La justicia, una vez examinadas las pruebas, considera procedente su despido.
Huelva
Con un cubata y cantando: avalan el despido del trabajador que fue ‘cazado’ en el Rocío en horas sindicales
El sindicalista presentó una demanda contra su despido reclamando a la empresa 30.000 euros de indemnización
La sección de lo social del Tribunal de Instancia de Huelva número 1 ha avalado el despido de un trabajador que fue pillado in fraganti en el Rocío, pasándolo en grande, para lo que aprovechó un permiso de la empresa para realizar supuestamente labores sindicales.
La compañía, Matsa (Minas de Aguas Teñidas), debía de sospechar algo porque contrató unos detectives para seguirlo durante ese permiso. Los sabuesos le localizaron en Almonte, con sombrero, tamborileros, cantando, bebiendo y bailando.
Según avanza ABC de Sevilla, tras ser despedido, el afectado decidió presentar una demanda contra esta decisión, reclamando el pago de 30.000 euros en concepto de indemnización.
Sin embargo, la justicia, una vez examinadas las pruebas, considera procedente su despido. El comportamiento del trabajador, dice el escrito, «fue grave y culpable», porque transgredió «la buena fe contractual» del Estatuto de los Trabajadores.
Para fines personales
El susodicho ejercía como representante sindical en la compañía minera desde el año 2009. Así, solicitó a sus jefes un permiso retribuido entre el 15 y el 19 de mayo alegando la necesidad de atender a una familiar por intervención quirúrgica. Como el marido de la trabajadora operada, trabajador de la misma compañía, ya gozaba de dicho permiso para cuidarla, se le denegó a él. Entonces, el hombre comunicó el uso del crédito sindical el día 15 de mayo en su condición de delegado, solicitando más horas sindicales los días siguientes.
La empresa reaccionó a esa actitud contratando unos detectives tras la sospecha de que su empleado «utilizaría su licencia personal para fines personales». No se equivocaron. El seguimiento dio sus frutos. Y fue pillado en el Rocío y de cumpleaños.
El propio trabajador reconoció los hechos después de que le abrieran un expediente disciplinario. Este reaccionó pidiendo perdón y solicitando que solo se le aplicara una sanción. Los responsables de la firma decidieron despedirlo.
El escrito reconoce que esa conducta «provocó un perjuicio al resto de trabajadores» que integran la plantilla y que tienen derecho «a ejercitar sus créditos horarios de forma debida y correcta». En todo caso, el rociero y sindicalista aun tiene la opción de recurrir su sentencia ante el TSJA (Tribunal Superior Justicia Andalucia).