Imagen de la playa en Garrucha (Almería), donde fue encontrado el cadáver de un niño de 4 años en la noche del miércoles

Imagen de la playa en Garrucha (Almería), donde fue encontrado el cadáver de un niño de 4 años en la noche del miércolesEFE/Carlos Barba

Almería

Violaron y golpearon hasta la muerte a Lucas, el niño de cuatro años asesinado en una playa de Garrucha

La pareja de la madre de Lucas, el pequeño de cuatro años asesinado en Garrucha (Almería) la pasada semana, habría violado y golpeado hasta matar al niño, según se desprende de la investigación de la Guardia Civil.

Así se recoge en el auto de ingreso en prisión dictado por la Sección Civil y de Instrucción número 4 del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) en el que se deja constancia de cómo ya antes de la agresión mortal, Juan David R.C. «maltrataba y golpeaba» de forma habitual al menor.

Según los investigadores, el hombre aprovechaba los momentos en los que se quedaba al cuidado de Lucas en el domicilio que compartía con su madre y en una ocasión habría llegado a fracturar un hueso del brazo del niño.

El auto añade que esas agresiones se producían posiblemente «con conocimiento» de la madre del menor, Bárbara Ysmar B.O, venezolana de 21 años.

De acuerdo al auto, sobre las 11:00 horas del pasado 3 de diciembre la madre del menor se fue a preparar comidas al quiosco en el que trabajaba, dejando solos en la vivienda a su pareja y al niño. Juan David habría aprovechado para violar al menor y golpearlo «de forma reiterada» en el abdomen y otras partes del cuerpo.

Fracaso de las instituciones

«Aquí han fracasado las instituciones», lamentaba recientemente el abogado del abuelo materno de Lucas tras la tragedia,

El letrado José Luis Martínez, que ejerce la acusación particular en nombre del abuelo materno, denunciaba así el «fracaso absoluto» de las instituciones públicas, desde el colegio donde estudiaba Lucas, al Ayuntamiento de Garrucha y la Junta de Andalucía, pasando por la inspección y las fuerzas de seguridad.

Martínez ha explicado que existían señales evidentes de maltrato y absentismo ignoradas por el centro escolar, el CEIP Ex Mari Orta. Y criticó con dureza la inacción del entorno educativo y social del menor. Según su versión, existen testimonios de vecinos que veían al niño acudir «solo todas las mañanas» al colegio para evitar ser agredido en casa y ha asegurado que el menor asistía a clase con lesiones visibles.

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