La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero presenta la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica
Montero, una candidata bajo la sombra de anteponer «los intereses de Sánchez» sobre los de Andalucía
La Junta sigue pidiendo 4.000 millones de euros de financiación extra, como ya decía la propia Montero en 2018, cuando era consejera autonómica. Desde el PSOE contestan que ya los tiene y que los acepte
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El Gobierno ha avanzado en su pacto para un nuevo modelo de financiación autonómica con ERC por el que trata de convencer al resto de comunidades que con ella, todos ganan.
Mientras Oriol Junqueras ha dicho que con el acuerdo, Cataluña recibirá alrededor de 4.700 millones de euros adicionales, Moncloa habla de renovar el modelo con una propuesta que solucionará las carencias del sistema actual. En concreto, el Ejecutivo dice que con él se garantizarán más recursos para todos los territorios, que recibirán más transferencias.
Tras ello, María Jesús Montero tiene doble trabajo. Como ministra de Hacienda, le toca explicar los detalles de la reforma. Y como candidata a la Junta, neutralizar el discurso del agravio con el que ya le espera el PP. Consciente de ello, ha convocado este sábado una Interparlamentaria socialista para definir su hoja de ruta de cara a las elecciones autonómicas.
Adiós a la solidaridad
Andalucía parte de la siguiente premisa: como una de las comunidades más pobladas, es una de las peores financiadas. En marzo de 2018, la propia Montero era consejera de Hacienda cuando el Parlamento andaluz aprobó con un pacto unánime para reformar la financiación autonómica. Ella misma puso la cifra: se nos deben más de 4.000 millones al año. Por eso, desde el PP-A no quieren tragar ahora con un sistema por el cual se dejarían de ingresar unos 1.528 millones de euros al año. «Cada andaluz recibe 248 euros menos que cada ciudadano de Cataluña», lamentaba esta semana la portavoz del Gobierno de Moreno, Carolina España.
Según España, «la ordinalidad –baremo que exige que haya completa coherencia entre los ingresos tributarios de cada territorio, que determinan lo que puede aportar al sistema de financiación, y los recursos que recibe del Estado, lo que socava el principio de solidaridad–es más desigualdad para Andalucía y para todas las comunidades autónomas», algo que «no querían el PSOE y Montero en 2018», pero «ahora se lo van a conceder al independentismo, y también el cien por cien de la gestión del IRPF, cuando el resto de las comunidades autónomas tienen el 50 por ciento».
Además, ha calificado como «un timo a los españoles y a los andaluces» este sistema y ha lamentado «que una andaluza como Montero esté decidiendo el nuevo sistema, que vuelve a maltratar a Andalucía». Tras esas palabras, le ha contestado la número dos del PSOE en Andalucía: «Han hablado de traición sin haber leído los papeles. Pues bien, ahora conocemos que Andalucía será la comunidad más beneficiada. El PP tiene cero credibilidad a la hora de criticar algo que ni conocían», argumentaba María Márquez.
«El único partido que defiende los intereses de Andalucía es el nuestro, porque con esta propuesta del modelo de financiación, que se hace desde España para Andalucía, María Jesús Montero cumple con Andalucía. Hace más ella con esta medida que Moreno Bonilla en siete años como presidente de la Junta».
Antes Sánchez que Andalucía
Para el PP, Montero «hipoteca» así el futuro de Andalucía, pero también el suyo propio como candidata a unas elecciones que deberán celebrarse en mayo o en junio.
«Aquí los andaluces la conocen bien», decía al respecto el secretario general del PP andaluz, Antonio Repullo. «La caída de Montero en la valoración de los andaluces seguirá mientras siga gobernando un Sánchez obsesionado con mantenerse a toda costa».
Y es que desde el PP-A van a jugar de aquí al final la legislatura la carta de que Montero «está jugando con los servicios públicos de los andaluces» para desgastar aún más a una candidata ya muy debilitada por las encuestas y las expectativas electorales. El pacto con ERC, que le va a tocar a ella explicar, es la muestra, dicen, de que defiende antes los intereses de Pedro Sánchez que los de la comunidad que aspira a presidir.
«Su modelo no puede castigar a quienes más esfuerzo están haciendo ni premiar al que más presiona políticamente. Rompe la igualdad y perjudica a todos los andaluces».
Guerra de cifras y batalla por el relato
En la presentación del nuevo modelo de financiación autonómica, Montero ha señalado que la propuesta del Gobierno prevé incrementar la parte de la recaudación del IRPF y el IVA que se destina a las comunidades autónomas, que pasaría del 50 % actual al 55 % y el 56,5 %, respectivamente.
Además, se incorporan a la cesta de tributos cedidos el impuesto de patrimonio, el de depósitos bancarios, el de actividades del juego y el de residuos, cuyos ingresos ya se destinan a las regiones, pero que ahora formarán parte del reparto del sistema.
De esta forma, la vicepresidenta primera ha señalado que Andalucía recibiría unos «4.850 millones de euros» más el próximo año 2027 con la aplicación del nuevo modelo de financiación autonómica que ha presentado su departamento, y ha criticado que la comunidad pudiera «renunciar» a recibir esa cifra adicional por «sectarismo político» del PP, partido que gobierna la Junta actualmente.