Este pueblo decidió plantar cara a la despoblación poniendo en marcha el 'Proyecto Embrujo'.
Granada
El pueblo de las brujas que plantó cara a la despoblación celebra una efeméride autóctona y original
El programa de actividades incluye un mercado artesanal y gastronómico, un pasacalles, varios pasajes del terror y el ritual más esperado: su queimada
Uno de los municipios más bonitos y más singulares de nuestro país es Soportújar, más conocido como el Pueblo de las Brujas. No en vano da la bienvenida a los visitantes con su enorme Bruja Baba Yagá, de tres metros de altura y 7.000 kilos de peso.
Hace unos años esta localidad de la Alpujarra granadina, de menos de 300 habitantes, decidió plantar cara a la despoblación poniendo en marcha el 'Proyecto Embrujo'. Una acción integral de desarrollo económico y turístico de la zona, que ha tematizado los lugares emblemáticos del lugar en base a la identidad antropológica y cultural de los soportujeros, a los que se les denominaba brujos. Esta iniciativa ha multiplicado por diez el número de visitantes en los últimos tiempos.
Este sábado 8 de noviembre Soportújar celebra una efeméride autóctona y muy original, su VIII Noche de Brujas. Este evento congrega a todo el pueblo y a cientos de visitantes llegados desde otros puntos de la Alpujarra, pero también desde el resto de la provincia y de Andalucía. Su ambicioso y extenso programa de actividades comienza a las seis de la tarde y desde el Ayuntamiento recomiendan muy encarecidamente acudir disfrazado.
Esta cita ineludible para la comarca incluye un mercado artesanal y gastronómico desde por la mañana; numerosos puestos de artesanía local y comarcal; una batukada de bienvenida; un pasacalles de Brujas, que se presume terrorífico; varios pasajes del Terror; un Teatro de Brujas, en el que se representa a una de las condenadas por la Inquisición; un concurso de disfraces y otro de fotografía; y, por supuesto, un baile amenizado por la orquesta La Rebelión, en torno al bebedizo obligatorio de cualquier aficionado a la brujería: la queimada.
El consistorio ha programado viajes en bus lanzadera desde las 15:00 horas hasta las 2:00 horas, con una frecuencia de unos 30 minutos, para garantizar la seguridad y por una cuestión de espacio.
El origen de este apodo
Al parecer, el apodo de brujos proviene de los tiempos de la repoblación de las Alpujarras, tras ser expulsados los moriscos como represalia por la histórica sublevación que protagonizaron contra el Rey Felipe II, entre 1568 y 1571. Debido a la procedencia gallega de sus repobladores, que traían consigo sus conocidas tradiciones sobre hechizos y meigas que «haberlas haylas», los vecinos de los pueblos cercanos empezaron a adoptar la costumbre de llamar a los soportujeros, en lenguaje coloquial, como brujos.
Hoy en día, desaparecidas estas creencias ancestrales, las brujas se han convertido en el principal reclamo turístico del pueblo. No hay prácticamente esquina que no lo recuerde. Sus plazas, calles, casas y restaurantes están decoradas con múltiples referencias a este tema. Incluso existe, desde hace años, un Centro de Interpretación de la Brujería.