La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, durante su puesta de largo como líder socialista (archivo)
Andalucía
El PSOE de Montero se conjura en uno de sus bastiones históricos para evitar el sorpaso de Vox
La ministra de Hacienda convoca la Interparlamentaria socialista para definir su hoja de ruta de cara a las elecciones autonómicas
Andalucía ha entrado en año electoral. En la primavera de este 2026, a más tardar en junio, se abrirán las urnas. El PSOE, otrora partido hegemónico en la comunidad, afrontará esta cita con el objetivo de «ganar las elecciones». Así lo han expresado sus dirigentes en público, aunque en privado se conforman con evitar el batacazo que desde hace ya tiempo vaticinan las encuestas.
La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha convocado para este sábado una reunión de su Interparlamentaria –órgano de coordinación entre parlamentarios de distintas cámaras– para definir su hoja de ruta de cara a las elecciones autonómicas. El encuentro tendrá lugar en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), bastión histórico de los socialistas, siendo uno de los pocos municipios de España donde gobierna el mismo partido –en este caso, el PSOE– desde 1979.
El encargado de anunciar esta reunión ha sido el portavoz Francisco Cuenca, quien defendía este jueves que la «maquinaria» electoral del PSOE andaluz «está a tope». Además, subrayaba que María Jesús Montero, cuando tomó el mando del partido, se marcó como primer objetivo mantener un partido «unido y firme», algo que da por cumplido, y como segundo, estar presentes en todas las reivindicaciones sociales que, a su juicio, el Gobierno de Juanma Moreno ignora.
Sin embargo, el optimismo que tratan de aparentar los socialistas choca con la demoscopia. Las últimas encuestas muestran un PSOE en caída libre, tremendamente lejos del PP de Moreno y de ese sueño de «ganar las elecciones», y por si fuera poco, Vox –el partido que más crece en intención de voto– le pisa los talones.
Si se celebrasen hoy las elecciones andaluzas, el PSOE de Montero apenas obtendría uno de cada cinco votos (21,4 %), lo que se traduciría en una horquilla de entre 25 y 28 escaños, según el último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra), equivalente autonómico del CIS. El dato no solo está por debajo de sus 30 diputados actuales, sino que supondría el peor resultado de la historia del socialismo andaluz.
Los lastres de Montero
Este panorama de depresión electoral obliga a María Jesús Montero a movilizar a los suyos. Desde la dirección autonómica insisten en que el partido llega a 2026 «preparado, unido y firme», con un discurso centrado en la defensa de los servicios públicos. En esa línea avanzan planes de «rescate de lo público» y propuestas específicas para el empleo, la vivienda juvenil y la protección de las familias.
Hasta el momento, Montero no ha logrado capitalizar el desgaste de los siete años de gobierno de Moreno –a quien hace unos meses le estallaba la crisis de los cribados del cáncer de mama– y tampoco se vislumbra un cambio de dinámica que frene la caída del PSOE andaluz, dada la corrupción que rodea a la ministra de Hacienda o su inacción ante los casos de acoso sexual en el seno de su propio partido.
Los privilegios al independentismo también suponen un lastre para las opciones electorales de Montero en Andalucía. Sin ir más lejos, la financiación para Cataluña pactada este jueves entre su jefe, Pedro Sánchez, y Oriol Junqueras choca frontalmente con la reforma que defendía cuando era consejera de Hacienda, y eso se lo recuerdan desde el Gobierno de Juanma Moreno, que ha hecho de la financiación autonómica su principal caballo de batalla.
Así las cosas, a María Jesús Montero poco más le queda que movilizar a los suyos para evitar un nuevo batacazo electoral que encima le cueste el sorpaso de Vox. Este sábado tratarán de sacar músculo y posicionarse como garantía de defensa de lo público frente a las supuestas privatizaciones de Juanma Moreno. El tiempo y, sobre todo, los andaluces dirán si su hoja de ruta para las elecciones funciona o, por el contrario, fracasa.