Imagen de archivo de una operación de Vigilancia Aduanera contra el narcotráfico
Huelva
Los funcionarios de Vigilancia Aduanera temen otro Barbate en Huelva ante el auge del narco
La base marítima del SVA cuenta solo con dos embarcaciones para enfrentarse a unas mafias cada vez más agresivas
La base marítima del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en Huelva se enfrenta al narcotráfico en clara desventaja respecto a unas mafias cada vez más violentas y mejor preparadas para escapar de las autoridades. Mientras la provincia onubense se consolida como uno de los principales puntos de entrada de droga en Europa, los agentes alertan de que los recursos disponibles resultan claramente «insuficientes» para afrontar el crecimiento de la actividad de las redes criminales.
La preocupación entre los efectivos se ha intensificado en los últimos tiempos, especialmente tras los episodios ocurridos en Barbate y en el río Guadiana, donde fallecieron agentes de la Guardia Civil y de la Guardia Costera portuguesa después de que sus respectivas embarcaciones fueran embestidas por narcolanchas. En este escenario, funcionarios del SVA destinados en Huelva han remitido un escrito interno en el que expresan su inquietud por las condiciones de seguridad con las que desarrollan su labor.
En ese documento, adelantado por Huelva Información, los agentes señalan que durante el último año han observado «un aumento significativo de la agresividad con la que actúan las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico en la zona». De hecho, cada vez son más frecuentes los incidentes en los que las narcolanchas tratan deliberadamente de embestir o abordar a las patrulleras oficiales durante las operaciones marítimas.
Los funcionarios advierten de que el riesgo de sufrir un incidente grave es cada vez mayor si no se adoptan medidas. «Es solo cuestión de estadística o tiempo que nos toque enfrentar las situaciones expresadas anteriormente, con los consiguientes daños humanos en que pueden desembocar», señalan en el escrito, donde también recalcan que su objetivo es «cumplir con su obligación en condiciones que garanticen un mínimo de seguridad».
En la actualidad, la base marítima del SVA en Huelva dispone únicamente de dos embarcaciones operativas. Por un lado, un patrullero que acumula alrededor de 20 años de servicio y que sufre averías con cierta frecuencia. Por otro, una semirrígida tipo 'zódiac con cabina', la Fénix II, que constituye la única embarcación destinada específicamente a la persecución de las narcolanchas utilizadas por las redes de narcotráfico.
Precisamente esta última embarcación centra parte de las críticas recogidas en el escrito interno. Según explican los funcionarios, la Fénix II «ha demostrado ser insuficiente para enfrentar las amenazas», especialmente en persecuciones marítimas que requieren altas velocidades y gran capacidad de maniobra para interceptar las embarcaciones utilizadas por las organizaciones criminales que operan en la costa onubense.
Las limitaciones no son únicamente operativas. Los agentes también advierten de los efectos que estas condiciones tienen sobre su salud. Según explican en el documento, la embarcación «ha dado lugar a un número creciente de bajas médicas por la falta de capacidad de la embarcación para realizar persecuciones a alta velocidad de manera segura», debido sobre todo a los «constantes 'pantocazos' que terminan generando lesiones físicas recurrentes».
La situación se agrava porque las narcolanchas utilizadas por las organizaciones criminales son cada vez más potentes. Cuando transportan cargamentos de droga pueden alcanzar velocidades de hasta 55 nudos, lo que dificulta notablemente su interceptación si los agentes no cuentan con embarcaciones diseñadas específicamente para ese tipo de persecuciones en alta velocidad.
Durante el I Foro sobre Narcotráfico celebrado el pasado mes de diciembre en la Universidad de Huelva se expusieron cifras que reflejan la magnitud del fenómeno en la provincia y su creciente peso dentro del tráfico de estupefacientes.
Según esos datos, la incautación de hachís en Huelva aumentó un 22 % en 2025, al pasar de 34.500 kilos en 2024 a unos 42.000 kilos el pasado año. Un volumen especialmente significativo si se tiene en cuenta que la provincia representa apenas el 2 % del territorio nacional y el 1,1 % de la población española.
Pese a ese peso territorial y demográfico limitado, Huelva concentra alrededor del 10 % de toda la droga intervenida en España. Dentro de Andalucía, que reúne el 42 % de las aprehensiones realizadas en el país, la provincia onubense se sitúa además como la segunda en entrada de hachís, solo por detrás de Cádiz.