó fracturas en los huesos, pero sí le produjo a Senna un gravísimo traumatismo craneal. Su abuela tijoleña, que había disfrutado de los primeros éxitos de su nieto, había fallecido diez años antes, a la edad de 84 años.